Miami Dolphins 2025: radiografía estadística

Publicado: 18 enero 2026 13:29

La temporada 2025 de los Miami Dolphins dejó un sabor agridulce para la afición. Tras un inicio pésimo (1-6 en la primera mitad del año) y con su estrella ofensiva Tyreek Hill fuera por lesión desde la Semana 4 , el equipo mostró destellos aislados pero terminó con marca de 7-10, lejos de playoffs. A continuación desglosamos ofensiva, defensiva y equipos especiales, con sus estadísticas oficiales, rankings NFL y la evolución semanal, seguido de las necesidades de refuerzo de cara a 2026.

Análisis de la ofensiva

La ofensiva de Miami fue una de las grandes decepciones de 2025. En total acumuló 5,112 yardas (unas 300.7 por partido) , ubicándose en el puesto 26 de 32 equipos en ofensiva total (yardas por encuentro) . La mejor ofensiva de la liga (Los Angeles Rams) promedió 394.6 yds/partido, casi 94 yardas más que Miami . También en puntos anotados el desempeño fue pobre: solo 347 puntos en la temporada (20.4 por juego, 25º de la NFL en ataque anotador) . La falta de producción fue notoria si se considera que en 2023 Miami lideró la liga en yardas aéreas; dos años después, su ataque cayó al tercio inferior en casi todos los rubros.

La unidad ofensiva se mantuvo rezagada la mayor parte del año. Nunca llegó a salir del fondo del ranking: hacia mitad de temporada apenas rondaba el puesto 22-23 en yardaje tras alguna actuación decorosa, pero en su peor momento llegó a ser la 26ª ofensiva de la NFL, posición en la que finalmente cerró el año . Incluso antes de la lesión de Hill, la ofensiva no carburó: tras 4 semanas Miami seguía en el fondo de los power rankings, y tras 14 semanas apenas ocupaba el 25º lugar en producción total. La irregularidad fue la constante, sin rachas sostenidas de buen rendimiento.

Miami promedió 180.5 yardas de pase por partido (puesto 25º) y 120.2 yardas de carrera (13º) . Es decir, el ataque terrestre fue medianamente aceptable a mitad de tabla, pero el juego aéreo se desplomó al bottom-8 de la liga . En eficacia anotadora, esos 20.4 puntos por partido resultan un desempeño muy por debajo de lo esperado (el campeón ofensivo, Rams, anotó 30.5 pts/juego ). Además, Miami tuvo problemas en terceros downs (34.9% de conversiones, 26º de la NFL) y en red zone (56.3% de TD en zona roja, 20º ), síntoma de falta de consistencia para mantener y concretar las series ofensivas.

Top de jugadores ofensivos en 2025:

  • Tua Tagovailoa (QB): Tras liderar la liga en yardas en 2023, Tua dio un paso atrás. En 14 partidos lanzó 2,660 yardas, 20 TD y 15 intercepciones. Su porcentaje de completos (67.7%) fue decente, pero el juego aéreo se volvió conservador (solo 6.9 yardas por intento) y las intercepciones fueron costosas. Tagovailoa terminó con rating 87.3 y lideró la NFL en intercepciones lanzadas. Su desempeño inconsistente derivó en que fuera enviado a la banca en la recta final (Semana 16), ya eliminados de playoffs, en favor del novato Quinn Ewers . Es un giro dramático para un QB en quien se invirtió una extensión millonaria, y refleja la decepción con la ofensiva aérea.

  • De’Von Achane (RB): La gran nota positiva del ataque. El joven corredor se destapó con 1,350 yardas por tierra en 238 acarreos (5.7 yds/att) y 8 TD, quedando entre los mejores 10 RBs de la liga en yardas. Además aportó 488 yardas como receptor (67 recepciones) y 4 TD aéreos, liderando al equipo en touchdowns totales. Achane promedió 84.4 yardas terrestres por juego y fue el motor de una ofensiva que, ante la falta de receptores, se volvió más terrestre (los Dolphins terminaron 13º en ataque terrestre, comparado con el 25º en pase). Su explosividad, 16 carreras de +10 yardas y un acarreo largo de 59, aportó las pocas jugadas grandes constantes de Miami. Sin duda, Achane se consolidó como pieza central a futuro.

  • Jaylen Waddle (WR): Tras la lesión de Hill, Waddle asumió el rol de receptor #1. Logró 910 yardas en 64 recepciones (14.2 de promedio) y 6 TD , liderando al equipo en yardas aéreas. Tuvo momentos destacados y fue el único receptor de Miami con más de 300 yardas en la temporada. Sin embargo, sin Hill para quitarle presión, Waddle enfrentó defensas enfocadas en él y su producción se estancó en varios partidos (promedió 56.9 yardas por juego , lejos de la élite). Aun así, cumplió con creces al superar las 900 yardas; sus 6 touchdowns empataron el liderato de recepciones del equipo. Waddle sigue siendo un elemento explosivo, pero quedó claro que solo no podía sostener el juego aéreo.

  • Darren Waller (TE): Aunque solo disputó 9 partidos, por problemas físicos, su impacto en la red zone fue inmediato: 283 yardas en 24 recepciones, con 6 touchdowns . Es decir, un 25% de los pases de TD del equipo fueron a manos de Waller pese a jugar medio año. Su gran tamaño ofreció a Tua una válvula de seguridad, y lideró a los Dolphins en TD recepcionados empatado con Waddle. Lamentablemente una lesión lo marginó en diciembre, volviendo a evidenciar la falta de durabilidad de este talentoso tight end. No obstante, en sus pocas semanas mostró lo valioso que es contar con un TE capaz de ganar duelos individuales en la zona de anotación.

  • Malik Washington (WR/KR): Tyreek Hill habría estado en este listado de no ser por su lesión (265 yardas, 1 TD en apenas 4 juegos ). En su ausencia, un novato no drafteado, Malik Washington, se destacó como receptor_ backup_(317 yardas, 3 TD ) y retornador explosivo en equipos especiales. Washington protagonizó la jugada más eléctrica del año: un retorno de punt de 74 yardas para touchdown en la Semana 2. Como receptor cumplió en el slot con recepciones cortas, pero fue su aporte polivalente lo que más valoró el equipo. Sumó casi 600 yardas combinadas (ataque + retornos) y se ganó un puesto por su velocidad y esfuerzo. Su aportación, aunque modesta en estadísticas comparado con las estrellas, fue un rayo de esperanza en una ofensiva que necesitaba playmakers tras perder a Hill.

En resumen, la ofensiva de Miami fue inconsistente y poco explosiva. La línea ofensiva no protegió bien (permitió 38 sacks), el juego de pase se volvió predecible sin Tyreek Hill, y los turnovers a la orden del día (diferencial -4). Ni siquiera el genio creativo de Mike McDaniel desde las bandas pudo compensar estas carencias. El resultado fue un ataque de mitad baja de la tabla, incapaz de sostener el ritmo anotador necesario en la NFL moderna. Achane y algunos jóvenes dieron la cara, pero en general la ofensiva quedó como tarea pendiente de cara a 2026.

Análisis de la defensiva

La defensiva de los Dolphins tuvo altibajos, pero globalmente rindió un poco mejor que la ofensiva. Permitió 5,929 yardas totales (348.8 por partido, 22ª defensa de la NFL en yardas) y encajó 424 puntos (24.9 por juego, 24ª en puntos permitidos). Es decir, fue una defensa estadísticamente de cuarto inferior de la liga en anotación, aunque algo más respetable en yardas . Contrastan estas cifras con las de la mejor defensa del año, Houston, que apenas concedió 277.2 yds/partido; Miami permitió 71.6 yardas más por juego que ellos. En puntos, los Dolphins recibieron casi 25 por encuentro, lejos de potencias defensivas como Seattle o Denver (ambas por debajo de 19 pts) y reflejando que, si bien la defensa tuvo momentos sólidos, también fue quemada en varios partidos.

A diferencia de la ofensiva, la defensa mostró cierta mejoría a medida que avanzó la temporada. Tras la Semana 4, la unidad de Anthony Weaver figuraba entre las peores, llegó a rondar el puesto 30 en yardas y puntos permitidos en el primer mes, producto de derrotas abultadas. Sin embargo, a mitad de campaña empezó a enderezarse: para la Semana 14, la defensa de Miami había subido al 19º lugar en yardas (334.5 por partido) y 15º en puntos (22.8) , su pico más alto del año. Esa mejora coincidió con ajustes en la alineación y el despertar del pass rush. No obstante, el cierre de temporada volvió a ser flojo ,encajando 28 y 30 puntos en las últimas jornadas, lo que devolvió la clasificación al 22º total y 24º en anotación al final . En resumen, la defensa pasó de muy mala a simplemente regular: nunca fue una unidad dominante, pero tampoco la catástrofe de septiembre.

Miami destacó contra el pase más que contra la carrera. Defensa contra el pase: permitió 216.4 yardas aéreas por juego (18ª de la liga) , bastante aceptable considerando las lesiones en la secundaria. En cambio, la defensa terrestre fue un punto débil serio: 132.4 yardas por partido, situándose 26ª** en la NFL**. Los Dolphins encajaron 18 touchdowns por tierra, sólo 6 equipos permitieron más, mostrando problemas para frenar el juego interior. Sumaron 39 sacks totales como defensa , una cifra decente que refleja que lograron generar presión en ciertas ocasiones. Sin embargo, la secundaria solo forzó 9 intercepciones en todo el año, empatando uno de los peores registros de la liga. La falta de turnovers fue notoria: Miami terminó con diferencial de -4, en parte porque su defensa no robaba balones (9 INT + 11 fumbles recuperados) . En terceros downs, la defensa permitió conversiones en 39.9% de las oportunidades (puesto 17º) . Y en la red zone, los rivales le anotaron TD en un 59.7% de sus visitas (ranking 23º) . Es decir, la defensa era capaz de competir a lo largo del campo, pero solía doblarse al final de los drives, cediendo anotaciones.

Top de jugadores defensivos en 2025:

  • Jordyn Brooks (LB): El líder de placajes indiscutido del equipo y uno de los mejores de la NFL en 2025. Acumuló 183 tackles totales (99 solo) en 17 partidos , quedando top 3 de la liga en ese rubro. Su instinto para el balón fue clave contra la carrera (13 tackles para pérdida) . Además aportó 3.5 sacks desde su posición de linebacker interior, 1 fumble forzado y 1 fumble recuperado. Brooks llegó a Miami este año como refuerzo silencioso y resultó ser el alma de la defensiva, siempre alrededor del balón. Su producción constante (más de 10 tackles por juego) estabilizó a un cuerpo de linebackers que venía flaqueando en campañas previas. Fue, sin duda, el defensor más consistente del equipo en 2025.

  • Bradley Chubb (OLB/EDGE): El pass rusher mejor pagado de la defensa finalmente tuvo un año acorde a las expectativas. Chubb lideró al equipo con 8.5 sacks y 2 fumbles forzados , sumando 47 tackles (8 para pérdida). Jugó los 17 encuentros y aunque no fue All-Pro, sí fue el más disruptivo del frente defensivo de Miami. Sus 8.5 capturas lo situaron en el top 15 de la AFC. Además, recuperó un fumble y estuvo activo presionando QBs (59 yardas totales de sack) . Chubb dominó especialmente en el tramo medio de la temporada donde encadenó varios partidos con sack, coincidiendo con victorias del equipo. Si bien aún puede dar más, demostró ser el principal pilar del pass rush de los Dolphins.

  • Tyrel Dodson (LB): Complementando a Brooks en la segunda línea, Dodson tuvo un año muy completo. Sumó 129 tackles, 10 para pérdida, 5 sacks y 1 intercepción desde la posición de linebacker interior . Es inusual ver a un LB no titular al inicio llenar tanto el casillero estadístico, pero Dodson aprovechó cada snap. Sus 5 sacks (segunda cifra más alta del equipo) viniendo muchas veces en blitz, dieron agresividad al esquema de Weaver. También mostró manos seguras robando 1 pase y recuperando 1 fumble. Si Brooks era el ancla en cobertura de carreras, Dodson fue el jugador impredecible, a veces cargando contra el QB y a veces cayendo en zona. Esa versatilidad le ganó más snaps y para final de año se había consolidado como titular. Con 25 años, Dodson fue una revelación que aportó juego físico y oportunismo.

  • Rasul Douglas (CB): El veterano cornerback proporcionó el único atisbo de playmaking en la secundaria. En 15 partidos con Miami logró 2 intercepciones (líder del equipo) y 13 pases desviados . Sus pick-offs llegaron en momentos claves: uno de ellos en red zone frenando un avance rival. Douglas además realizó 62 tackles, mostrando compromiso contra la carrera desde la posición de corner. Su presencia se hizo más valiosa cuando el otro titular, Xavien Howard, fue perdiendo tiempo por lesión. Sin ser una estrella, Rasul le devolvió algo de respeto al perímetro de Miami, que venía sufriendo. Su experiencia se notó guiando a jóvenes y en orden táctico. Gracias a él, la defensa aérea de Miami no se derrumbó por completo pese a las bajas: la secundaria “sólo” permitió 216.4 yds/juego (18ª) , considerando el contexto es meritorio. Aun así, quedó claro que faltan jugadores talentosos en la secundaria, pues nadie más logró más de una intercepción en todo el año.

Mención especial merece Minkah Fitzpatrick (S), quien volvió a Miami vía trade en pretemporada. Aportó liderazgo y 82 tackles + 1 intercepción , aunque su impacto no fue tan espectacular como en Pittsburgh. Minkah solidificó la comunicación defensiva, pero estuvo limitado a veces por lesiones menores (14 partidos). Su sola presencia, sin embargo, ayudó a que Miami no fuera quemado constantemente por el centro del campo. También el novato Jack Jones (CB) sumó 1 INT y 77 tackles tras llegar de waivers, mostrando ser un proyecto interesante de corner #2.

En síntesis, la defensa de los Dolphins tuvo destellos de solidez a mediados de año, pero en global fue insuficiente. La incapacidad para frenar la carrera costó partidos (equipos físicos como Buffalo y Cleveland les ganaron dominando por tierra). La falta de profundidad en la secundaria también se notó, con pocos balones robados y numerosos castigos por interferencia en momentos críticos. Aun así, fue una unidad que mostró más garra y ajuste que la ofensiva – el hecho de contener a varios rivales por debajo de 21 puntos dio oportunidades de victoria. Para un equipo que invirtió mucho en estrellas defensivas, quedar en el puesto 22-24 es un rendimiento por debajo de lo esperado, pero dadas las circunstancias (cambios de personal, lesiones, ofensa dejándolos en mala posición), el resultado pudo ser peor. Queda una base interesante (Brooks, Chubb,, Fitzpatrick) sobre la cual construir, aunque hace falta inyectar talento joven especialmente en la retaguardia.

Análisis de equipos especiales

Los special teams de Miami, históricamente una debilidad, en 2025 mostraron cierta mejoría en algunas categorías, aunque sufrieron errores puntuales costosos. En términos generales, podemos calificarlos de unidad de desempeño medio: no fueron de élite, pero tampoco el desastre de años anteriores.

  • Fields goals y extra points: El cambio de kicker dio resultado. Los Dolphins reemplazaron al lesionado Jason Sanders con Riley Patterson,, quien tuvo una temporada excelente. Patterson convirtió 27 de 29 intentos de field goal (93.1% de acierto) , incluyendo 8 de más de 40 yardas. Esta efectividad del 93% lo colocó entre los 5 mejores kickers de la NFL en 2025. Sus únicos dos fallos fueron uno bloqueado y uno desde 54 yardas que pegó en el poste. Además, estuvo perfecto en puntos extra (29/29), aportando en total 110 puntos al equipo (máximo anotador de Miami esta temporada). La confiabilidad de Patterson fue un cambio bienvenido; Miami terminó 8º en porcentaje de field goals en la liga , muy por encima del promedio. Esta mejora en el pateo mantuvo a los Dolphins en partidos cerrados.

  • Punts: El veterano Jake Bailey tuvo un año sólido. Ejecutó 56 punts para 2,729 yardas, con un promedio cercano a 48.5 yardas por punt (Top 10 de la NFL) . Más importante, su promedio neto rondó las 42 yardas y logró colocar 18 patadas dentro de la 20 rival, evitando touchbacks en la mayoría. Bailey no solo mostró potencia de pierna sino colocación: su patada más larga fue de 64 yardas, y apenas permitió 5 touchbacks en toda la temporada. Gracias a él, Miami mejoró notablemente la batalla de posición de campo, ubicándose en la mitad superior de la liga en yardas de punt. Recordemos que en 2024 los Dolphins estuvieron entre los peores en net punting; este año terminaron aproximadamente 12º-13º, un avance significativo. Bailey fue un factor silencioso: su consistencia quitó presión a la defensa al darle campos más largos al rival.

  • Retornos de patada: Miami utilizó a varios jugadores en los kickoffs, con resultados aceptables. En total registraron 1,323 yardas en 51 devoluciones de kickoff (promedio 25.9 yds/retorno), lo que los situó en la mitad de la tabla (14º) en promedio de retorno de patada. El más destacado fue el novato Jaylen Wright (RB), quien asumió la mayoría de devoluciones tras media temporada y promedió cerca de 26 yardas, siendo la más larga de 54 yardas. No lograron ningún touchdown en retorno de kickoff, pero sí dieron consistentemente buena posición de campo inicial (varias devoluciones superando la yarda 30). Un detalle preocupante: Miami permitió 1 touchdown de regreso de kickoff en contra (vs New England en Semana 2, justo después de anotar ellos un TD de despeje). Esa jugada evidenció que la cobertura en kickoffs tuvo un desliz, los Dolphins estuvieron entre los 10 equipos con mayor yardaje cedido por retorno. Afortunadamente se ajustaron luego, pero es un área a pulir.

  • Retornos de punt: Aquí hubo brillo individual. Malik Washington (WR) se convirtió en el retornador de punt principal y aportó jugadas explosivas. Miami acumuló 263 yardas en 18 devoluciones de punt, promedio 14.6 yds por retorno, 4º mejor promedio de la NFL. Washington consiguió el mencionado touchdown de 74 yardas contra Patriots , demostrando visión y rapidez eléctrica. Esa fue la primera anotación de despeje para Miami desde 2019. Además del TD, tuvo varios retornos largos que dieron vida al equipo (dos devoluciones por encima de 30+ yardas). Miami finalizó 9º en yardas totales de punt return pese a no forzar muchos despejes. El impacto de Washington como retornador fue tal que la afición volvió a entusiasmarse cada vez que volaba un pañuelo al aire. Sin duda, esta faceta de equipos especiales fue la de mejor rendimiento relativo para los Dolphins en 2025.

Mención aparte merece el esfuerzo del equipo en cobertura. Si bien permitieron aquel TD doloroso en retorno de kickoff contra New England, el resto del año se comportaron bien, dejando el promedio de retorno rival en un promedio de 22 yardas. En despejes, la cobertura fue muy sólida, limitando a solo 6.2 yardas por devolución en contra (Top 5 liga). Varios jugadores de profundidad aportaron en esta faceta, como Elijah Campbell (S), quienes lideraron al equipo en special team tackles. Asimismo, Miami bloqueó 2 field goals durante el año, algo increíble pues en la década anterior apenas habían bloqueado un par en total. Estas jugadas de esfuerzo extra demuestran un cambio de actitud en la unidad de equipos especiales. La anterior percepción de que el ST de Miami era pasivo cambió en 2025: ahora se vio intensidad y atención a los detalles.

Top de jugadores de equipos especiales en 2025:

  • Riley Patterson (K):  La figura indiscutible del ST. Como mencionamos, 93% en field goals (27/29) , sin fallar ningún intento crucial. Aportó estabilidad tras la lesión de Sanders en pretemporada. Su pierna, si bien no la más potente (su FG más largo fue de 53 yardas), fue extremadamente confiable en menos de 50 (perfecto en intentos <50y). Patterson anotó +100 puntos y varios de sus 27 FG mantuvieron a Miami con vida en partidos cerrados. Fue nombrado jugador de equipos especiales de la AFC en octubre tras encadenar 3 semanas sin fallar. Su contratación resultó un acierto total.

  • Malik Washington (PR/KR): Vital en retornos. Promedió 14.6 yardas en punts (4º NFL) y logró 1 TD de punt return. Además, sumó yardas valiosas en kickoffs (alternándose con Wright). Washington aportó esa chispa que se echaba en falta desde los tiempos de Jakeem Grant. Cada vez que se plantaba bajo un despeje, daba la sensación de que podía romperlo. Con una anotación y varias devoluciones largas, fue responsable de inclinar el campo a favor de Miami en muchos partidos. Su aportación dual (retornos + receptor suplente) lo convierte en un valor agregado enorme para el roster.

  • Jake Bailey (P): Eficiencia y colocación. Promedio 48.4 por patada, con un excelente trabajo situando al rival profundo (18 punts dentro de la 20). Bailey no tuvo patadas bloqueadas ni errores graves; incluso cuando Miami despejaba desde su campo, su pierna ajustó la posición con bombas de 55-60 yardas. Su veteranía (campeón All-Pro en NE) se notó en cómo manejó los snap malos (rescató un balón alto en la semana 8 y aun así sacó un buen punt). Sin hacer ruido mediático, Bailey fue un factor clave oculto en el desempeño defensivo, al darles margen con campos largos a defender. Un apartado a mejorar sería el hang-time de algunos despejes (hubo devoluciones largas del rival vs Jets y Bills), pero en general cumplió con creces.

En general, los equipos especiales de 2025 dieron un paso adelante respecto a años anteriores. Pasaron de ser un lastre (con errores frecuentes) a ser medianamente confiables e incluso definitorios en un par de victorias. Aún hay detalles por corregir (permitir 2 TD de retorno en contra – uno de kickoff, otro de punt fake que les anotaron – no es ideal), pero al menos ahora Miami compite de tú a tú en esta tercera faceta del juego. En una temporada donde ofensiva y defensiva quedaron a deber, el ST superó expectativas, lo cual es curioso pero alentador: significa que con buen coaching y sangre nueva (Patterson, Washington) se pueden revertir tendencias negativas.

Necesidades para reforzar en agencia libre y draft

Tras analizar el rendimiento de cada unidad, queda claro que los Dolphins afrontan un offseason crítico. Quedarse 7-10 con este roster es un fracaso, y la nueva gerencia (GM Jon-Eric Sullivan) ya ha insinuado cambios profundos . Identificamos las principales necesidades de refuerzo del equipo de cara a 2026, basándonos en las carencias mostradas en 2025. 

Para ello hemos realizado un pequeño experimento, hemos buscado qué áreas reforzaron equipos que acabaron con estadísticas similares a Miami este año teniendo en cuenta estadísticas de todas las temporadas, y las hemos adaptado a las necesidades de Miami.

Por cada necesidad, proponemos enfoques tanto en la agencia libre como en el draft, respaldados en los datos analizados:

  • 1. Línea ofensiva – protección al quarterback. La línea ha sido el Talón de Aquiles histórico de Miami y 2025 no fue la excepción. Permitió 38 sacks a sus pasadores. PFF la calificó como la 29ª línea de 32 en la NFL , destacando la debacle en pass protection del guardia izquierdo Jonah Savaiinaea (¡calificación de bloqueo de pase de 14.1, la peor entre guards!). Reforzar la OL es prioridad absoluta. En agencia libre, aunque el margen salarial es ajustado, el nuevo GM podría apostar por algún veterano titular de nivel. Se habla de aprovechar la conexión Green Bay: Sullivan podría tentar a Sean Rhyan (G), quien fue drafteado en los Packers y puede jugar de guardia o centro . Rhyan aporta juventud y físico, lo que Miami necesita en el interior. Otro nombre ligado es Rasheed Walker (OT), tackle de 25 años de Green Bay que fue titular fiable y encajaría como RT si deciden mover a Austin Jackson . Cualquiera de ellos traería experiencia en un esquema de carrera de poder que Miami quiere instalar. En el draft 2026, es casi un hecho que los Dolphins invertirán alto en línea: en segunda ronda los analistas proyectan a Miami seleccionando a un guardia, como Chase Bisontis de Texas A&M, para apuntalar el interior . También prospectos de tackle como Kingsley Suamataia (BYU) o JC Latham (Alabama) podrían considerarse en primera ronda si están disponibles en el pick #11. La directriz es clara: “protege a tu QB”. Con un mejor bloqueo, el ataque entero debe elevarse. Miami no puede repetir en 2026 una línea con 3 de 5 titulares “por debajo del promedio” . Deben lograr 4-5 linieros sólidos, aunque ninguno sea All-Pro, para darle estabilidad a la ofensiva. Esa será posiblemente la misión #1 de la gerencia este offseason.

  • 2. Secundaria – cornerbacks y safeties playmakers. La defensiva aérea de Miami careció de jugadas grandes y mostró fisuras en momentos clave. Solo lograron 9 intercepciones en todo el año , y antes incluso de la salida de Jalen Ramsey ya se perfilaba la necesidad de más talento en corner . Xavien Howard ha decaído, y aunque Rasul Douglas rindió dignamente, ninguno es el shutdown corner joven que frene a los Stefon Diggs o Garrett Wilson de la división. Además, el puesto de safety fuerte al lado de Minkah estuvo rotando sin hallar un dueño confiable (Ashtyn Davis fue irregular, el novato Trader aún verde). Miami necesita reforzar la secundaria con al menos un CB titular de calibre y profundidad en safety. En agencia libre, el sueño sería ir por un corner veterano top si liberan espacio salarial, pero lo más factible es apuntar a un titular sólido de segundo nivel. Un nombre posible: Cameron Sutton (CB), quien jugó bajo Fangio en 2022 y podría quedar disponible; o Donte Jackson (CB) si Carolina lo corta. En safeties, quizá Harrison Smith veterano por 1 año podría aportar colmillo mientras forman a un joven. Sin embargo, la vía principal podría ser el draft: muchos analistas proyectan que Miami use su pick de 1ª ronda (#11 global) en un cornerback. Suena con fuerza Mansoor Delane, CB de LSU, un físico de 1.88 m con etiqueta de prensa de ser justo el playmaker que falta . De hecho, un mock reciente de PFN ya coloca a Delane en Miami en 2026 . Otros prospectos top 15 como Kool-Aid McKinstry (Alabama) o Javon Bullard (Georgia, híbrido CB/S) podrían ser opciones. También en rondas medias deberían añadir un safety joven – por ejemplo, un perfil mencionado en círculos de fans es Tyler Nubin (Minnesota) en 3ª ronda, o Kaevon Merriweather (Iowa). El objetivo es claro: encontrar un playmaker en la secundaria que genere intercambios de balón. La AFC está llena de QBs élite, y no se puede competir sin cornerbacks capaces de robar pases. Además, hace falta profundidad: lesiones en 2025 expusieron la falta de fondo de armario. Un dato a recordar: Minkah Fitzpatrick es agente libre en 2027, así que también conviene ir preparando un relevo a medio plazo en la posición de safety libre. En resumen, la secundaria necesita sangre nueva y talento inmediato para dejar de ser el punto flaco de la defensa.

  • 3. Receptores ofensivos – armas para el juego aéreo. La lesión de Tyreek Hill evidenció lo dependiente que era el ataque de su dupla de receptores estrella. Sin Hill, el juego aéreo de Miami cayó del cielo al suelo. Y el panorama a futuro es incierto: Tyreek tendrá 32 años al empezar 2026 y viene de una grave lesión de rodilla, y además su contrato es una bomba salarial (cap hit de $51.9M en 2026, con posibilidad real de corte o trade para ahorrar $23.7M ). Existe la posibilidad real de que Hill no vuelva a vestirse de aqua y naranja. Por otro lado, quedó claro que tras Waddle no había otro WR capaz de generar separación consistentemente (Cedrick Wilson y Dee Eskridge no dieron la talla, Malik Washington aportó pero no es receptor #2). Tampoco en el puesto de tight end hubo suficiente producción: Waller brilló pero se lesionó. Por ello, es imperativo dotar al equipo de más armas en el juego aéreo. En agencia libre, el mercado de receptores 2026 es limitado, pero podrían buscar un WR veterano possession que complemente a Waddle. Un perfil como Tyler Boyd (si es cortado por Bengals) podría ser opcione para un contrato corto, aportando experiencia y tamaño. Incluso Michael Thomas (Saints) estará libre; si acepta un rol secundario y económico, su talento podría aprovecharse. En tight ends, dado que Waller es propenso a lesiones, Miami debería rastrear opciones: Hunter Henry será FA y encajaría con su capacidad de bloqueo/recepción, o quizá apostar por Robert Tonyan que ya trabajó con Sullivan en Green Bay. No obstante, la solución más sostenible vendrá del draft. En 2024 Miami no pudo draftear alto por sanciones, pero en 2026 poseen su selección de 1ª y varias de 3ª: un receptor joven de impacto es casi obligatorio. La clase proyectada de 2026 tiene nombres interesantes que podrían estar en torno al pick #11 de Miami: por ejemplo, Carnell Tate (Ohio State) o Jordyn Tyson (Arizona State) son prospectos de receptor abierto rankeados top 15 . También un TE dinámico podría ser considerado en Ronda 2-3 si cae alguno de primera fila (Jatavion Sanders de Texas en 2ª ronda). Con Hill posiblemente fuera o disminuido, los Dolphins necesitan un nuevo socio estelar para Waddle. Además, más profundidad: desarrollar a algún joven (por ejemplo, Theo Wease Jr., quien apenas jugó 3 partidos – tal vez le den rodaje en 2026). En resumen, speed kills y Miami lo sabe; su identidad ofensiva con McDaniel se basa en la velocidad. Si Tyreek ya no está, deben encontrar otro playmaker explosivo vía draft o trade para no desaprovechar el tramo prime de Waddle y el esquema ofensivo que requiere amenazas profundas.

  • 5. Línea defensiva – defensa terrestre y pass rush interior. Aunque el front-7 tuvo figuras destacadas, quedó la sensación de que faltó presencia en el centro de la línea. La debilidad contra la carrera (132.4 yds) apunta a que hace falta un tackle defensivo poderoso que ancle la trinchera. El novato Kenneth Grant tuvo un impacto discreto. Miami necesita un nose tackle o DT robusto que ocupe dobles bloqueos y libere a los linebackers. En agencia libre podrían mirar a alguien como D.J. Reader (ex-Bengals) si queda disponible, un veterano run-stopper probado. O quizá A’Shawn Robinson para una solución de rotación. En el draft, la clase 2026 tiene un nombre grande tentador: Jer’Zhan Newton (Illinois), proyectado de primera ronda, aunque quizá por pick #11 sería un pelín alto. Otra opción en R2 podría ser McKinley Jackson (Texas A&M), un tackle nose clásico. Además, la línea interior carece de pass rush: solo 2.5 de los 39 sacks vinieron de tackles defensivos. Incorporar un DT 3-tech penetrante sería ideal (tipo Christian Wilkins 2.0 que extrañan desde que lo dejaron ir). Quizá el novato Brandon Dorlus (Oregon) en 3ª ronda encajaría para ese rol. En cuanto a linebackers, si bien Brooks y Dodson rindieron, se notó falta de speed en coberturas hombre a hombre Un LB más atlético para paquetes níquel sería útil. Podrían buscar en FA a un Patrick Queen si no renueva en BAL, o draftear en rondas medias un perfil estilo Tommy Eichenberg (Ohio State) o Barrett Carter (Clemson) enfocado en cobertura. Este apartado quizás no es tan urgente como los anteriores, pero si la defensiva quiere dar el salto de calidad, debe reforzar la “columna vertebral” contra la carrera y los pases cortos.

Por último, vale hacer una reflexión sobre las lesiones y decisiones de plantilla que condicionaron estos análisis y marcan las prioridades de offseason. La lesión de Tyreek Hill fue el hecho definitorio de la temporada: Cheetah se rompió la rodilla en la Semana 4 y no volvió a jugar. Pasar de tener al receptor más explosivo de la NFL a no tenerlo significó que las defensas adversarias se cerraran sobre Waddle y Achane, volviendo el ataque de Miami unidimensional. Hill había iniciado bien (265 yardas, 1 TD en 3.5 juegos) y su baja dejó un vacío enorme. La directiva deberá evaluar fríamente su estado físico y contrato; si no confían en que recupere su nivel All-Pro, tal vez opten por liberar ese salario para reconstruir otros huecos . Cómo manejen el tema Hill será clave en la estrategia de refuerzos. Por otro lado, la suplencia de Tua Tagovailoa en final de temporada es un mensaje claro: nadie tiene el puesto seguro tras un 7-10. Tua tuvo tres partidos seguidos con intercepciones hacia el final , y tras la derrota en Pittsburgh que nos eliminó, McDaniel decidió sentarlo por el novato Ewers . Aunque pueda interpretarse como precaución (evitar lesión en juegos ya sin aspiraciones), la realidad es que la franquicia mandó un recado sobre la cultura de responsabilidad. Tagovailoa es querido por sus compañeros, pero esto es un negocio de resultados. Quedó claro que el puesto de QB deberá ganárselo en 2026, ya sea Tua u otro. Esta decisión condiciona el offseason: Miami deberá planificar sumando profundidad en QB y no descuidar tener un plan si Tua no despega con el nuevo cuerpo técnico.

En definitiva, la temporada 2025 fue un tropiezo doloroso pero aleccionador para los Miami Dolphins. Expuestos quedan los huecos del roster y los ajustes necesarios en estrategia. La ofensiva necesita ser reconstruida en los cimientos (línea) y re-potenciada en sus piezas de perímetro, la defensa requiere playmakers en secundaria y fortaleza en el centro, y el equipo especial debe mantener su línea ascendente. La gerencia ya comenzó a moverse: nuevo GM, pronto nuevo head coach, y una mentalidad de “tough, physical team” importada de Green Bay . Se viene una offseason movida en Miami. Si aciertan en los refuerzos – especialmente en línea ofensiva y cornerback – este equipo tiene el talento base para pelear cosas grandes en 2026. De lo contrario, otro año de frustración aguardará en el sur de Florida.