Resumen de la primera semana de una agencia libre en la que Miami, en teoría, iba a estar poco activo

Publicado: 16 marzo 2026 11:35

Cuando el nuevo general manager de los Dolphins rebajó expectativas antes de abrirse el mercado, el mensaje parecía claro: no había que esperar una agencia libre especialmente agresiva. Y, sin embargo, la primera semana ha dejado justamente lo contrario. Entre fichajes, renovaciones, tender a Ethan Bonner, continuidad de A.J. Henning vía reserve/future y la reestructuración de Austin Jackson, el mapa de movimientos de Miami ya supera con holgura la veintena de nombres asociados al roster de 2026. Además, casi todos los acuerdos anunciados hasta ahora siguen el mismo patrón: contratos de un año, importes contenidos y, en varios casos, garantías muy bajas o todavía no publicadas. Un ejemplo claro es Zane Gonzalez, firmado por un año y 1,487,500 dólares con solo 100,000 garantizados; en otros casos, como Jamaree Salyer, OTC todavía no mostraba cifra cargada al cierre del 16 de marzo. 

Eso explica bastante bien lo que parece estar haciendo Miami: más que comprar titulares consolidados, está comprando competición. Hay incorporaciones para el front seven, para la secundaria, para la línea ofensiva, para el grupo de receptores y hasta para especialistas. No es una agencia libre de grandes cheques; es una agencia libre de volumen, de profundidad y de apuestas cortas para ver quién sobrevive al camp. 

La excepción, naturalmente, es Malik Willis. Ahí sí hay una apuesta real de franquicia. Miami cortó a Tua Tagovailoa con designación post-June 1 y asumirá un golpe récord de 99,2 millones en dead money; horas después, cerró a Willis por tres años y 67,5 millones, con 45 millones garantizados. No hace falta darle muchas vueltas: el mensaje del club es que el nuevo proyecto empieza en quarterback y empieza con él. 

Willis llega a Miami en el momento más importante de su carrera. En college pasó por Auburn antes de explotar en Liberty, y en la NFL arrancó demasiado pronto en Tennessee, todavía verde como pasador, antes de reencontrarse en Green Bay en un contexto mucho más favorable para su desarrollo. Allí enseñó una versión bastante más madura: mejor toma de decisiones, más calma dentro de la estructura y la misma amenaza atlética que le convirtió en un prospecto tan llamativo en 2022. Reuters lo resumía así: 22 partidos, seis titularidades, 67,7% de pases completados, 1.322 yardas, seis touchdowns, tres intercepciones y 405 yardas de carrera con cuatro touchdowns. Miami no está fichando solo a un atleta; está comprando la posibilidad de que ese atleta, por fin, se convierta en quarterback titular a tiempo completo. 

Por eso este movimiento cambia por completo el tono de la semana. Si la idea era limitar daños salariales y pasar de puntillas por marzo, la firma de Willis dice justo lo contrario: el nuevo régimen ha querido tomar una decisión fuerte desde el primer día. Su encaje también tiene lógica deportiva. ESPN apunta que Miami necesitaba un quarterback con capacidad para castigar con brazo y piernas, y que la garantía de 45 millones deja bastante claro quién parte como favorito para liderar el ataque por delante de Quinn Ewers. 

A partir de ahí, el ataque ha sumado piezas mucho más modestas, pero con sentido. Tutu Atwell añade velocidad vertical y experiencia como receptor complementario; Jalen Tolbert aporta un perfil distinto, con más cuerpo y más presencia en zona roja; y Greg Dulcich, renovado tras un final de 2025 francamente útil, ofrece una continuidad valiosa en una sala de tight ends muy abierta. Incluso Ben Sims encaja en esa idea de plantilla funcional: menos brillo con balón, más trabajo sucio como bloqueador y jugador de rotación. A.J. Henning, que ya había quedado atado en enero con un reserve/future, sigue como apuesta de fondo de armario y equipos especiales. 

En la línea ofensiva también se ve una lógica bastante clara. Jamaree Salyer es seguramente una de las firmas más interesantes de toda la clase media de esta agencia libre: ESPN lo describe como un liniero con nivel de titular, capaz de jugar por dentro y por fuera, y con un encaje natural en el hueco de right guard. A su alrededor, Miami ha decidido mantener estabilidad relativa con la continuidad de Austin Jackson, cuyo contrato fue reestructurado para crear espacio salarial, y con jugadores de fondo como Ethan Bonner —retenido vía tender ERFA— o Cameron Goode, aunque estos dos pertenezcan a otras posiciones y ejemplifiquen la misma idea general: conservar piezas conocidas cuando el precio lo permite. 

La defensa es, probablemente, donde más se nota la filosofía del “muchos por poco”. El pass rush suma a Josh Uche, cuya temporada de 11,5 sacks en 2022 sigue siendo la mejor carta de presentación de toda su carrera, y a David Ojabo, un ex segunda ronda que nunca terminó de asentarse en Baltimore por lesiones y falta de continuidad, pero que conserva herramientas físicas muy interesantes. También regresa Willie Gay Jr., otra renovación corta que aporta experiencia y fondo de rotación, y continúa Matthew Butler, mientras Robert Beal Jr. entra como apuesta de desarrollo para el frente. 

La secundaria, por su parte, ha sido atacada casi por acumulación. Han llegado Darrell Baker Jr., Alex Austin, Lonnie Johnson Jr., Marco Wilson y Zayne Anderson, mientras el club también renovó a A.J. Green III. No todos están pensados para el mismo rol: Anderson tiene perfil clarísimo de equipos especiales, Johnson ofrece tamaño y versatilidad, y Baker, Austin o Wilson parecen competir entre sí por snaps de rotación y profundidad exterior. En un roster con muchas dudas atrás, Miami ha preferido traer cantidad antes que comprometer dinero a una sola solución. 

También ha habido una limpieza bastante visible en equipos especiales. Miami cortó a Jason Sanders el 6 de marzo y después montó competencia con Zane Gonzalez y la renovación de Riley Patterson. En paralelo, la salida de Jake Bailey abrió la puerta al fichaje del punter Seth Vernon, procedente de la UFL, y el long snapper Tucker Addington volvió a la organización para hacerse hueco en una posición muy específica, pero importante. Son movimientos pequeños, sí, pero muy representativos del tipo de offseason que están haciendo los Dolphins: bajo coste, riesgo limitado y pelea abierta por casi todos los puestos no blindados. 

Visto en conjunto, lo más llamativo de esta primera semana no es tanto un nombre concreto como la contradicción entre el discurso previo y lo que ha ocurrido después. Miami no ha sido uno de los grandes gastadores de marzo, pero sí uno de los equipos más activos en volumen. La plantilla ha cambiado mucho en pocos días, casi siempre con contratos de un año y, salvo el caso Willis, evitando compromisos pesados a futuro. Eso encaja tanto con la presión del salary cap como con una idea muy reconocible de nuevo régimen: abrir el abanico, ensanchar la competencia y quedarse en verano con quien realmente merezca quedarse. 

Las salidas más importantes

La gran salida, por impacto simbólico y estructural, ha sido la de Tua Tagovailoa. Miami lo cortó con designación post-June 1 y Tua terminó rumbo a Atlanta Falcons con un contrato de un año, mientras los Dolphins asumían ese dead money récord que explica buena parte de todo lo demás. También salió Minkah Fitzpatrick, traspasado a los New York Jets por una séptima ronda de 2026, en otro movimiento que confirma hasta qué punto la franquicia está reordenando el roster sin miedo a decisiones drásticas. 

La poda por motivos salariales afectó además a varios veteranos. Tyreek Hill, James Daniels y Nick Westbrook-Ikhine fueron cortados el 16 de febrero, y Liam Eichenberg cayó el 2 de marzo. Unos días después llegaron también los cortes de Alec Ingold y Jason Sanders, mientras Bradley Chubb fue liberado con designación post-June 1. En varios casos la salida no fue el final del camino: Ingold ya ha firmado con los Los Angeles Chargers, Sanders con los New York Giants y Chubb con los Buffalo Bills

Tampoco han seguido varios jugadores cuyo contrato expiró y que han encontrado otro destino. Larry Borom se ha marchado a los Detroit Lions; Jake Bailey, a los Atlanta Falcons; Kader Kohou, a los Kansas City Chiefs; Elijah Campbell, a los New York Giants; y K.J. Britt, a los New England Patriots. Son salidas de distinto peso, pero entre todas ayudan a entender por qué Miami ha necesitado moverse tanto estos días: buena parte del trabajo de la primera semana no ha sido mejorar el roster, sino volver a llenarlo. 

Resumen final de jugadores que se han ido y su situación

  • Tua Tagovailoa — cortado por Miami; firma con Atlanta Falcons
  • Minkah Fitzpatrick — traspasado a New York Jets por una séptima ronda de 2026. 
  • Bradley Chubb — cortado con designación post-June 1; firma con Buffalo Bills
  • Alec Ingold — cortado tras no cerrar una rebaja/renovación; firma con Los Angeles Chargers
  • Jason Sanders — cortado; firma con New York Giants
  • Larry Borom — final de contrato, sin renovación; firma con Detroit Lions
  • Jake Bailey — final de contrato; firma con Atlanta Falcons
  • Kader Kohou — final de contrato; firma con Kansas City Chiefs
  • Elijah Campbell — final de contrato; firma con New York Giants
  • K.J. Britt — final de contrato; firma con New England Patriots
  • Tyreek Hill — cortado; al cierre del 16 de marzo no aparece aquí con nuevo equipo confirmado. 
  • James Daniels — cortado; al cierre del 16 de marzo no aparece aquí con nuevo equipo confirmado. 
  • Nick Westbrook-Ikhine — cortado; al cierre del 16 de marzo no aparece aquí con nuevo equipo confirmado. 
  • Liam Eichenberg — cortado el 2 de marzo; al cierre del 16 de marzo no aparece aquí con nuevo equipo confirmado.