Draft 2026: una radiografía completa de todas las visitas y contactos pre-draft de Miami

Publicado: 7 abril 2026 16:09

A menos de tres semanas del Draft de la NFL 2026, los Miami Dolphins han dejado una pista bastante clara sobre por dónde va su trabajo previo: están mirando mucho quarterback, muchísimo receptor, bastantes nombres para la secundaria y una buena cantidad de talento para reforzar las trincheras. La foto completa no se limita a las Top 30 visits. También incluye local visits, reuniones en Pro Days, private workouts e incluso formal interviews del Combine. 

Ese matiz es importante. Muchas veces se habla solo de las “30 visitas”, pero los equipos pueden ampliar su trabajo con jugadores locales y con encuentros celebrados en otros contextos del proceso.

La primera gran conclusión es que Miami está buscando jugadores para cubrir todas las posiciones. La lista de nombres vinculados al equipo toca quarterback, running back, wide receiver, offensive line, defensive line, edge, linebacker, cornerback y safety. Eso encaja con la sensación general de una franquicia que necesita profundidad, competencia y, sobre todo, elevar el techo de varias unidades a la vez. 

Aun así, sí hay dos grupos que destacan por volumen. Por un lado, los Dolphins han invertido muchas miradas en el juego aéreo ofensivo, especialmente en receptores. Por otro, la secundaria aparece una y otra vez en los contactos reportados, una señal bastante evidente de que el back end defensivo está entre las prioridades reales del front office. 

Si alguien pensaba que los Dolphins iban a pasar de puntillas por la posición de quarterback, las reuniones reportadas dicen lo contrario. Miami ha sido vinculado con Ty Simpson (Alabama) y Carson Beck (Miami) en visitas programadas, y también con Taylen Green (Arkansas). El mensaje parece claro: aunque la franquicia no esté obligada a salir del draft con un quarterback alto, sí quiere tener bien estudiadas distintas opciones y perfiles. 

Simpson representa un perfil más tradicional y pulido desde la estructura; Green añade un componente atlético mucho más explosivo; Beck, por su parte, ofrece una evaluación especialmente accesible para Miami por el contexto local. Más que una señal de pánico, esta batería de contactos sugiere que los Dolphins no quieren llegar al draft sin una lectura completa del mercado de pasadores. 

Si hay una posición que sobresale de verdad en todo este proceso es la de wide receiver. Miami ha sido relacionado con Makai Lemon (USC), K.C. Concepcion (Texas A&M), Ted Hurst (Georgia State), Denzel Boston (Washington), Jordan Hudson (SMU) y Antonio Williams (Clemson). Son perfiles distintos entre sí, pero todos encajan en una misma idea: añadir talento, profundidad y variantes al juego de pase. 

Lemon y Concepcion representan talento de alto nivel y más foco mediático. Hurst y Boston aportan tamaño y presencia exterior. Hudson suma otra alternativa por fuera, mientras que Antonio Williams ofrece un perfil más dinámico y explosivo. Cuando un equipo aparece ligado a tantos receptores en paralelo, rara vez es casualidad: Miami está peinando la posición a conciencia. 

También en el backfield ha habido bastante movimiento. Los Dolphins han sido vinculados con Kaelon Black (Indiana), Le’Veon Moss (Texas A&M) y Demond Claiborne (Wake Forest) en distintos puntos del proceso. Aunque no sea la posición que más titulares acapara, Miami claramente ha querido mirar distintas opciones para complementar su rotación. 

Black aparece como un nombre de fondo de draft con experiencia y producción. Moss ofrece un perfil más físico, mientras que Claiborne añade explosividad y valor en espacios. No parece el trabajo de un equipo indiferente al puesto, sino el de una franquicia que quiere salir del draft con varias alternativas contempladas. 

La ofensiva no se reduce a quarterbacks y receptores. Miami también ha acumulado contactos con hombres de línea como Markel Bell (Miami), Jake Pope (Illinois State), Travis Burke (Memphis), Carver Willis (Washington) y Aamil Wagner (Notre Dame). La lista es suficientemente larga como para considerarla una necesidad activa del proceso. 

Bell entra además en el apartado de local ties, lo que permite a Miami ampliar sus contactos sin consumir una visita Top 30. Pope y Burke encajan como apuestas de desarrollo, mientras que Willis y Wagner representan perfiles con trayectoria en programas potentes. Todo apunta a un objetivo doble: reforzar el presente y seguir sembrando profundidad de futuro. 

En las trincheras defensivas y el pass rush también hay una lista muy seria. Los Dolphins han sido relacionados con Kayden McDonald (Ohio State), Christen Miller (Georgia), Zion Young (Missouri), Rueben Bain Jr. (Miami), Akheem Mesidor (Miami), Keldric Faulk (Auburn), Trey Moore (Texas), Anthony Hill Jr. (Texas), Wade Woodaz (Clemson), Darryl Peterson (Wisconsin) y Jake Golday (Cincinnati). El número y la variedad de nombres reflejan una búsqueda clara de tamaño, explosividad y profundidad para el front seven. 

McDonald y Miller destacan como refuerzos naturales para endurecer el interior. Bain, Mesidor, Faulk, Young y Moore apuntan a la necesidad de seguir generando presión y construir rotación exterior. Anthony Hill Jr., Woodaz, Peterson y Golday muestran que Miami tampoco quiere descuidar el nivel de sus linebackers. Dicho de otro modo: la defensa no está buscando una sola pieza, está explorando varias formas de endurecerse. 

Si receptor es la posición ofensiva más trabajada, la secundaria es la gran obsesión defensiva del proceso. Ahí aparecen Mansoor Delane (LSU), A.J. Haulcy (LSU), Javon Kilgore (South Carolina), Jermod McCoy (Tennessee), Colton Hood (Tennessee), Hezekiah Masses (California), Charles Demmings (Stephen F. Austin), Andre Fuller (Toledo) y Keionte Scott (Miami), otro defensive back local que ha sido vinculado públicamente a los Dolphins. El volumen es demasiado grande como para no interpretarlo como una prioridad real. 

Hay de todo: corners exteriores, safeties físicos, perfiles híbridos y jugadores de programas pequeños con rasgos atléticos llamativos. Delane y Haulcy representan dos nombres muy repetidos alrededor de Miami. Demmings y Fuller aportan ese componente de upside menos mediático. Kilgore, McCoy, Hood, Masses y Scott refuerzan la sensación de que los Dolphins están rastreando la clase secundaria con lupa. 

Miami está cruzando nombres más conocidos con sleepers, universidades grandes con programas pequeños, y posiciones evidentes con otras que buscan generar competencia interna. Si luego el draft termina concentrándose en dos o tres grupos concretos, no será porque el equipo no haya abierto el abanico. Todo indica precisamente lo contrario.