Tercer día del Draft 2026 para los Dolphins: siete selecciones más y los primeros undrafted free agents
Los Miami Dolphins cerraron el Draft NFL 2026 con una tercera jornada muy activa, siete selecciones más y una idea de plantilla cada vez más reconocible: más tamaño, más físico, más competencia interna y más jugadores con versatilidad real para encajar en distintos roles. El resumen oficial del club habla de una clase total de 13 jugadores seleccionados, la segunda más numerosa de la franquicia desde que el draft pasó al formato de siete rondas en 1994; solo la de 1997, con 14, fue mayor. Sullivan resumió el proceso como “collaborative” y “cohesive”, y dijo que sentían que habían ayudado de verdad a los Dolphins.
La última jornada del draft dejó además un patrón bastante claro. Miami siguió reforzando el front seven, añadió profundidad en secundaria, metió otro receptor, otro tight end y un guard, y terminó el fin de semana con una clase donde siete jugadores fueron ofensivos y seis defensivos. El club también destacó que seis de sus 13 picks llegaron en el top 100, una cifra que iguala el máximo de la franquicia en la era moderna.
El sábado arrancó con un único trade nuevo. Miami envió los picks 151 y 227 a Carolina y recibió los picks 158 y 200, que luego convirtió en Michael Taaffe y D.J. Campbell. Fue el único movimiento nuevo de los Dolphins en el tercer día; el resto del capital que usaron el sábado venía de intercambios previos, incluidos los acuerdos con Denver, Dallas y San Francisco.
Los Dolphins seleccionaron a Trey Moore (LB/EDGE, Texas) en el 130, Kyle Louis (LB, Pittsburgh) en el 138, Michael Taaffe (S, Texas) en el 158, Kevin Coleman Jr. (WR, Missouri) en el 177, Seydou Traore (TE, Mississippi State) en el 180, D.J. Campbell (G, Texas) en el 200 y Max Llewellyn (EDGE, Iowa) en el 238. El propio equipo presentó la jornada como la incorporación de siete jugadores más para cerrar una clase amplia y muy repartida entre ataque y defensa.
Trey Moore: presión al quarterback y producción real
La primera selección del sábado fue Trey Moore, linebacker de Texas, aunque su perfil encaja claramente como defensor de edge/front seven. Destaca su producción como rusher, su repertorio de movimientos y su capacidad para jugar con bajo centro de gravedad y explosividad. Acumuló 2.340 snaps en college y fue refinando su pass-rush plan con el paso de los años.
En términos contractuales, el pick 130 cae dentro de la rookie scale con una proyección de 4 años y 5.233.553 dólares, con 1.132.138 dólares en el primer año.
Kyle Louis: otro capitán y otro productor defensivo
Con el pick 138, Miami añadió a Kyle Louis, descrito por el equipo como “one of college football’s most productive defensive players” y además como team captain. Esa combinación de producción y liderazgo encaja bastante bien con lo que Hafley y Sullivan han repetido durante todo el fin de semana: quieren jugadores que puedan competir pronto, pero también que traigan la filosofía correcta al vestuario.
Su contrato proyectado en la rookie scale para el pick 138 es de 4 años y 5.034.050 dólares, con 1.082.263 dólares en el primer año.
Michael Taaffe: profundidad para una secundaria que Miami no dejó de trabajar
El safety Michael Taaffe llegó con el pick 158, uno de los dos picks recibidos de Carolina en el intercambio del sábado. Su incorporación refuerza la idea de mejorar la secundaria.
Por slot, el pick 158 proyecta un contrato de 4 años y 4.715.218 dólares, con 1.002.554 dólares en el primer año.
Kevin Coleman Jr.: la excepción de tamaño, pero no de explosividad
En el 177, Miami tomó a Kevin Coleman Jr., tercer receptor del draft para los Dolphins. En la rueda de prensa final, Sullivan reconoció que Coleman era el nombre que menos encajaba con la constante de tamaño/longitud que dominó la clase, pero explicó que lo vieron como una oportunidad para añadir explosiveness to the offense. Es decir, aunque no represente el mismo molde físico que otros picks, sí responde a otra necesidad funcional del ataque.
Su contrato proyectado para el pick 177 es de 4 años y 4.604.883 dólares, con 974.971 dólares en el primer año.
Seydou Traore: upside puro en el tight end room
Dos picks después, en el 180, Miami sumó a Seydou Traore, tight end de Mississippi State. En la rueda de prensa posterior al draft, Sullivan fue muy claro con él, lo describió como un “raw, athletic ball of clay”, un jugador todavía verde, con potencial atlético, manos y margen para convertirse en un problema serio si se desarrolla como esperan. La mezcla de upside y versatilidad fue uno de los argumentos más repetidos por el front office durante el fin de semana.
Como el pick 177, el pick 180 proyecta un contrato de 4 años y 4.604.883 dólares, con 974.971 dólares en el primer año.
D.J. Campbell: otro cuerpo grande para una línea que Miami quiere más física
Con el pick 200, Miami eligió a D.J. Campbell, guard de Texas, utilizando la otra selección recibida de Carolina. Sullivan dijo varias veces que quería que el equipo “look a certain way and move a certain way”, y que para él era importante construir una plantilla más grande y física. Campbell encaja ahí de forma bastante limpia.
El pick 200 proyecta un contrato de 4 años y 4.503.570 dólares, con 949.643 dólares en el primer año.
Max Llewellyn: el último pick y otro perfil de edge duro
Miami cerró el draft con Max Llewellyn, EDGE de Iowa, en el pick 238. Hafley reconoció tras el draft que el equipo habría querido tocar más la posición de edge, pero insistió en que no iban a forzar el board solo por necesidad. En ese contexto, Llewellyn aparece como la última apuesta del fin de semana para seguir metiendo cuerpos, dureza y competencia en el frente defensivo.
El pick 238, proyecta un contrato de 4 años y 4.371.666 dólares, con 916.667 dólares en el primer año.
Qué dijeron Hafley y Sullivan sobre la clase completa
La rueda de prensa final del sábado sirvió para entender mejor el enfoque global de Miami. Hafley y Sullivan insistieron en cuatro ideas muy concretas: best player available, físico, competencia y versatilidad. Sullivan dijo que no se puede arreglar todo en un solo draft ni predecir exactamente cuáles serán las necesidades reales más adelante, así que prefieren apostar por buenos jugadores que además puedan hacer varias cosas. Hafley, por su parte, remarcó que quiere un equipo duro y físico, y que el trabajo del staff será mezclar estas piezas para sacar la mejor versión del roster.
También dejaron abierta la puerta a seguir reformando la plantilla más allá del draft. Sullivan dijo explícitamente que la adquisición de talento es un trabajo de 365 días al año, y que Miami iba a seguir utilizando el post-draft, los recortes, la practice squad y cualquier otra ventana disponible para añadir competencia. Esa frase enlaza directamente con lo que ocurrió nada más terminar el draft: la entrada inmediata en el mercado UDFA.
Los UDFA: lo siguiente que empezó para Miami
Nada más bajar el telón del draft, el foco se movió a los undrafted free agents. Aquí conviene hacer una aclaración importante, la lista pública que tenemos es principalmente una lista de acuerdos reportados, no un anuncio oficial realizado por el club, por lo que estos movimientos pueden cambiar antes de oficializarse.
Los nombres reportados para Miami hasta ahora son: Jim Bonifas (C, Iowa State), Romello Brinson (WR, SMU), Kevin Cline (T, Boston College), Mark Gronowski (QB, Iowa), Anthony Hankerson (RB, Oregon State), Rene Konga (DL, Louisville), Donaven McCulley (WR, Michigan), Rodney McGraw (EDGE, Western Michigan), Louis Moore (S, Indiana), Le’Veon Moss (RB, Texas A&M) y Mason Reiger (LB, Wisconsin). En total, once jugadores reportados.
La foto de los UDFA vuelve a ser bastante coherente con lo que Miami hizo durante el draft. Hay otro quarterback en Mark Gronowski, dos running backs en Anthony Hankerson y Le’Veon Moss, dos receptores en Romello Brinson y Donaven McCulley, refuerzos de línea en Bonifas y Cline, y piezas defensivas repartidas entre línea, edge, safety y linebacker. Es decir, Miami no ha dejado de meter competencia en casi ningún rincón del roster.
A diferencia de los drafteados, los UDFA no entran en una rookie scale rígida por número de pick. Sus contratos suelen partir del salario mínimo de rookie permitido por el convenio, y luego se diferencian sobre todo por el signing bonus, la parte garantizada o la ayuda al roster bonus que cada equipo esté dispuesto a ofrecer para ganarle el jugador a otros clubes.
Balance global: mucho volumen, mucha competencia
El resumen del fin de semana es bastante contundente. Miami salió del draft con 13 selecciones, siete más en el tercer día, una mezcla amplia de posiciones y un mensaje público muy consistente sobre la identidad que quiere construir. Y, antes incluso de que acabara el sábado del todo, empezó a añadir más piezas vía UDFA para seguir agitando el fondo del roster.
Si se juntan el discurso del front office y los movimientos, la lectura es clara: los Dolphins no intentaron resolver una sola necesidad, sino ensanchar la base del equipo, meter jugadores físicos, versátiles y competitivos, y crear una plantilla donde más puestos estén realmente abiertos a la competencia. El draft terminó, pero para Miami la construcción del roster claramente no.
