Temporada 2025 de los Miami Dolphins: La Crónica de una Crisis Perfecta
La temporada 2025 fue, para los Miami Dolphins, un ejercicio constante de búsqueda. De identidad, de continuidad y de respuestas ante una adversidad que terminó por definir todo. Hubo talento, momentos de esperanza y decisiones difíciles. Pero, sobre todo, hubo una crisis de lesiones sin precedentes que fracturó la columna vertebral del equipo y dejó al descubierto problemas más profundos, resultando en una persistente sensación de fragilidad competitiva.
Desde una pretemporada prometedora hasta un cierre abrupto y decepcionante en Foxborough, los Dolphins vivieron una campaña marcada por la irregularidad. El balance final (7-10) no sólo refleja resultados: explica un año en el que el equipo, diezmado físicamente y en constante reajuste, nunca consiguió sostener una narrativa positiva durante más de dos semanas consecutivas.
La Tormenta Perfecta: El Impacto de las Lesiones
Antes del primer snap, el equipo ya sufría bajas. La magnitud del problema se entiende en cifras:
- 25 jugadores pasaron toda o parte de la temporada fuera por lesión, ya fuera en: IR, PUP o NFI
- 20 jugadores terminaron la temporada en algunas de dichas listas
- 4º puesto en la NFL en salario promedio anual perdido por jugadores lesionados
- 9 bajas clave antes de la Temporada Regular, incluyendo al CB titular Kader Kohou y al G James Daniels, que solo jugó tres snaps oficiales
Este nivel de devastación sitúo a Miami entre los equipos más castigados físicamente de la liga, un grupo donde, significativamente, ninguno llegó a playoffs. Las pérdidas más significativas fueron los siguientes jugadores:
| Rango | Jugador | Posición | Impacto de la Lesión |
|---|---|---|---|
| 1 | Tyreek Hill | WR | Perdido en la Semana 4. Sin su amenaza de velocidad, toda la ofensiva perdió su eje y se volvió predecible |
| 2 | Kader Kohou | CB | Esperado como pilar de la secundaria, se lesionó en pretemporada. Su ausencia debilitó desde el inicio un área ya cuestionada |
| 3 | James Daniels | G | La principal adquisición en agencia libre, perdido casi de inmediato. Dejó un hueco constante en la línea ofensiva |
| 4 | Darren Waller | TE | Mostró destellos (6 TD en 9 juegos), pero su baja eliminó un objetivo seguro y de zona de anotación para Tua |
| 5 | Storm Duck | CB | Había ganado la titularidad en pretemporada. Su lesión forzó reajustes continuos en la cobertura |
PRETEMPORADA
10 de agosto de 2025 – @ Chicago Bears (24–24)
El primer partido del año sirvió como laboratorio. Muchas rotaciones, ritmo intermitente y una defensa todavía blanda contra la carrera. Desde el staff se transmitía calma. “Estamos evaluando quién puede ayudarnos de verdad cuando empiece lo importante”, deslizó un técnico tras el encuentro. El empate dejó mejores sensaciones que certezas.
16 de agosto de 2025 – @ Detroit Lions (24–17)
Miami dio un paso adelante en ejecución. El ataque terrestre encontró continuidad y la defensa respondió con robos de balón en la segunda mitad. El mensaje interno era claro: el equipo llegaría físicamente preparado a septiembre.
23 de agosto de 2025 – vs Jacksonville Jaguars (14–6)
Partido serio y controlado. Defensa sólida, ofensiva conservadora y cero errores graves. La pretemporada cerró invicta, alimentando expectativas que, con el tiempo, se demostrarían excesivas.
TEMPORADA REGULAR
Semana 1 – @ Indianapolis Colts (Derrota 8–33)
El debut fue un baño de realidad. Protección deficiente, ofensiva atascada y una defensa incapaz de frenar el ritmo rival. Tras el partido, Tua Tagovailoa fue directo: “Tenemos que jugar mucho mejor si queremos competir con equipos realmente buenos.” Era solo la primera semana, pero el aviso fue contundente.
Semana 2 – vs New England Patriots (Derrota 27–33)
El ataque mostró señales de vida, pero los errores en momentos clave volvieron a castigar al equipo. Drives largos permitidos en el último cuarto y sensación de déjà vu. Mike McDaniel ya había advertido días antes: “Si no aprovechamos las oportunidades, la NFL te lo cobra.” Así fue.
Semana 3 – @ Buffalo Bills (Derrota 21–31)
Miami compitió durante tres cuartos en un duelo divisional intenso, pero el desgaste defensivo y los errores de cobertura fueron decisivos. Aun así, McDaniel defendió a su quarterback: “Hay cosas que Tua puede mejorar, pero su enfoque sigue siendo el correcto.”
Semana 4 – vs New York Jets (Victoria 27–21)
Primera victoria del curso y alivio generalizado. El juego terrestre sostuvo al equipo y la defensa forzó pérdidas clave. Fue más una victoria emocional que estructural, pero evitó que la temporada descarrilara demasiado pronto.
Semana 5 – @ Carolina Panthers (Derrota 24–27)
Una derrota que dolió. Miami controló el partido durante largos tramos, pero falló al cerrarlo. Errores de comunicación defensiva en el último cuarto permitieron la remontada local y reforzaron la narrativa de un equipo incapaz de rematar.
Semana 6 – vs Los Angeles Chargers (Derrota 27–29)
Quizá el partido que mejor resumió el año. Inicio lento, reacción tardía y final sin premio. Miami volvió a quedarse a centímetros del resultado, acumulando frustración.
Semana 7 – @ Cleveland Browns (Derrota 6–31)
El punto más bajo de la temporada. La ofensiva fue completamente neutralizada y la defensa pasó demasiado tiempo en el campo. Tras el partido, Tagovailoa no se escondió: “No estoy orgulloso de dónde estoy ahora mismo. Tengo que jugar mejor.” McDaniel habló de conversaciones “difíciles, pero necesarias”.
Semana 8 – @ Atlanta Falcons (Victoria 34–10)
Respuesta contundente. Miami dominó desde el primer drive, combinando explosividad ofensiva con agresividad defensiva. Fue el partido más completo del año y, a la postre, un espejismo de lo que el equipo podía llegar a ser.
Semana 9 – vs Baltimore Ravens (Derrota 6–28)
Baltimore impuso su físico y su experiencia. Miami nunca encontró soluciones ofensivas y fue superado en todas las facetas. El partido dejó claro que el equipo seguía lejos de la élite de la AFC.
Semana 10 – vs Buffalo Bills (Victoria 30–13)
La gran sorpresa del curso. Plan de partido casi perfecto: control del reloj, juego terrestre dominante y una defensa que desdibujó a Buffalo. “Empezamos a jugar desde la primera serie”, resumió un defensor tras el partido. Por un momento, la esperanza regresó.
Semana 11 – vs Washington Commanders (Victoria, partido de Madrid, 16 - 13)
Partido histórico por disputarse en España. Miami jugó con cabeza, minimizando errores y gestionando bien el contexto. Antes del viaje, Tagovailoa había insistido: “Cada partido ofrece oportunidades; se trata de ejecutarlas.” El equipo lo hizo.
Semana 12 – Bye Week
El descanso llegó en el momento justo. Ajustes tácticos, recuperación de efectivos y un intento de estabilizar una temporada todavía abierta.
Semana 13 – vs New Orleans Saints (Victoria 21 - 17)
Partido maduro y controlado. Miami manejó el ritmo y cerró sin sobresaltos. Fue una de las actuaciones más equilibradas del año.
Semana 14 – @ New York Jets (Victoria, 10 - 34)
Triunfo trabajado en un entorno hostil. La defensa sostuvo al equipo en los momentos críticos y los Dolphins demostraron que podían competir en partidos cerrados.
Semana 15 – @ Pittsburgh Steelers (Derrota, 28 - 15)
Encuentro físico y espeso. Miami perdió la batalla en las trincheras y nunca logró imponer su ritmo ofensivo. La experiencia de Pittsburgh marcó la diferencia.
Semana 16 – vs Cincinnati Bengals (Derrota, 21 - 45)
Partido de rachas. Miami tuvo opciones reales, pero la falta de continuidad ofensiva y errores puntuales inclinaron el marcador. Fue la primera titularidad de Quinn Ewers, quien dió esperanzas a los aficionados al ver a un QB rookie debutar de manera sólida, Tua actuó de QB de emergencia.
Semana 17 – vs Tampa Bay Buccaneers (Victoria 20–17)
Victoria emocional. El equipo resistió la presión final y cerró el partido con una defensa firme en los últimos minutos. Orgullo competitivo, aunque sin impacto clasificatorio.
Semana 18 – @ New England Patriots (Derrota 10–38)
Cierre decepcionante. Con el equipo ya eliminado, Miami mostró poco espíritu competitivo. Tras el partido, Tagovailoa dejó una frase que resumió el ambiente: “Estaría bien con un nuevo comienzo.” El mensaje fue tan claro como inquietante.
Una crisis perfecta y un futuro por definir
La temporada 2025 dejó al descubierto una serie de paradojas que la franquicia deberá resolver si pretende volver a ser relevante en la AFC.
Los Dolphins fueron calificados por la NFLPA como la organización número uno de la NFL en instalaciones, trato al jugador y calidad de vida. Vestuarios, sala de pesas, viajes y relación con la propiedad recibieron notas perfectas. Sin embargo, ese entorno de élite contrastó brutalmente con una realidad deportiva frágil: un roster sin la profundidad necesaria para sobrevivir a las lesiones. La excelencia en lo auxiliar no logró compensar las carencias en lo esencial. Fue, en gran medida, un problema de planificación y gestión deportiva.
El segundo gran dilema fue el precio del talento estelar. Las lesiones de Tyreek Hill y Tua Tagovailoa partieron la temporada en dos y expusieron una estructura salarial extremadamente rígida. Ambos representan 108,2 millones de dólares contra el tope salarial de 2026. Moverlos implicaría costes casi prohibitivos, pero mantenerlos limita seriamente la capacidad de maniobra. Hill, cuya lesión de rodilla destruyó la verticalidad del sistema desde la Semana 4, podría ser una salida dolorosa pero liberadora (un ahorro potencial de 36 millones). Tua, tras firmar por 212 millones, cerró el año con 2.660 yardas, 20 touchdowns y 15 intercepciones, cifras insuficientes para sostener el proyecto. Su frase final “estaría bien con un nuevo comienzo”, resonó como una advertencia.
En paralelo, Mike McDaniel sobrevivió, pero no sin condiciones . Pese a los rumores y la presión externa, previsiblemente regresará en 2026 y participará activamente en la búsqueda del nuevo general manager tras el despido de Chris Grier, un movimiento que marcó el fin de una era. El reto de McDaniel ya no se limita al diseño ofensivo: deberá demostrar que puede liderar una reconstrucción selectiva del roster, tomar decisiones impopulares y sostener una cultura competitiva más allá del discurso.
Desde el punto de vista individual, el balance fue desigual. De’Von Achane fue la gran constante y el MVP del equipo, con 1.350 yardas terrestres, 8 touchdowns y una selección al Pro Bowl, cargando con la ofensiva cuando el juego aéreo se diluyó. Jaylen Waddle aportó 910 yardas, condicionado por molestias en las costillas y la inestabilidad en el puesto de quarterback. Darren Waller, fichado para aportar veteranía, terminó en Injured Reserve por una lesión en la ingle antes de la Semana 18. En defensa, Jordyn Brooks, líder de tackleos de la NFL, fue descrito por McDaniel como “la voz silenciosa pero implacable del equipo”.
Las estadísticas de unidad reflejan el problema estructural: 20,4 puntos por partido en ataque (puesto 25 de la liga) y 24,9 puntos encajados por partido en defensa (puesto 24). Suficiente para competir algunos domingos, insuficiente para sostener una temporada.
El factor físico terminó de inclinar la balanza. Según análisis de Over The Cap, Miami fue el cuarto equipo más castigado económicamente por las lesiones: 25 jugadores pasaron por la reserva. La baja de Hill, la ausencia de Kader Kohou en la secundaria tras las salidas de Ramsey y Fuller, y el caso extremo de James Daniels, el gran fichaje de la agencia libre que jugó apenas tres snaps en todo el año, explican por qué el margen de error desapareció tan pronto.
A nivel institucional, la hoja de ruta es clara pero compleja. La búsqueda del nuevo GM, con siete candidatos ya entrevistados, es la prioridad absoluta del offseason. El nuevo responsable deberá decidir el futuro de Tua, liderar el Draft 2026 y navegar un mercado de agentes libres condicionado por el tope salarial. Al mismo tiempo, el cuerpo técnico apostó por rejuvenecer la plantilla con múltiples contratos de reserva/futuro, una señal inequívoca de que se buscará talento barato y hambre competitiva.
En esencia, 2025 no fue solo un tropiezo. Fue la crónica de una crisis perfecta, donde coincidieron una mala planificación del roster, la peor fortuna física posible y una ejecución deficiente en los momentos clave. McDaniel lo resumió al final del curso con una mezcla de desafío y autocrítica: “Soy el entrenador de los Miami Dolphins hasta que se diga lo contrario… mi único enfoque es corregir algo que no ha sido suficientemente bueno.”
Las claves para 2026 están sobre la mesa: resolver el caso Tua, ¿trade o reconciliación o corte?, acertar con el nuevo general manager, reforzar las trincheras en el Draft y comprobar si Tyreek Hill puede volver a ser el arma diferencial que define al ataque.
La temporada 2025 quedará como un punto de inflexión incómodo. Un año que obligó a la franquicia a mirarse sin filtros y a decidir si este golpe fue el dolor necesario para corregir el rumbo… o el primer capítulo de un declive más prolongado.
