Cinco veces antes del 0-5: qué ocurrió cuando los Dolphins arrancaron una temporada sin ganar
Entre 1966 y 2019, Miami vivió cinco inicios de campaña con cinco derrotas seguidas. Algunas de esas temporadas se enderezaron sobre la marcha; otras acabaron en reconstrucciones que darían fruto al año siguiente.
La derrota por 24-31 ante los Cincinnati Bengals del 11 de octubre de 2026 dejó a los Miami Dolphins con un balance de 0-5 al llegar su semana de descanso. Es la sexta vez en los sesenta años de historia de la franquicia que el equipo pierde sus cinco primeros partidos de temporada regular.
En estas cinco jornadas, los Dolphins han anotado 70 puntos y han recibido 132, con derrotas ante Las Vegas Raiders (13-27), San Francisco 49ers (13-35), Kansas City Chiefs (10-24), Minnesota Vikings (10-15) y Cincinnati Bengals (24-31). La diferencia acumulada es de 62 puntos en contra.
Para encontrar el antecedente más cercano hay que irse hasta 2019, cuando Brian Flores afrontaba su primera temporada como head coach. Antes de aquel año, Miami había vivido otros tres comienzos parecidos desde el cambio de siglo, además del que se dio en la temporada inaugural de 1966.
Las cinco campañas anteriores terminaron sin participación en playoffs, aunque los resultados posteriores fueron muy distintos. En dos ocasiones la franquicia logró ganar al menos cinco partidos después de perder los primeros cinco. En otras, la recuperación no llegó hasta que se produjeron cambios importantes durante el año siguiente.
Repasar aquellas temporadas permite reconstruir cómo se dieron las primeras derrotas, cuándo llegaron las victorias y qué decisiones marcaron el futuro inmediato de los Dolphins.
1966: las primeras victorias de una franquicia recién nacida
El primer 0-5 de Miami se produjo durante su temporada inaugural en la American Football League. Los Dolphins eran una franquicia de expansión dirigida por George Wilson, que había armado una plantilla con jugadores procedentes del draft universitario, del proceso de expansión y de distintas incorporaciones de veteranos.
El 2 de septiembre de 1966, Miami disputó su primer encuentro oficial frente a los Oakland Raiders en el Orange Bowl. El partido arrancó con una jugada que quedaría en la historia de la franquicia: Joe Auer devolvió el kickoff inicial 95 yardas para touchdown. Fueron los primeros puntos de los Dolphins, pero Oakland acabó imponiéndose por 23-14.
Una semana después, los New York Jets visitaron Miami y ganaron por 19-14. Los Dolphins habían perdido sus dos primeros partidos por diferencias menores de diez puntos, pero las jornadas siguientes mostraron las dificultades de una plantilla todavía en formación. Buffalo derrotó a Miami por 58-24 y San Diego lo hizo por 44-10, antes de que Oakland volviera a ganar por 21-10 en el quinto encuentro del calendario.
Después de cinco partidos, Miami había anotado 72 puntos y encajado 165. La diferencia negativa de 93 puntos reflejaba sobre todo los problemas defensivos que habían aparecido frente a Bills y Chargers. En una liga de nueve equipos, con dos descansos por franquicia y un calendario de catorce encuentros, los Dolphins todavía tenían nueve partidos por delante.
La primera victoria llegó el 16 de octubre, cuando Miami recibió a los Denver Broncos en el Orange Bowl. Los Dolphins ganaron 24-7 y limitaron a Denver a solo 118 yardas ofensivas. Fue el primer triunfo de la historia de la franquicia y llegó acompañado por la mejor actuación defensiva que había ofrecido el equipo hasta ese momento.
La semana siguiente, Miami volvió a ganar, esta vez como visitante frente a Houston Oilers por 20-13. Por primera vez, los Dolphins encadenaban dos victorias y mejoraban su balance hasta 2-5.
Sin embargo, aquella recuperación fue corta. Luego llegaron seis derrotas consecutivas, incluyendo una nueva caída frente a Buffalo por 29-0 y otra contra Kansas City por 34-16. Los Dolphins cerraron su primer año con una victoria por 29-28 sobre Houston, que dejó el balance definitivo en 3-11.
En los nueve encuentros posteriores al 0-5, Miami sumó tres victorias y seis derrotas. El equipo había demostrado que podía ganar partidos dentro de la AFL, pero todavía estaba lejos de encontrar la regularidad necesaria para competir con los conjuntos establecidos.
La temporada siguiente, en 1967, George Wilson siguió al frente del equipo. Miami seleccionó al quarterback Bob Griese en la primera ronda del draft, incorporando a un jugador que acabaría siendo fundamental en la historia de la franquicia.
Griese debutó en el primer encuentro, frente a Denver, después de que John Stofa sufriera una lesión de tobillo. El novato lanzó dos pases de touchdown y Miami ganó 35-21. Aun así, la temporada volvió a estar marcada por las derrotas y los Dolphins terminaron 4-10.
La mejoría entre 1966 y 1967 quedó reducida a una victoria más. La transformación que llevaría a Miami a competir por los títulos todavía tardaría varios años en llegar.
2004: una temporada que comenzó con la retirada de Ricky Williams
Treinta y ocho años después de aquel estreno, los Dolphins afrontaron otro comienzo de temporada sin victorias. La situación de 2004 era muy diferente a la de 1966: Miami llevaba décadas consolidado en la NFL, había ganado dos Super Bowls y venía de terminar la campaña anterior con un balance de 10-6.
Dave Wannstedt afrontaba su quinta temporada completa como head coach, pero la preparación quedó marcada por la inesperada retirada de Ricky Williams durante el verano. El running back había sido el principal referente del juego terrestre de Miami y su marcha alteró la planificación ofensiva poco antes del comienzo del campeonato.
Los Dolphins también habían traspasado a Adewale Ogunleye a Chicago a cambio del receptor Marty Booker y sufrieron importantes bajas por lesión, entre ellas las de David Boston y Tim Bowens. A eso se sumaban las dificultades para encontrar estabilidad en la posición de quarterback, donde Jay Fiedler y A.J. Feeley terminaron compartiendo protagonismo.
Miami comenzó perdiendo 17-7 contra Tennessee Titans. Después cayó 16-13 frente a Cincinnati Bengals y 13-3 contra Pittsburgh Steelers. Las siguientes derrotas llegaron ante New York Jets, por 17-9, y New England Patriots, por 24-10.
Después de cinco encuentros, la ofensiva había conseguido apenas 42 puntos, una media de 8,4 por partido. La defensa mantenía algunos partidos dentro de diferencias relativamente reducidas, pero la falta de producción ofensiva impedía transformar aquellas actuaciones en victorias.
El equipo tampoco logró ganar su sexto partido, frente a Buffalo Bills, y amplió su balance hasta 0-6.
La primera victoria llegó el 24 de octubre contra St. Louis Rams. Miami ganó 31-14 en un encuentro en el que Wannstedt utilizó un planteamiento ofensivo más agresivo, incorporando jugadas de engaño y buscando acciones de mayor recorrido. Jay Fiedler lanzó dos touchdowns, incluyendo una conexión de 71 yardas con Chris Chambers, y los Dolphins anotaron más de treinta puntos por primera vez aquella temporada.
Pero el triunfo no tuvo continuidad. Miami perdió sus dos siguientes encuentros frente a Jets y Arizona Cardinals, quedando con un balance de 1-8. El 9 de noviembre, Wannstedt presentó su dimisión.
El coordinador defensivo Jim Bates asumió el cargo de manera interina y dirigió al equipo durante los siete encuentros restantes. Bajo su responsabilidad, los Dolphins ganaron tres partidos y perdieron cuatro, un rendimiento superior al registrado durante los primeros nueve encuentros.
Uno de los momentos más recordados de aquella temporada llegó el 20 de diciembre, cuando Miami recibió a unos New England Patriots que habían ganado doce de sus trece partidos anteriores y defendían el título de campeones de la NFL.
Los Dolphins remontaron en los últimos minutos y se impusieron 29-28. A.J. Feeley conectó con Derrius Thompson para el touchdown decisivo y la defensa terminó asegurando la victoria con una intercepción a Tom Brady. Una semana después, Miami también derrotó a Cleveland Browns por 10-7.
La campaña terminó con un balance de 4-12, después de una derrota contra Baltimore Ravens en la última jornada. Los Dolphins habían ganado cuatro de los once encuentros posteriores al 0-5, tres de ellos bajo la dirección de Bates.
La franquicia decidió comenzar una nueva etapa en 2005 contratando a Nick Saban, procedente de LSU. Miami también seleccionó al running back Ronnie Brown con el segundo pick del draft y volvió a incorporar a Ricky Williams durante la temporada.
La primera campaña de Saban terminó con un balance de 9-7. Los Dolphins ganaron sus últimos seis partidos y consiguieron cerrar un año con más victorias que derrotas, aunque nuevamente quedaron fuera de los playoffs.
En apenas una temporada, Miami había pasado de cuatro a nueve triunfos mediante cambios en el cuerpo técnico y en la composición de la plantilla.
2007: trece derrotas consecutivas antes de una reconstrucción completa
El inicio de 2007 condujo a los Dolphins a la peor temporada, en términos de victorias y derrotas, de su historia.
Miami había contratado a Cam Cameron como head coach después de terminar 2006 con un balance de 6-10. Cameron llegaba tras su etapa como coordinador ofensivo de San Diego Chargers, y la franquicia afrontaba una nueva búsqueda de estabilidad en la posición de quarterback.
El veterano Trent Green llegó mediante un traspaso con Kansas City Chiefs, mientras que Miami había seleccionado a John Beck en la segunda ronda del draft. La plantilla también contaba con jugadores como Ronnie Brown, Jason Taylor, Joey Porter y Zach Thomas.
Las primeras cinco jornadas estuvieron marcadas por una combinación de derrotas ajustadas y partidos en los que Miami permitió demasiados puntos. Washington ganó 16-13 en la prórroga del partido inaugural. Dallas Cowboys se impuso por 37-20, mientras que New York Jets derrotó a los Dolphins por 31-28.
La cuarta derrota llegó ante Oakland Raiders, que ganó 35-17 en Miami. El quinto encuentro terminó con una nueva derrota por tres puntos, esta vez frente a Houston Texans, que se impuso 22-19.
Tres de las cinco primeras derrotas habían llegado por una diferencia de tres puntos. Sin embargo, aquellos resultados no fueron el comienzo de una recuperación posterior.
Durante el encuentro contra Houston, Trent Green sufrió una conmoción cerebral que terminó apartándolo del resto de la temporada. Cleo Lemon pasó a tener mayor protagonismo y John Beck también recibió oportunidades como titular. Poco después, Ronnie Brown sufrió una lesión de rodilla que puso fin a su campaña.
Las derrotas continuaron acumulándose. Los Dolphins perdieron contra New York Giants en Wembley, en el primer partido de temporada regular de la NFL celebrado en Londres, y siguieron sin ganar después del descanso. Incluso llegaron a perder un encuentro por 3-0 frente a Pittsburgh Steelers, disputado bajo unas condiciones meteorológicas especialmente complicadas.
El equipo alcanzó diciembre con trece derrotas y ninguna victoria.
El 16 de diciembre, los Baltimore Ravens visitaron Miami. Los Dolphins llegaron a tener ventaja en el marcador, pero Baltimore forzó una prórroga en la que ambos equipos dispusieron de oportunidades para resolver el encuentro.
Después de que Matt Stover fallara un field goal que habría dado la victoria a los Ravens, Cleo Lemon encontró a Greg Camarillo con un pase corto que el receptor transformó en un touchdown de 64 yardas. Miami ganó 22-16 y evitó terminar la temporada sin ninguna victoria.
Fue el único triunfo del año. Los Dolphins perdieron los dos partidos restantes contra New England y Cincinnati y cerraron 2007 con un balance de 1-15.
La reacción se produjo durante los meses siguientes, fuera del terreno de juego. Bill Parcells llegó a la organización como vicepresidente ejecutivo de operaciones de fútbol, Jeff Ireland asumió el puesto de general manager y Tony Sparano fue contratado como head coach. Cam Cameron abandonó la franquicia después de una sola temporada.
Miami incorporó al quarterback Chad Pennington, seleccionó al tackle Jake Long con el primer pick del draft y reorganizó buena parte de su plantilla.
En 2008, después de comenzar con dos derrotas, los Dolphins introdujeron el sistema ofensivo conocido como Wildcat, que permitió aprovechar las características de Ronnie Brown y Ricky Williams. La victoria por 38-13 frente a New England Patriots, en la tercera jornada, mostró el efecto que podía tener aquel planteamiento.
Miami terminó la temporada con un balance de 11-5, conquistó la AFC East y regresó a los playoffs. Su participación concluyó con una derrota por 27-9 frente a Baltimore Ravens en la ronda de Wild Card.
El equipo había pasado de una victoria a once en solo un año, una de las mayores transformaciones entre temporadas consecutivas de la historia de la NFL.
2011: de siete derrotas iniciales a seis victorias en nueve partidos
La temporada 2011 comenzó con Tony Sparano al frente de los Dolphins por cuarto año consecutivo. Miami venía de dos campañas con balance de 7-9 y había incorporado al coordinador ofensivo Brian Daboll, al running back Reggie Bush y al quarterback Matt Moore, que inicialmente ocupaba una posición de suplente.
Chad Henne comenzó como titular, acompañado por jugadores como Brandon Marshall, Davone Bess, Jake Long y el novato Mike Pouncey.
El primer encuentro terminó con una derrota por 38-24 frente a New England Patriots, en un partido en el que Tom Brady lanzó para 517 yardas. Miami perdió después contra Houston Texans por 23-13 y contra Cleveland Browns por 17-16.
La cuarta derrota llegó frente a San Diego Chargers, que ganó 26-16. Durante aquel encuentro, Henne sufrió una lesión en el hombro que lo apartó del resto de la temporada y Matt Moore pasó a ocupar su lugar.
Tras la semana de descanso, los Dolphins perdieron 24-6 frente a New York Jets y quedaron con un balance de 0-5. Habían anotado 75 puntos y recibido 128, con una diferencia negativa de 53.
La situación todavía empeoraría. Contra Denver Broncos, Miami desperdició una ventaja de 15-0 durante los últimos minutos del tiempo reglamentario y terminó perdiendo 18-15 en la prórroga. Una semana después, los New York Giants ganaron 20-17 y ampliaron el comienzo de Miami hasta 0-7.
La recuperación comenzó el 6 de noviembre en Arrowhead Stadium, frente a Kansas City Chiefs. Los Dolphins ganaron 31-3 con una actuación ofensiva en la que Matt Moore encontró continuidad en el juego de pase, mientras Reggie Bush y Brandon Marshall contribuyeron a mover el balón con mayor eficacia.
La victoria inició una secuencia de tres triunfos consecutivos. Miami derrotó después a Washington por 20-9 y a Buffalo Bills por 35-8, dejando atrás una racha de siete derrotas.
El cambio no se limitó a la ofensiva. La defensa secundaria mejoró sus resultados durante los nueve encuentros posteriores al 0-7, permitiendo únicamente diez pases de touchdown y consiguiendo catorce intercepciones en ese periodo. La producción de Moore también aumentó, y terminó el año con 16 touchdowns de pase y nueve intercepciones.
Reggie Bush superó por primera vez las mil yardas terrestres durante una temporada, terminando con 1.086. Brandon Marshall añadió 1.214 yardas de recepción y se mantuvo como el principal objetivo del juego aéreo.
A pesar de la recuperación, Sparano fue despedido el 12 de diciembre, después de una derrota contra Philadelphia Eagles que dejó a Miami con un balance de 4-9. Todd Bowles asumió el puesto de head coach interino y dirigió al equipo durante las tres últimas jornadas, con dos victorias y una derrota.
Los Dolphins cerraron 2011 ganando 19-17 a los Jets en el último partido de la carrera profesional de Jason Taylor. El balance definitivo fue de 6-10.
Miami había ganado seis de sus últimos nueve encuentros después de empezar 0-7, terminando incluso con una diferencia de puntos positiva de 16 a pesar de haber perdido diez partidos.
En 2012, la franquicia comenzó otra etapa con Joe Philbin como head coach. Los Dolphins seleccionaron a Ryan Tannehill con el octavo pick del draft y le entregaron la titularidad desde el comienzo de la temporada.
El nuevo equipo terminó con un balance de 7-9, una victoria más que el año anterior, pero tampoco consiguió clasificarse para los playoffs. La recuperación de finales de 2011 no evitó un cambio de head coach ni la búsqueda de una solución a largo plazo para la posición de quarterback.
2019: de las derrotas más abultadas a ganar en Foxborough
El antecedente más reciente del 0-5 de 2026 se produjo en 2019, durante el primer año de Brian Flores como head coach.
Los Dolphins acababan de iniciar una profunda renovación deportiva. Ryan Tannehill había sido traspasado a Tennessee Titans, mientras que Ryan Fitzpatrick y Josh Rosen llegaron para competir por la titularidad. La organización también realizó movimientos importantes de plantilla, incluyendo los traspasos de Laremy Tunsil y Kenny Stills a Houston Texans y, posteriormente, de Minkah Fitzpatrick a Pittsburgh Steelers.
El comienzo fue especialmente complicado. Baltimore Ravens derrotó a Miami por 59-10 en la jornada inaugural, y New England Patriots ganó 43-0 una semana después.
Los Dolphins habían recibido 102 puntos en sus dos primeros encuentros y apenas habían conseguido anotar diez.
Las dos jornadas siguientes tampoco ofrecieron una mejoría suficiente para competir por la victoria. Dallas Cowboys ganó 31-6 y Los Angeles Chargers se impuso por 30-10. Después del descanso, Washington derrotó a los Dolphins por 17-16, en un encuentro que Miami estuvo cerca de remontar durante los últimos minutos.
El balance era de 0-5, con 42 puntos anotados y 180 encajados. La diferencia negativa de 138 puntos era la más elevada entre los cinco comienzos sin victorias que había registrado la franquicia hasta entonces.
Flores había comenzado la temporada con Ryan Fitzpatrick como quarterback titular, pero Josh Rosen inició los partidos frente a Dallas, Chargers y Washington. Durante el encuentro contra Washington, Fitzpatrick sustituyó a Rosen y dirigió una remontada que terminó sin éxito cuando Miami falló una conversión de dos puntos.
Aquella actuación llevó a Flores a devolverle la titularidad a Fitzpatrick para la siguiente jornada frente a Buffalo.
El cambio no produjo una victoria inmediata. Los Dolphins perdieron contra Buffalo por 31-21 y frente a Pittsburgh por 27-14, acumulando siete derrotas consecutivas.
El primer triunfo llegó el 3 de noviembre contra New York Jets. Miami ganó 26-18, con 288 yardas y tres pases de touchdown de Fitzpatrick, que encontró en Preston Williams, DeVante Parker y Mike Gesicki algunas de sus principales opciones ofensivas.
La semana siguiente, los Dolphins consiguieron su segunda victoria al derrotar 16-12 a Indianapolis Colts como visitantes. Miami había pasado de perder siete encuentros consecutivos a ganar dos partidos seguidos.
La segunda mitad del calendario todavía incluyó derrotas, pero también nuevas victorias frente a Philadelphia Eagles y Cincinnati Bengals. La última jornada llevó a los Dolphins a Foxborough para enfrentarse a los New England Patriots.
Miami llegó al final del encuentro con posibilidades de ganar y Ryan Fitzpatrick dirigió una última serie ofensiva que terminó con un pase de touchdown a Mike Gesicki cuando quedaban 24 segundos. Los Dolphins vencieron 27-24, poniendo fin a una larga racha sin ganar en Gillette Stadium.
Aquel partido también fue el último que Tom Brady disputó con los Patriots durante una temporada regular.
Los Dolphins terminaron 2019 con un balance de 5-11. Después de comenzar 0-7, habían ganado cinco de los nueve encuentros restantes, y después de sus primeros cinco partidos sumaron cinco victorias y seis derrotas.
La temporada siguiente permitió comprobar el alcance de la renovación que había comenzado durante 2019.
Miami seleccionó a Tua Tagovailoa en el draft de 2020, reforzó su línea ofensiva y añadió nuevos jugadores a la defensa. Fitzpatrick comenzó la temporada como titular, antes de que Tagovailoa asumiera el puesto durante el año.
La defensa también mejoró sus registros, apoyada en jugadores como Xavien Howard, que terminó la campaña con diez intercepciones.
Los Dolphins cerraron 2020 con un balance de 10-6 bajo la dirección de Flores. A pesar de esas diez victorias, Miami quedó fuera de los playoffs, pero había conseguido duplicar los triunfos obtenidos durante la temporada anterior.
Cinco comienzos semejantes, cinco recorridos diferentes
Las cinco temporadas muestran que perder los cinco primeros encuentros no siempre condujo al mismo desenlace.
En 1966, los Dolphins consiguieron sus primeras victorias como franquicia y terminaron 3-11, antes de mejorar ligeramente hasta 4-10 en 1967.
En 2004, la primera victoria llegó en el séptimo partido, pero la temporada terminó provocando la dimisión de Dave Wannstedt y la llegada posterior de Nick Saban. El balance pasó de 4-12 a 9-7 al año siguiente.
En 2007, Miami necesitó catorce partidos para conseguir su única victoria de la temporada. La reconstrucción posterior permitió pasar del 1-15 al 11-5 y conquistar la AFC East en 2008.
Los casos de 2011 y 2019 fueron diferentes porque ambos equipos consiguieron mejorar de forma significativa durante el propio campeonato. Los Dolphins terminaron aquellos años con balances de 6-10 y 5-11, respectivamente, después de ganar seis de sus últimos nueve encuentros en 2011 y cinco de los últimos nueve en 2019.
Las temporadas siguientes también tuvieron desenlaces distintos. En 2012, Miami apenas mejoró una victoria respecto a 2011 y acabó 7-9. En 2020, en cambio, la franquicia alcanzó las diez victorias después de haber conseguido solamente cinco el año anterior.
Ninguna de las cinco temporadas que comenzaron 0-5 terminó con una clasificación para los playoffs. Sin embargo, la evolución posterior incluyó desde cambios de entrenador y quarterback hasta transformaciones de plantilla que dieron resultados durante la siguiente campaña.
En 2026, los Dolphins llegan a su semana de descanso con un equipo dirigido por Jeff Hafley, un balance de cinco derrotas y doce encuentros de temporada regular todavía pendientes.
La historia de la franquicia ofrece cinco antecedentes con ese mismo comienzo. Sus desenlaces permiten observar cómo evolucionaron otros equipos de Miami después de perder los primeros cinco partidos, sin que ninguno de aquellos recorridos determine necesariamente lo que sucederá durante el resto de 2026.
