Dolphins y Jets: seis décadas de rivalidad para iniciar los enfrentamientos divisionales de Miami
Los Miami Dolphins regresan a la competición este domingo 25 de octubre después de su semana de descanso para enfrentarse a los New York Jets en el MetLife Stadium. El partido, correspondiente a la séptima semana de la temporada 2026, será el primer compromiso divisional del año para los Dolphins, que llegan con cinco derrotas en otros tantos encuentros, mientras que los Jets presentan un balance de dos victorias y cuatro derrotas. El enfrentamiento supone un nuevo capítulo de una de las rivalidades más antiguas de la AFC East: desde que ambos equipos se encontraron por primera vez en 1966, Miami y Nueva York han disputado 121 partidos oficiales, con un balance favorable a los Dolphins de 63 victorias, 57 derrotas y un empate. Una historia que incluye partidos de playoffs, remontadas históricas y algunas de las jugadas más conocidas de la NFL.
Una rivalidad que comenzó en la AFL
La historia entre ambas franquicias comenzó el 9 de septiembre de 1966, cuando los Dolphins disputaban su primera temporada en la American Football League. Los Jets, entonces liderados por el quarterback Joe Namath, se impusieron por 19-14 en Miami, iniciando una serie de ocho victorias consecutivas ante la nueva franquicia de Florida. Los dos equipos compartieron la División Este de la AFL y continuaron siendo rivales divisionales después de la fusión con la NFL en 1970, de modo que sus enfrentamientos se han repetido cada temporada y se han convertido en una constante de la historia deportiva de ambas ciudades.
Durante los años setenta, los Dolphins de Don Shula comenzaron a cambiar el equilibrio de la rivalidad. Con jugadores como Bob Griese, Larry Csonka y Paul Warfield, Miami se consolidó entre las principales franquicias de la liga, conquistando dos Super Bowls consecutivos y completando la temporada perfecta de 1972. Precisamente durante aquella campaña invicta, los Jets protagonizaron uno de los encuentros más exigentes para Miami: el 19 de noviembre de 1972, Nueva York llegó a disponer de una ventaja de 17-7, pero los Dolphins terminaron imponiéndose por 28-24 gracias a un touchdown de carrera de Mercury Morris en el último cuarto.
El Mud Bowl de 1982: el único enfrentamiento de playoffs
El episodio más importante de la rivalidad en postemporada tuvo lugar el 23 de enero de 1983, durante la final de la Conferencia Americana correspondiente a la temporada de 1982. El Orange Bowl de Miami presentaba un terreno de juego completamente embarrado después de varios días de lluvia, unas condiciones que terminaron dando nombre al encuentro, conocido desde entonces como el *Mud Bowl*. En un partido dominado por las defensas, los Dolphins consiguieron una victoria por 14-0 que les permitió clasificarse para el Super Bowl XVII, con el linebacker A.J. Duhe como protagonista al interceptar tres pases del quarterback Richard Todd y devolver uno de ellos 35 yardas para touchdown. La defensa de Miami limitó a los Jets a tan solo 139 yardas ofensivas, y aquella victoria completó una barrida de tres triunfos sobre Nueva York durante la misma temporada, incluyendo los dos enfrentamientos de la fase regular. Hasta la actualidad, sigue siendo la única ocasión en que Dolphins y Jets se han encontrado en los playoffs.
Dan Marino, el Fake Spike y Aaron Glenn
Con la llegada de Dan Marino a Miami en 1983, los enfrentamientos entre ambas franquicias adquirieron una nueva dimensión. Los duelos entre Marino y los quarterbacks de Nueva York dejaron encuentros de alta producción ofensiva, aunque ninguno alcanzó la repercusión de lo ocurrido el 27 de noviembre de 1994. Aquel día, los Dolphins visitaban el Giants Stadium y perdían por 24-21 en los últimos segundos, con Marino conduciendo una ofensiva hasta situar el balón en la yarda ocho de los Jets, el reloj avanzando y apenas tiempo para ejecutar una última jugada. El quarterback comenzó a gritar instrucciones que indicaban que iba a detener el reloj lanzando el balón contra el suelo; sin embargo, en lugar de hacerlo, encontró a Mark Ingram en la zona de anotación para completar un touchdown de ocho yardas cuando restaban 22 segundos. La jugada, conocida como el Fake Spike, permitió a Miami ganar por 28-24 y se convirtió en uno de los momentos más recordados de la carrera de Marino.
Hay una conexión especialmente interesante con el encuentro de este domingo: el cornerback de los Jets encargado de cubrir a Ingram en aquella jugada era Aaron Glenn, entonces novato de la franquicia y actual entrenador principal de Nueva York. Años después, Glenn reconocería que la defensa esperaba que Marino detuviera el reloj, y más de tres décadas después de aquel episodio volverá a enfrentarse a Miami desde el banquillo de los Jets.
El milagro de Nueva York y el regreso de Chad Pennington
Los Jets también cuentan con uno de los episodios más extraordinarios de la rivalidad. El 23 de octubre de 2000, durante un Monday Night Football, Miami llegó al último cuarto con una ventaja de 30-7, pero lo que parecía un partido decidido terminó convirtiéndose en el llamado Monday Night Miracle: liderados por Vinny Testaverde, los Jets protagonizaron una remontada que les permitió empatar el encuentro y terminar imponiéndose por 40-37 en la prórroga. Ocho años después, el enfrentamiento volvió a tener consecuencias directas en la lucha por la AFC East. El 28 de diciembre de 2008, los Dolphins visitaron a los Jets en el último partido de la temporada regular con el título divisional en juego, en un Miami dirigido por Tony Sparano y que contaba como quarterback con Chad Pennington, a quien Nueva York había dejado marchar meses antes tras incorporar a Brett Favre. Los Dolphins vencieron por 24-17, finalizaron la temporada con un balance de 11-5 y conquistaron la división apenas un año después de haber terminado con una sola victoria, con Pennington, que lanzó dos pases de touchdown, como uno de los protagonistas de aquella transformación.
Miami ha dominado los enfrentamientos recientes
En los últimos años, el balance se ha inclinado claramente hacia los Dolphins, que han ganado 16 de sus últimos 20 encuentros contra los Jets y cerraron la temporada 2025 con dos nuevas victorias. El primer partido, disputado el 29 de septiembre en el Hard Rock Stadium, terminó con triunfo local por 27-21, mientras que el segundo llegó el 7 de diciembre en Nueva Jersey, donde los Dolphins se impusieron por 34-10 después de construir una ventaja de 21-0 durante el primer cuarto. En aquel encuentro, Miami acumuló 239 yardas de carrera y su defensa consiguió seis sacks y tres intercepciones, con De’Von Achane, Jaylen Wright y Ollie Gordon II anotando touchdowns terrestres y Jaylen Waddle añadiendo una recepción de touchdown de Tua Tagovailoa. El equipo que regresará este domingo al MetLife Stadium, sin embargo, será considerablemente diferente al que consiguió aquella victoria, ya que tanto la dirección deportiva como el cuerpo técnico y buena parte de la plantilla de Miami han cambiado desde entonces.
Los Jets de 2026: Geno Smith regresa a Nueva York
Los Jets afrontan su segunda temporada bajo la dirección de Aaron Glenn, acompañado este año por Frank Reich como coordinador ofensivo y Brian Duker como coordinador defensivo. Uno de los movimientos más destacados de la pasada primavera fue el regreso de Geno Smith: el quarterback, seleccionado originalmente por los Jets en la segunda ronda del draft de 2013, volvió a Nueva York mediante un traspaso con Las Vegas Raiders después de haber desarrollado una larga trayectoria fuera de la franquicia, especialmente con Seattle Seahawks, donde consiguió relanzar su carrera y alcanzar dos selecciones para la Pro Bowl. Su regreso ha proporcionado experiencia a una ofensiva que también incorporó talento joven mediante el draft, con los Jets utilizando elecciones de primera ronda en el receptor Omar Cooper Jr. y el tight end Kenyon Sadiq, que se han sumado a jugadores como Garrett Wilson, uno de los principales objetivos de Smith en el juego aéreo. El ataque terrestre también ha sufrido cambios debido a los problemas físicos de Breece Hall, ausente en el último encuentro, y Braelon Allen ha asumido una mayor responsabilidad, siendo protagonista de la victoria ante Cleveland cuando anotó el touchdown decisivo en el último cuarto.
El conjunto neoyorquino comenzó la temporada derrotando a Tennessee por 23-10, pero posteriormente encadenó tres derrotas contra Green Bay, Detroit y Chicago. Reaccionó en la quinta jornada con una victoria por 17-12 sobre Cleveland, antes de caer el pasado domingo frente a New England Patriots por 26-19. En ese último encuentro, Geno Smith lanzó para 252 yardas, un touchdown y su primera intercepción de la temporada, Omar Cooper Jr. terminó con 103 yardas de recepción y un touchdown, y el antiguo pateador de Miami Jason Sanders convirtió cuatro goles de campo. Los problemas para los Jets aparecieron principalmente en la definición de sus posesiones ofensivas, ya que Nueva York no consiguió anotar ningún touchdown en sus tres visitas a la zona roja y solamente convirtió tres de diez terceros downs.
Una defensa reforzada y varios rostros conocidos
Los Jets también realizaron importantes modificaciones en su defensa durante la pretemporada. El principal refuerzo procedente del draft fue David Bailey, defensive end de Texas Tech seleccionado con el segundo puesto absoluto, que protagonizó una de las actuaciones defensivas más destacadas de la temporada durante la victoria contra Cleveland, cuando consiguió tres sacks, siete placajes y cuatro golpes al quarterback, en un encuentro que los Jets finalizaron con ocho sacks, igualando una de las mejores marcas de la franquicia en el siglo XXI. Junto al joven defensor aparecen jugadores experimentados como Demario Davis, incorporado durante la agencia libre, y Will McDonald IV, otro de los especialistas en presionar al quarterback.
La secundaria cuenta además con un nombre muy familiar para los aficionados de Miami: Minkah Fitzpatrick. El safety fue traspasado por los Dolphins a Nueva York en marzo de 2026 a cambio de una elección de séptima ronda del draft, después de que Fitzpatrick, seleccionado originalmente por Miami en el draft de 2018, hubiera regresado a los Dolphins durante la temporada anterior tras su etapa con Pittsburgh Steelers. Su presencia en los Jets supone otro de los numerosos vínculos entre ambas plantillas, al que se une Jason Sanders, que había disputado ocho temporadas con Miami antes de incorporarse a Nueva York durante 2026.
Miami vuelve del descanso buscando su primera victoria
Los Dolphins llegan a este encuentro después de haber perdido sus cinco primeros partidos bajo la dirección de Jeff Hafley. Miami comenzó la temporada con derrotas ante Las Vegas Raiders y San Francisco 49ers, antes de caer frente a Kansas City Chiefs, Minnesota Vikings y Cincinnati Bengals. Aunque el equipo no ha conseguido todavía su primera victoria, los dos últimos encuentros han presentado marcadores más ajustados: frente a Minnesota, los Dolphins perdieron por 15-10, mientras que contra Cincinnati terminaron cayendo por 31-24 después de reducir una desventaja de 18 puntos en la segunda mitad.
Uno de los principales cambios en la ofensiva se produjo tras la lesión de De’Von Achane, que puso fin a su temporada durante el encuentro de la tercera semana contra Kansas City. Desde entonces, Ollie Gordon II ha asumido mayor protagonismo en el ataque terrestre, acumulando 229 yardas en 44 intentos durante los tres encuentros anteriores al descanso y consiguiendo anotar un touchdown en cada uno de ellos. Contra Cincinnati, Miami terminó con 217 yardas de carrera, con Gordon sumando 88 y Malik Willis añadiendo otras 74, la mejor marca terrestre de un quarterback de los Dolphins en un partido. A pesar de esas cifras, la ofensiva continúa trabajando para mejorar su producción por aire y reducir las pérdidas de balón, ya que los tres turnovers cometidos ante Cincinnati fueron uno de los factores que condicionaron aquel resultado.
La defensa ha mostrado una mayor regularidad frente al juego terrestre: durante las cinco primeras jornadas, los Dolphins permitieron una media de 3,7 yardas por carrera, la sexta mejor marca de la liga. El linebacker novato Jacob Rodriguez también se ha convertido en una de las principales referencias defensivas, con sus 57 placajes después de cinco encuentros situándolo al frente de la NFL en esa estadística, mientras Jordyn Brooks acumulaba otros 43. La semana de descanso ha permitido al cuerpo técnico revisar el rendimiento colectivo y preparar el inicio del calendario divisional, con varios enfrentamientos de la AFC East concentrados en las próximas semanas.
El juego terrestre y la presión sobre los quarterbacks
El partido presenta varios enfrentamientos interesantes desde el punto de vista táctico. Por un lado, Miami ha encontrado continuidad en su juego terrestre, con una media de 4,9 yardas por intento durante las primeras cinco jornadas, y Ollie Gordon II, Jaylen Wright y las carreras de Malik Willis proporcionan diferentes recursos a una ofensiva que ha tenido dificultades para mantener la regularidad en el pase. Enfrente estará una defensa de los Jets que ha incorporado jugadores físicos a su primera línea y que cuenta con especialistas en generar presión sobre el quarterback, de modo que la protección de Miami frente a David Bailey y Will McDonald IV será uno de los aspectos a seguir.
En el otro lado del balón, los Jets habían promediado 90,4 yardas terrestres por partido durante sus primeros cinco encuentros, una producción que se encontrará con una defensa de Miami que todavía no ha permitido a ningún rival superar las cuatro yardas por carrera de promedio esta temporada. El desarrollo del ataque de Nueva York también dependerá de la capacidad de Geno Smith para conectar con Garrett Wilson, Omar Cooper Jr. y sus tight ends, y para Miami la presión de Chop Robinson y el trabajo de los linebackers y la secundaria serán importantes para limitar esas conexiones. Los equipos especiales también llegan con circunstancias diferentes: Nueva York cuenta con la experiencia de Jason Sanders, mientras que Miami afronta la semana del partido después de liberar a Riley Patterson e incorporar a Zane Gonzalez a su escuadrón de prácticas.
El comienzo de un tramo decisivo dentro de la AFC East
El encuentro del domingo abrirá una secuencia de cuatro partidos divisionales en seis jornadas para los Dolphins. Después de visitar a los Jets, Miami recibirá a New England Patriots el 1 de noviembre, viajará a Buffalo el 22 de noviembre y volverá a enfrentarse a Nueva York el día 29, esta vez en el Hard Rock Stadium. Para los Jets, el partido representa una nueva oportunidad de mejorar su balance y conseguir su primera victoria divisional de la temporada, ya que Nueva York perdió su primer enfrentamiento de la AFC East ante New England y todavía tiene pendientes sus compromisos contra Miami y Buffalo.
Sesenta años después de aquel primer encuentro de 1966, Dolphins y Jets volverán a encontrarse en Nueva Jersey, en un escenario que ha presenciado algunos de los momentos más recordados de esta rivalidad. Esta vez, con nuevos quarterbacks, entrenadores y plantillas en pleno proceso de transformación, ambos equipos afrontan el partido desde situaciones diferentes, pero con la misma necesidad de convertir su trabajo de las primeras semanas en resultados. El balón comenzará a moverse el domingo 25 de octubre a las 18:00, hora peninsular española, en el MetLife Stadium.
