Dolphins-Vikings: de la temporada perfecta al Super Bowl VIII, más de medio siglo de historia

Publicado: 30 septiembre 2026 11:33

Miami Dolphins y Minnesota Vikings volverán a encontrarse el próximo domingo en Minneapolis en una serie poco frecuente, pero estrechamente conectada con algunos de los momentos más importantes de la historia de la franquicia de Miami. El primer enfrentamiento llegó durante la temporada perfecta de 1972, cuando los Dolphins estuvieron más cerca que nunca de perder un partido; el segundo se produjo poco más de un año después, con el Super Bowl VIII y el segundo campeonato consecutivo de Miami en juego.

Desde entonces apenas se han disputado doce partidos más. Dolphins y Vikings no comparten conferencia y sus enfrentamientos han aparecido de manera irregular en el calendario, pero por el camino han pasado Bob Griese, Fran Tarkenton, Dan Marino, Warren Moon, Brett Favre, Ryan Tannehill, Kirk Cousins y varias generaciones completamente diferentes de ambas franquicias.

El del domingo 4 de octubre será únicamente el decimoquinto enfrentamiento oficial entre ambos equipos y el decimocuarto de temporada regular. Miami domina la serie 8-6 contando el Super Bowl VIII y 7-6 durante la temporada regular. La igualdad llega incluso al marcador acumulado: después de catorce partidos y más de medio siglo, los Dolphins han anotado 287 puntos y Minnesota 284.

Pocas veces, sin embargo, han llegado a uno de esos encuentros desde situaciones tan diferentes. Minnesota ha comenzado la temporada con un balance de 3-0, apoyándose especialmente en su defensa y sus equipos especiales, mientras Miami todavía busca su primera victoria después de tres derrotas consecutivas. Los Dolphins llegan además después de perder para toda la temporada a De’Von Achane, una de las piezas alrededor de las que habían construido su ofensiva.

Antes de llegar a ese presente, hay que regresar a 1972.

1972: Minnesota, el mayor susto de la temporada perfecta

Dolphins y Vikings se enfrentaron por primera vez el 1 de octubre de 1972 en el Metropolitan Stadium de Minnesota. Miami había comenzado la temporada ganando en Kansas City y posteriormente había derrotado a Houston, de modo que llegó a Minneapolis con balance 2-0 y todavía sin saber que estaba construyendo una temporada que terminaría siendo única en la historia de la NFL.

Aquel domingo estuvo extraordinariamente cerca de ser también el día en que terminó la perfección. Minnesota llegó al último cuarto ganando 14-6 y Miami no había conseguido anotar un touchdown durante los primeros tres periodos. Frente a los Vikings de Bud Grant, los Dolphins necesitaban remontar ocho puntos en un partido en el que su ataque había encontrado muchas más dificultades de las habituales.

Garo Yepremian comenzó la reacción con un field goal de 51 yardas y, posteriormente, Bob Griese encontró a Jim Mandich para un touchdown de tres yardas que permitió a Miami completar la remontada y ganar 16-14. Los Dolphins salieron de Minnesota con balance 3-0 y ya no perderían durante el resto de la temporada.

Miami ganó los once encuentros restantes de temporada regular, derrotó a Cleveland y Pittsburgh en playoffs y venció 14-7 a Washington en el Super Bowl VII para completar la única temporada perfecta de la era Super Bowl. De los diecisiete partidos que ganaron aquellos Dolphins entre temporada regular y playoffs, ninguno terminó con una diferencia menor que aquellas dos unidades en Minnesota.

Solo quince meses después, los dos equipos volverían a encontrarse. Esta vez ya no habría que proteger una temporada perfecta, sino decidir un campeonato.

Super Bowl VIII: Csonka, la línea ofensiva y el segundo campeonato consecutivo

El 13 de enero de 1974, Miami Dolphins y Minnesota Vikings llegaron al Rice Stadium de Houston para disputar el Super Bowl VIII. Los Dolphins defendían el campeonato conseguido un año antes y habían terminado la temporada 1973 con balance 12-2 antes de eliminar a Cincinnati y Oakland en playoffs. Minnesota también había terminado 12-2 y llegaba a su segundo Super Bowl después de superar a Washington y Dallas.

El partido, sin embargo, quedó controlado por Miami prácticamente desde el comienzo. Los Dolphins recibieron el kickoff inicial y recorrieron 62 yardas en diez jugadas hasta que Larry Csonka anotó desde cinco yardas. Después de un punt de Minnesota, Miami volvió a recorrer el campo, esta vez durante 56 yardas, y Jim Kiick amplió la ventaja hasta 14-0 con una carrera de una yarda.

Garo Yepremian añadió un field goal antes del descanso y los Vikings ni siquiera habían conseguido cruzar su propia yarda 40 cuando el marcador ya reflejaba un 17-0. Miami estaba imponiendo exactamente la fórmula que había definido al equipo de Don Shula durante aquellos años: dominio de la línea ofensiva, juego terrestre constante, posesiones largas y una defensa que limitaba las oportunidades del rival.

Csonka terminó el encuentro con 33 carreras para 145 yardas y dos touchdowns, estableciendo entonces récords del Super Bowl tanto en acarreos como en yardas terrestres y siendo elegido MVP. La línea ofensiva construida alrededor de Jim Langer, Larry Little y Bob Kuechenberg consiguió imponerse a una defensa de Minnesota que incluía a los célebres “Purple People Eaters”, y los Dolphins llegaron a ponerse 24-0 antes de que Minnesota anotara su único touchdown durante el último cuarto.

El 24-7 cerró posiblemente el periodo de dos temporadas más exitoso de la historia de Miami. Entre 1972 y 1973, los Dolphins sumaron 32 victorias y apenas dos derrotas, conquistaron dos campeonatos consecutivos y completaron entre ambos la temporada perfecta que había estado tan cerca de cambiar precisamente en Minnesota.

Los dos primeros capítulos de la historia entre Dolphins y Vikings habían terminado así con victorias de Miami y ambos estaban directamente conectados con los dos Super Bowls de la franquicia.

1976-1988: Minnesota consigue su primera victoria y Miami vuelve a tomar el control

Minnesota tuvo que esperar hasta el tercer enfrentamiento para derrotar por primera vez a Miami. El 11 de diciembre de 1976, los Vikings visitaron el Orange Bowl y ganaron 29-7, todavía hoy su victoria más amplia como visitantes frente a los Dolphins. Aquel Minnesota dirigido por Bud Grant terminaría alcanzando el Super Bowl XI, mientras Miami atravesaba ya una etapa diferente después de los campeonatos de comienzos de década.

La respuesta de los Dolphins llegó tres años después. Miami ganó 27-12 en Minnesota en 1979 y volvió a imponerse 22-14 en el Orange Bowl durante la reducida temporada de 1982, una campaña que terminaría llevando nuevamente al equipo de Don Shula hasta el Super Bowl.

El siguiente encuentro no llegó hasta 1988. Dan Marino era ya el quarterback de unos Dolphins que acababan de mudarse al recién estrenado Joe Robbie Stadium, y Miami se impuso 24-7. Después de seis enfrentamientos oficiales, los Dolphins dominaban la serie 5-1 y todo apuntaba a una rivalidad claramente inclinada hacia Florida.

El siguiente partido demostraría lo contrario.

1994: Marino remonta 28 puntos, pero Warren Moon tiene la última respuesta

El 25 de septiembre de 1994, Miami regresó a Minneapolis para disputar uno de los partidos más espectaculares de toda la serie. Al otro lado estaban los Vikings de Dennis Green y un quarterback que acababa de comenzar su etapa en Minnesota: Warren Moon. Miami seguía dirigido por Don Shula y Dan Marino había regresado aquella temporada después de la grave lesión en el tendón de Aquiles sufrida en 1993.

Minnesota dominó completamente la primera mitad. Moon encontró tres veces para touchdown a Cris Carter y los Vikings llegaron a colocarse 28-0 antes de que Miami consiguiera finalmente anotar con un pase de Marino a O.J. McDuffie justo antes del descanso. Lo que parecía un partido prácticamente decidido acabó convirtiéndose en una de las mayores remontadas que se recuerdan en la historia de estos enfrentamientos.

Marino encontró a Greg Baty y Keith Jackson para touchdowns durante el tercer cuarto y Bernie Parmalee anotó mediante carrera en el cuarto. Miami había conseguido encadenar 28 puntos consecutivos y empatar un encuentro en el que había llegado a estar cuatro touchdowns por detrás.

Minnesota, sin embargo, tuvo todavía una respuesta. Scottie Graham volvió a adelantar a los Vikings, Fuad Reveiz añadió posteriormente un field goal y, aunque Miami anotó nuevamente mediante Keith Byars, los locales conservaron la ventaja para ganar 38-35.

Habían pasado veintidós años desde aquel 16-14 de la temporada perfecta y Dolphins y Vikings habían vuelto a producir en Minnesota un encuentro decidido en los últimos minutos, aunque esta vez con resultado opuesto. La victoria inició además el primer periodo de verdadero dominio de los Vikings dentro de la serie.

1994-2002: tres victorias consecutivas de Minnesota

Después del 38-35, Vikings y Dolphins tardaron seis años en volver a encontrarse. Minnesota ganó 13-7 en Minneapolis en septiembre de 2000 y volvió a imponerse allí en diciembre de 2002, esta vez 20-17.

Aquellos tres resultados —1994, 2000 y 2002— formaron una racha de tres victorias consecutivas de los Vikings que transformó por completo el balance histórico. Una serie que Miami había llegado a dominar 5-1 estaba ahora 5-4 y volvía a encontrarse prácticamente equilibrada.

La respuesta de los Dolphins también llegó en forma de tres victorias consecutivas. Y cada una de ellas tuvo un final bastante particular.

2006: Jason Taylor decide el partido desde la defensa

El 19 de noviembre de 2006, Minnesota visitó Miami y llegó al último cuarto con ventaja 13-10. Los Dolphins estaban teniendo dificultades para producir puntos desde la ofensiva, pero acabaron ganando 24-20 gracias a dos touchdowns en los que ese ataque ni siquiera tuvo que entrar al campo.

Primero, Renaldo Hill recuperó un fumble y lo devolvió para touchdown. Después, con Minnesota intentando recuperar la ventaja, Jason Taylor interceptó un pase y recorrió el camino contrario hasta la end zone. Taylor terminaría aquella temporada siendo elegido Defensive Player of the Year de la NFL, y el encuentro frente a los Vikings fue una buena muestra del enorme impacto que tuvo sobre aquella defensa.

Cuatro años después, Miami regresaría a Minnesota y volvería a necesitar a su defensa para decidir el partido.

2010: Miami gana en Minnesota frente a Brett Favre

El 19 de septiembre de 2010, los Dolphins visitaron el Mall of America Field para enfrentarse a unos Vikings que venían de alcanzar el NFC Championship la temporada anterior y seguían dirigidos por Brett Favre. Minnesota era uno de los equipos más reconocibles de la NFC, pero Miami consiguió salir de Minneapolis con una victoria 14-10.

La defensa produjo varias de las jugadas fundamentales. Cameron Wake consiguió llegar hasta Favre y forzó un fumble que Koa Misi recuperó dentro de la end zone para anotar un touchdown, mientras Jason Allen interceptó dos pases. Minnesota tuvo oportunidades de cambiar el resultado, pero los Dolphins consiguieron proteger la ventaja hasta el final.

Aquel triunfo continúa siendo, a día de hoy, la última victoria de Miami en Minnesota.

2014: un safety en el último minuto decide un partido de 72 puntos

El siguiente encuentro llegó el 21 de diciembre de 2014 y produjo otro de esos partidos difíciles de explicar únicamente a través del resultado final. Miami acumuló 496 yardas ofensivas y Ryan Tannehill lanzó para 396 yardas y cuatro touchdowns, dos de ellos a Mike Wallace, pero Minnesota permaneció dentro del encuentro hasta los últimos instantes.

Con el marcador empatado 35-35 y menos de un minuto por jugar, Terrence Fede bloqueó un punt de Jeff Locke. El balón salió por el fondo de la end zone para un safety y los Dolphins ganaron 37-35 sin que su ofensiva tuviera que regresar al campo para conseguir los puntos decisivos.

Miami había encadenado tres victorias consecutivas —2006, 2010 y 2014— y recuperado una ventaja de 8-4 en el balance global contando el Super Bowl. Desde entonces, sin embargo, los Vikings no han vuelto a perder contra los Dolphins.

2018 y 2022: los dos últimos enfrentamientos son para Minnesota

La primera visita de Miami al U.S. Bank Stadium llegó en diciembre de 2018 y fue muy diferente a muchos de los ajustados partidos disputados en Minnesota durante décadas anteriores. Los Vikings anotaron 21 puntos durante el primer cuarto y terminaron imponiéndose 41-17 en un encuentro que controlaron prácticamente desde el inicio.

La defensa de Minnesota consiguió nueve sacks y su ofensiva anotó cinco touchdowns, con Dalvin Cook y Latavius Murray encabezando un juego terrestre que Miami nunca consiguió controlar. Fue la derrota más amplia de los Dolphins en Minnesota desde que comenzó la serie en 1972.

Cuatro años después, en octubre de 2022, los Vikings viajaron a Hard Rock Stadium y volvieron a ganar, esta vez 24-16. Justin Jefferson terminó aquel encuentro con seis recepciones para 107 yardas, mientras Tyreek Hill produjo 177 para Miami y Teddy Bridgewater lanzó para 329. Las dos intercepciones sufridas por Bridgewater y varias oportunidades desaprovechadas por los Dolphins permitieron a Minnesota abandonar Florida con un balance de 5-1.

Ese continúa siendo el enfrentamiento más reciente entre ambas franquicias. Cuatro años después, muchas de las piezas han cambiado por completo.

14 partidos, 8-6 para Miami y solo tres puntos de diferencia

Antes del encuentro del próximo domingo, Dolphins y Vikings han disputado trece partidos de temporada regular. Miami ha ganado siete y Minnesota seis. Al añadir el Super Bowl VIII, el balance pasa a ser de 8-6 favorable a los Dolphins.

La cantidad total de puntos, sin embargo, muestra hasta qué punto ha sido equilibrada la serie. Minnesota domina 277-263 durante la temporada regular, pero el 24-7 del Super Bowl VIII cambia el acumulado global hasta dejarlo en 287-284 para Miami.

Después de catorce partidos disputados a lo largo de más de medio siglo, apenas tres puntos separan a ambos equipos.

En Minnesota se han celebrado siete de esos encuentros y los Vikings dominan 4-3. Miami ganó allí en 1972, 1979 y 2010; Minnesota lo hizo en 1994, 2000, 2002 y 2018. El domingo será, por tanto, la octava visita de los Dolphins a Minnesota y únicamente la segunda al U.S. Bank Stadium.

El partido número quince llega, además, con una historia propia que ya resulta importante antes incluso del kickoff.

2026: Minnesota llega 3-0 y Miami todavía busca su primera victoria

Los dos equipos han comenzado la temporada desde extremos prácticamente opuestos. Minnesota derrotó 39-22 a Green Bay, ganó 9-3 en Chicago y volvió a imponerse 23-16 el pasado domingo en Tampa. Los Vikings llegan así 3-0 después de disputar dos partidos consecutivos como visitantes y regresan al U.S. Bank Stadium con la posibilidad de mantener un comienzo perfecto.

Miami ha recorrido el camino contrario. Los Dolphins perdieron 27-13 contra Raiders en Las Vegas, 35-13 frente a San Francisco en Santa Clara y 24-10 ante Kansas City en el primer partido de la temporada disputado en Hard Rock Stadium. Después de tres jornadas están 0-3 y han anotado únicamente 36 puntos, una media de 12 por encuentro, mientras han permitido 86.

Ante Kansas City, sin embargo, aparecieron algunas señales diferentes respecto a las dos primeras jornadas. Miami produjo 329 yardas, convirtió ocho de dieciséis terceros downs y, sobre todo, Malik Willis no recibió ningún sack después de haber sufrido nueve durante los dos primeros partidos. Willis terminó con 210 yardas de pase y añadió otras 56 por tierra, ofreciendo posiblemente su actuación más estable desde que asumió la titularidad.

La mejora de la protección llega precisamente antes de enfrentarse a una defensa que ha convertido la presión sobre el quarterback en una de sus principales armas.

Brian Flores vuelve a encontrarse con Miami

El partido tendrá también uno de los reencuentros más evidentes del calendario de Miami. Brian Flores fue head coach de los Dolphins entre 2019 y 2021 y terminó sus tres temporadas con un balance de 24-25, incluyendo registros de 10-6 en 2020 y 9-8 en 2021. Ahora dirige una defensa de Minnesota que ha comenzado la temporada a un nivel muy alto.

Los Vikings han conseguido al menos cuatro sacks y dos takeaways en cada uno de sus tres primeros partidos. Contra Tampa alcanzaron seis sacks y el total de la temporada ya asciende a catorce, una de las cifras más altas de toda la NFL después de tres jornadas.

Minnesota ha permitido solamente 41 puntos, una media de 13,7 por partido, y ha conseguido compensar de esa forma una ofensiva que todavía no ha encontrado demasiada continuidad. Los Vikings han ganado los tres encuentros sin necesitar grandes cantidades de producción ofensiva, apoyándose en la presión defensiva, los cambios de posesión y unos equipos especiales que también han contribuido directamente al marcador.

Para Miami, mantener la evolución mostrada por su línea ofensiva frente a Kansas City será uno de los puntos centrales del encuentro. La defensa de Flores utiliza múltiples frentes, movimientos previos al snap y paquetes de presión diseñados para complicar las lecturas del quarterback, un desafío especialmente importante para un ataque que todavía intenta encontrar estabilidad.

Y deberá afrontarlo sin De’Von Achane.

Achane, fuera para toda la temporada

La noticia más importante dejada por la derrota frente a Kansas City no apareció directamente en el marcador. De’Von Achane sufrió una rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda durante el primer cuarto y se perderá el resto de la temporada. Miami lo colocó oficialmente en injured reserve al comienzo de esta semana.

La pérdida difícilmente podría ser mayor para una ofensiva que ya estaba intentando encontrar su identidad. Achane venía de su primera selección para el Pro Bowl después de producir en 2025 máximos de carrera con 1.350 yardas terrestres y 1.838 yardas desde scrimmage. Había sido nombrado capitán para 2026 y seguía siendo uno de los pocos jugadores del ataque capaces de transformar cualquier recepción o carrera en una jugada explosiva.

Contra Kansas City apenas pudo participar en tres carreras antes de lesionarse. Ollie Gordon II asumió buena parte del trabajo y terminó con 17 acarreos para 41 yardas y el único touchdown de Miami, mientras Jaylen Wright no pudo participar en el encuentro por problemas físicos y continúa siendo una de las situaciones que habrá que seguir durante la semana.

Sustituir a Achane, en cualquier caso, no consiste únicamente en repartir sus acarreos entre otros running backs. Miami pierde una pieza fundamental del juego de pase, de los motions, de las amenazas hacia el exterior y de la capacidad de producir yardas después de la recepción. Su velocidad obligaba además a las defensas a tener en cuenta cada movimiento antes del snap, incluso cuando finalmente no recibía el balón.

La primera prueba para descubrir cómo piensa reorganizar Jeff Hafley esa parte de la ofensiva llegará frente a una defensa que ya ha conseguido catorce sacks y que está construyendo buena parte de sus victorias a partir de errores provocados al rival.

Justin Jefferson: una incógnita que puede cambiar el partido

Minnesota también salió de la tercera jornada con una lesión importante. Justin Jefferson sufrió un esguince en el tobillo izquierdo durante la victoria contra Tampa Bay, abandonó el encuentro y no pudo regresar. Las pruebas posteriores descartaron una lesión grave y los Vikings mantienen abierta la posibilidad de que pueda jugar contra Miami.

Kevin O’Connell explicó al comienzo de la semana que las noticias habían sido positivas y que la evolución dependería de reducir la inflamación y comprobar cuánto trabajo puede realizar Jefferson durante los entrenamientos. Su disponibilidad continuará siendo, por tanto, uno de los principales puntos a seguir en los injury reports de miércoles, jueves y viernes.

Antes de lesionarse había comenzado la temporada con 13 recepciones para 179 yardas y dos touchdowns. Su presencia tendría especial importancia para una ofensiva de Minnesota que todavía no ha funcionado con continuidad y que necesitará generar más producción si Miami consigue evitar pérdidas de balón y limitar las posiciones de campo favorables que han disfrutado los Vikings durante este comienzo de temporada.

Kyler Murray regresó frente a Tampa después de haber sufrido una conmoción en la primera jornada y completó 15 de 29 pases para 168 yardas, un touchdown y una intercepción. Minnesota ha conseguido ganar sin necesitar grandes actuaciones de su quarterback, algo que explica tanto el nivel de su defensa como los problemas que todavía tiene el ataque para mantener series largas.

Para Miami, evitar que esa ofensiva encuentre precisamente el domingo su partido más completo será tan importante como solucionar sus propios problemas con el balón.

Un partido que Miami necesita cambiar

Dolphins y Vikings llegan al decimoquinto capítulo de su historia en momentos completamente diferentes. Minnesota está 3-0 pese a que su ofensiva todavía busca continuidad. Su defensa ha producido catorce sacks, está generando pérdidas de balón de manera constante y ha permitido poco más de trece puntos por encuentro.

Miami está 0-3 y todavía no ha conseguido superar los trece puntos en ningún partido. Contra Kansas City protegió mejor a Malik Willis y consiguió mantener algunas series largas, pero volvió a tener problemas para convertir esas posesiones en puntos y perdió además a Achane para el resto de la temporada.

Los Dolphins deberán encontrar una nueva distribución de responsabilidades en el backfield, mantener a Willis protegido frente a las múltiples presiones de la defensa de Brian Flores y conseguir que sus posesiones terminen finalmente en touchdowns. Al otro lado, Minnesota espera saber si podrá contar con Justin Jefferson y tratará de seguir aprovechando una fórmula que le ha permitido ganar sus