2000: El Año de la Supervivencia. Cuando Wannstedt Agarró el Timón de un Barco sin Capitán y la Defensa Construyó un Muro Infranqueable
El 16 de enero de 2000, un día después de que la humillación de Jacksonville enterrara la leyenda de Dan Marino, Jimmy Johnson llamó a una rueda de prensa en los despachos de Pro Player Stadium. El entrenador de las dos Super Bowls en Dallas, el mesías rubio que había prometido devolver la gloria a Miami, anunciaba su retirada. Llevaba cuatro temporadas. Un 8-8, dos 9-7 y un 10-6. Un récord de 36-28 sin un solo título de división hasta 2000. Demasiado poco para el hombre que lo había ganado todo.
A su lado, con la mirada fija en el horizonte, aguardaba Dave Wannstedt, su asistente, su hombre de confianza, el perro de presa de la dinastía de los Cowboys. Johnson no dudó un segundo: “Wanny es mi hombre. Se queda”. Era la cuarta vez en la historia que un entrenador principal ocupaba el banquillo de Miami, y la primera desde 1970 que no se llamaba Don Shula o Jimmy Johnson.
El 3 de septiembre de 2000, en el mismo Pro Player Stadium, el barco sin capitán zarpó sin su marinero más ilustre. Por primera vez desde 1982, Dan Marino no estaba en la lista de jugadores del día inaugural. Su número 13 colgaba ya de las vigas del estadio, y su relevo llegó de la forma más inesperada: Jay Fiedler, un quarterback que había pasado cinco años como suplente en Filadelfia, Minnesota y Jacksonville, un tío de Nueva Jersey con cara de oficinista que nadie esperaba. A su lado, el corredor Lamar Smith, un veterano de cinco años en Seattle y Nueva Orleans, y el receptor Oronde Gadsden, un exjugador de la Arena Football League que, con 29 años, se había ganado un puesto en la plantilla con uñas y dientes.
Bienvenidos a 2000: el año de la supervivencia.
La Nave de los Locos: La Era Post-Marino Arranca sin Red
La franquicia que había construido su identidad alrededor del pase profundo durante una década y media se vio obligada a reinventarse de la noche a la mañana. Johnson había volado, pero Wannstedt heredó una defensa de hierro forjada por Jimmy en sus cuatro años al mando. Con el gerente general Eddie Jones orquestando los movimientos y el nuevo propietario Wayne Huizenga soltando la chequera sin remordimientos, el organigrama de la nueva era se completó con algunos de los técnicos más reputados del momento. Chan Gailey, el arquitecto de la ofensiva de Pittsburgh, aterrizó como coordinador ofensivo. Jim Bates, un constructor de defensas de trinchera, tomó las riendas del lado defensivo. Y Mike Shula, el hijo de Don, se encargó de la educación del nuevo quarterback.
La plantilla de 2000 fue el mosaico de una franquicia en plena reconstrucción. En el ataque, Jay Fiedler fue el faro incierto, secundado por el veterano Damon Huard. En el backfield, Lamar Smith, con 30 años recién cumplidos, se convirtió en la apisonadora terrestre que Miami llevaba años buscando, con 1.139 yardas y 14 touchdowns en zona de anotación, la cifra más alta para un corredor de Miami desde los días de la dinastía.
En la defensa, los veteranos de la era Johnson seguían ahí. Zach Thomas, el cerebro de la unidad; Sam Madison, el esquinero de manos pegajosas; Trace Armstrong, con sus 16.5 capturas; y Jason Taylor, el novato de 1997 que se convertía por fin en estrella.
Un roster de retales y escombros de grandes eras, listo para sobrevivir o morir bajo la tutela del nuevo sheriff de la pradera.
El Draft de la Transición
En un draft cargado de expectativas y sin primera ronda —intercambiada a Carolina en 1998 por Patrick Surtain—, Wannstedt y Eddie Jones tejieron una red de movimientos que, en retrospectiva, fue el primer gran acierto de la nueva era. Con la selección 53 de segunda ronda, los Dolphins eligieron a Todd Wade, un tackle de Mississippi de 1,96 metros y 140 kilos. Wade se convertiría en un pilar de la línea ofensiva durante ocho temporadas, siendo titular en 99 partidos y protegiendo el lado ciego de Fiedler con una fiabilidad pasmosa.
El resto del draft fue la colección de jugadores de rol que sostendrían la nueva cultura del vestuario.
| Ronda | Pick | Jugador | Posición | Universidad | Legado en el equipo |
|---|---|---|---|---|---|
| 2 | 53 | Todd Wade | OT | Ole Miss | 8 temporadas, 99 partidos como titular, pilar de la línea ofensiva |
| 3 | 84 | Ben Kelly | DB | Colorado | 3 temporadas, 13 partidos, un proyecto que nunca cuajó del todo |
| 4 | 117 | Deon Dyer | FB | North Carolina | 3 temporadas, 45 partidos, fullback de bloqueo y trabajador incansable |
| 5 | 148 | Arturo Freeman | S | South Carolina | 4 temporadas, 56 partidos, un seguro en la secundaria |
| 6 | 179 | Ernest Grant | DT | Arkansas-Pine Bluff | 2 temporadas, 12 partidos |
| 6 | 189 | Jeff Harris | CB | Georgia | 1 temporada, 8 partidos |
El draft de 2000, sin lujos pero con una solidez olímpica, fue el primer ladrillo de un muro que se extendería durante toda la década. El hallazgo de Wade en segunda ronda y la profundidad defensiva añadida en rondas posteriores resultaron fundamentales para el éxito de 2000. Para los Dolphins, la cosecha de 2000 fue el cimiento sobre el que se construiría la nueva identidad del equipo.
El Cuerpo Técnico del Renacer
El organigrama técnico de la nueva era quedó configurado así:
- Dave Wannstedt: head coach.
- Chan Gailey: coordinador ofensivo.
- Jim Bates: coordinador defensivo.
- Mike Shula: quarterbacks.
- Robert Ford: wide receivers.
- Paul Boudreau: línea ofensiva.
- Joel Collier: running backs.
- Pat Jones: tight ends.
- Clarence Brooks: línea defensiva.
- Mel Phillips: secondary.
- Randy Shannon: linebackers.
- Mike Westhoff: equipos especiales.
Wannstedt, un estratega defensivo formado en la escuela de Jimmy Johnson, supo rodearse de colaboradores de primer nivel. Gailey aportó la experiencia de sus años en Pittsburgh, mientras que Bates construyó una defensa que fue la tercera mejor de la liga en puntos encajados y la mejor en intercepciones forzadas.
La Pretemporada de las Pruebas
El equipo llegó al campamento de entrenamiento de 2000 con la presión de tener que demostrar que la era post-Marino no sería un páramo desolado. Apretaron los dientes y firmaron un 3-1, con victorias sobre Tampa Bay, Green Bay y Nueva Orleans, un espejismo de lo que estaba por venir.
| Fecha | Resultado | Rival | Notas |
|---|---|---|---|
| 5 de agosto | 10-13 (L) | @Pittsburgh Steelers | Primera toma de contacto en Three Rivers |
| 10 de agosto | 15-13 (W) | Tampa Bay Buccaneers | Victoria agónica en casa con la defensa salvando los muebles |
| 21 de agosto | 17-14 (W) | Green Bay Packers | Segunda victoria consecutiva en casa, la ofensiva empezaba a carburar |
| 25 de agosto | 22-17 (W) | @New Orleans Saints | Cierre de pretemporada con solidez en el Superdomo |
Tras estos cuatro envites, los Dolphins se prepararon para lo que se avecinaba. El verano había terminado, y la nueva era estaba a punto de comenzar.
La Temporada Regular: La Máquina del Equilibrio
Septiembre: Un Arranque para Creer
El 3 de septiembre de 2000, en el Pro Player Stadium, 66.037 almas congregadas para ver el estreno de su nuevo equipo. Enfrente, los Seattle Seahawks de Mike Holmgren. Fue un monólogo defensivo, el primer partido de la nueva era y la primera victoria de Jay Fiedler como titular absoluto. Miami no concedió ni un solo punto: 23-0.
El 10 de septiembre, en Minnesota, llegó la primera dosis de realidad. Los Vikings, con Daunte Culpepper en su mejor momento, barrieron a los Dolphins 13-7 en un duelo defensivo de bajo vuelo.
El 17 de septiembre, en casa, Miami recibió a los Baltimore Ravens, el equipo que un par de meses después ganaría el Super Bowl XXXV. Los Dolphins, con una defensa férrea, limitaron a los Ravens a 6 puntos y se llevaron un 19-6 que anunciaba el potencial de la unidad.
El 24 de septiembre, en casa, ante los New England Patriots de Drew Bledsoe, los Dolphins firmaron otra exhibición defensiva: 10-3, con la defensa concediendo apenas tres puntos. Era la segunda victoria consecutiva en casa, y el equipo empezaba a creer.
Octubre: La Máquina se Engrasa
El 1 de octubre, en Cincinnati, la ofensiva de Miami firmó su mejor actuación de la temporada hasta la fecha: 31-16 sobre los Bengals. Lamar Smith anotó dos de sus catorce touchdowns de la temporada, y Fiedler demostró que podía ser un gestor de juego eficiente.
El 8 de octubre, en casa, ante los Buffalo Bills de Doug Flutie, los Dolphins se impusieron 22-13. Era la tercera victoria consecutiva, y el equipo llegaba al ecuador de la temporada con un 5-1.
La Noche de la Pesadilla: El Lunes del Milagro
El 23 de octubre de 2000, en el Giants Stadium de Nueva York, los Dolphins se enfrentaban a los New York Jets por el liderato de la división, con ambos equipos llegando con un récord de 5-1. Durante tres cuartos, los Dolphins fueron una máquina perfecta. Se adelantaron 23-7 al descanso, y tras la reanudación, Lamar Smith anotó su segundo touchdown terrestre para poner el 30-7 al final del tercer periodo. La afición local empezaba a abandonar el estadio.
Y entonces, ocurrió lo impensable. En los últimos 15 minutos, los Jets anotaron 23 puntos. Jumbo Elliott, un tackle ofensivo de 1,96 metros y 140 kilos, atrapó un pase de touchdown. Wayne Chrebet anotó otro. La defensa de Miami, que había sido férrea, se desmoronó. El partido se fue a la prórroga, y en el tiempo extra, John Hall acertó un gol de campo de 40 yardas para los Jets. 40-37. El “Monday Night Miracle” había nacido.
El vestuario de los Dolphins se sumió en un silencio sepulcral. Los periodistas de New York titularon: “Los Jets le roban la cartera a Miami”. Fue la segunda derrota de la temporada, y la más dolorosa.
Noviembre: La Recuperación y la Lucha por la División
Los Dolphins se recuperaron rápidamente de la humillación. El 29 de octubre, en casa, se vengaron de los Green Bay Packers con un 28-20. El 5 de noviembre, en Detroit, los Dolphins se impusieron 23-8 a los Lions. El 12 de noviembre, en San Diego, Lamar Smith volvió a castigar a los Chargers en un 17-7.
Pero la pesadilla de Nueva York regresó el 19 de noviembre, en casa. En la revancha contra los Jets, los Dolphins fueron aniquilados 20-3. Era la segunda derrota consecutiva en casa ante los de verde y blanco, y la tercera derrota de la temporada. Con un récord de 8-3, el equipo se aferraba a los playoffs.
El 26 de noviembre, en Indianápolis, los Dolphins se enfrentaron a Peyton Manning en su feudo. La defensa de Miami, liderada por Sam Madison (que interceptó a Manning en dos ocasiones), limitó a los Colts a 14 puntos y se llevó un 17-14 crucial. Era la novena victoria de la temporada.
Diciembre: El Camino hacia el Título
El 3 de diciembre, en casa, los Dolphins firmaron la mayor goleada de la temporada: 33-6 sobre los Tampa Bay Buccaneers. Era la décima victoria, y el equipo olía los playoffs.
El 10 de diciembre, en casa, los Dolphins se enfrentaron a los Buffalo Bills por segunda vez en la temporada. La defensa, liderada por Jason Taylor y Trace Armstrong, castigó al quarterback de los Bills y se llevó un 28-20 decisivo. Decimoprimera victoria.
Con un récord de 11-3, Miami aseguró matemáticamente su puesto en los playoffs. El 17 de diciembre, en el Pro Player Stadium, los Dolphins cayeron ante los Tampa Bay Buccaneers en un partido sin importancia. El 24 de diciembre, en Foxboro, ante los New England Patriots, Miami perdió 24-30 y cerró la temporada con una derrota que supo a poco. Con 11-5, el equipo se proclamaba campeón de la AFC Este por primera vez desde 1994.
Los Números de una Temporada de Equilibrio
Las estadísticas de 2000 reflejan el perfil de un equipo construido desde la retaguardia, con una defensa férrea y una ofensiva justa pero suficiente. Fueron el espejo de lo que sería la siguiente década: eficientes en defensa, conservadores en ataque.
- Puntos anotados: 323 (20.2 por partido) → 16º de 31.
- Puntos encajados: 226 (14.1 por partido) → 3º de 31.
- Yardas totales ofensivas: 4.461 (9º de 31).
- Yardas aéreas: 2.720 (24º de 31).
- Yardas terrestres: 1.894 (14º de 31).
- Pérdidas de balón forzadas: 41 (3º de 31).
- Pérdidas de balón cometidas: 26 (17º de 31).
- Diferencia de puntos: +97.
- Sacks del equipo: 48 (5º de 31).
La defensa fue la tercera mejor de la liga en puntos encajados y la primera en intercepciones forzadas (28), un reflejo del talento de la secundaria. La ofensiva fue la decimosexta en puntos anotados, un lastre que limitó el potencial del equipo pero que, gracias a la fiabilidad defensiva, fue suficiente para ganar la división. El SRS del equipo, una medida de la fuerza de la plantilla, fue de 7.11, el 6º de la liga, y el calendario fue uno de los más duros del campeonato, con un SOS de 1.05, el 13º de la liga.
Los Héroes del Equilibrio
Jay Fiedler tomó el relevo de la leyenda y respondió como pudo. Completó 204 de 357 pases (57.1%) para 2.402 yardas, 14 touchdowns y 14 intercepciones, con un rating de 74.5. Fue un gestor de juego eficiente, un administrador del reloj que no cometía errores garrafales. Su récord como titular fue de 10-4 en los 14 partidos que jugó completos. Fue el primer quarterback desde 1982 en liderar a los Dolphins a un título de división sin el apellido Marino en la camiseta.
En la posición de corredor, la ofensiva terrestre de Miami tuvo su mejor año en una década. Lamar Smith, el veterano de 30 años, explotó en su primera temporada como Dolphin. Corrió 309 veces para 1.139 yardas y 14 touchdowns, además de añadir 31 recepciones para 201 yardas y dos anotaciones más. Sus 14 touchdowns fueron la cifra más alta para un corredor de Miami desde los 15 de Karim Abdul-Jabbar en 1997, y su promedio de 3.7 yardas por acarreo reflejaba la fiabilidad de la línea ofensiva y la consistencia de la ofensiva terrestre.
Oronde Gadsden, el exjugador de la Arena Football League de 29 años, fue el principal objetivo de Fiedler en el juego aéreo: 56 recepciones para 786 yardas y seis anotaciones. Fue la historia de superación de la temporada, el receptor que salió de la nada para liderar a su equipo en recepciones y yardas.
Todd Wade, el novato de segunda ronda, fue titular en los 16 partidos de la temporada y se consolidó como el tackle derecho de la franquicia durante la siguiente década. Su presencia en la línea ofensiva, junto a los veteranos Kevin Donnalley y Mark Dixon, fue clave para el éxito del ataque terrestre.
En defensa, los héroes fueron numerosos. Trace Armstrong tuvo la mejor temporada de su carrera, con 16.5 capturas de mariscal (sacks), la mayor cifra de la NFL en 2000 y la mejor marca individual de la historia de la franquicia para un ala defensiva hasta la llegada de Jason Taylor. Su explosividad y su fiereza fueron el catalizador de una defensa que aterrorizó a los mariscales de campo rivales.
Jason Taylor, en su cuarta temporada, sumó 12.5 capturas de mariscal y fue seleccionado para el Pro Bowl por primera vez en su carrera. Su ídem con Armstrong fue la peor pesadilla de los tackles ofensivos rivales.
Zach Thomas fue el cerebro de la defensa. Acumuló 131 tacleadas, dos intercepciones y tres balones sueltos forzados, y fue seleccionado para su cuarto Pro Bowl consecutivo.
Sam Madison y Brock Marion lideraron una secundaria que interceptó 28 pases en la temporada. Madison fue All-Pro por tercera vez en su carrera, y Marion, el agente libre llegado de Dallas, fue seleccionado para su primer Pro Bowl tras acumular 4 intercepciones.
Brian Walker, un esquinero suplente de 28 años, lideró al equipo con 7 intercepciones, una cifra que reflejaba la presión constante que ejercía la línea defensiva sobre los quarterbacks rivales.
Olindo Mare, el pateador de 27 años, fue una de las armas más letales de la ofensiva. Acertó 28 de 31 goles de campo (90.3%) y 33 de 34 puntos extra, liderando la liga en precisión desde más allá de las 40 yardas. Fue seleccionado para su segundo Pro Bowl consecutivo.
Los Ocho Magníficos: Pro Bowlers 2000
La liga reconoció la excelencia defensiva de la temporada de Miami con siete selecciones al Pro Bowl, la cifra más alta desde los doce de 1974:
- Zach Thomas (LB): cuarto Pro Bowl consecutivo.
- Jason Taylor (DE): primer Pro Bowl de su carrera, inicio de una leyenda.
- Trace Armstrong (DE): primer Pro Bowl de su carrera a los 35 años, reconocimiento a su temporada monstruosa.
- Tim Ruddy (C): primer Pro Bowl de su carrera en su séptima temporada.
- Sam Madison (CB): tercer Pro Bowl consecutivo.
- Brock Marion (S): primer Pro Bowl de su carrera tras 8 temporadas en la liga.
- Olindo Mare (K): segundo Pro Bowl consecutivo.
- Larry Izzo (LB): primera selección al Pro Bowl como especialista de equipos especiales, un reconocimiento a su trabajo en la cobertura de patadas.
Fue la primera vez desde 1994 que los Dolphins enviaban a más de cinco representantes al Pro Bowl, un reflejo de la calidad de la defensa y de la solidez de los equipos especiales. La ausencia de jugadores ofensivos en la lista fue la crónica de una ofensiva justita que vivía de las rentas defensivas.
Los Playoffs: El Sueño Renace en Miami y se Apaga en Oakland
Wild Card: La Victoria más Dulce (y Agónica)
El 30 de diciembre de 2000, en el Pro Player Stadium, 71.132 almas se congregaron para ver a los Dolphins recibir a los Indianapolis Colts de Peyton Manning. Era la primera vez en seis años que Miami disputaba un partido de playoffs en casa.
El partido fue un duelo de titanes envejecidos y jóvenes promesas. Manning, en su tercera temporada, lanzó para 194 yardas, pero fue interceptado en dos ocasiones, ambas por el esquinero Sam Madison. La defensa de Miami, liderada por Zach Thomas y Trace Armstrong, limitó a los Colts a 17 puntos.
Pero la ofensiva de Miami no estuvo a la altura. Jay Fiedler lanzó para 162 yardas y dos intercepciones, y el equipo se fue al descanso empatado 7-7. Lamar Smith, sin embargo, tuvo otra noche mágica. En el tiempo extra, con el marcador 17-17, Smith recibió el balón en la yarda 17 de los Colts. Corrió 17 yardas, rompió tres tackles y anotó el touchdown de la victoria.
23-17. Era la primera victoria de postemporada de los Dolphins desde 1992, y la primera de la era post-Marino.
Divisional Round: El Muro de Black Silver se Derriba
El 6 de enero de 2001, en el Network Associates Coliseum de Oakland, 60.881 almas se congregaron para ver a los Dolphins enfrentarse a los Oakland Raiders, el equipo de Rich Gannon, Tim Brown y una defensa férrea. El frío californiano, el viento y la presión de la postemporada fueron demasiado para la ofensiva de Miami.
Fiedler completó 11 de 32 pases para 105 yardas y una intercepción, y fue capturado en cinco ocasiones. Lamar Smith, el héroe de la semana anterior, fue limitado a 17 acarreos para 58 yardas. La defensa de Miami, tan fiable durante la temporada regular, concedió 27 puntos y no pudo detener a Rich Gannon, que lanzó para 243 yardas y dos touchdowns.
El marcador final fue de 27-0. Era la primera vez desde 1973 que los Dolphins eran blanqueados en un partido de playoffs. La defensa de Oakland había anulado por completo a la ofensiva de Miami.
El vestuario de los Dolphins se sumió en un silencio sepulcral. Wannstedt, en su primera temporada como head coach, había llevado al equipo a la postemporada, pero el final fue amargo. El sueño del regreso al Super Bowl se desvaneció entre los restos de una ofensiva que nunca encontró su ritmo.
El Legado de 2000
Cuando la historia del fútbol americano mira atrás, 2000 ocupa un lugar especial en la memoria de los Dolphins. Fue el año de la transición más difícil de la historia de la franquicia, el año en que el equipo aprendió a vivir sin su quarterback legendario. Fue el año en que Dave Wannstedt, el asistente de Jimmy Johnson, demostró que podía construir un equipo ganador con las piezas que le dejaron. Fue el año de la defensa más feroz de la década, con Trace Armstrong y Jason Taylor aterrorizando a los mariscales de campo rivales, y Zach Thomas liderando la carga desde el centro del campo. Fue, sobre todo, el año en que los Dolphins, con una ofensiva de segunda fila y una defensa de primer nivel, ganaron la división y un partido de playoffs.
De aquella clase de 2000, Todd Wade se convertiría en un pilar de la línea ofensiva durante ocho temporadas. Jay Fiedler, el quarterback oficinista, lideraría a los Dolphins a otra postemporada en 2001 antes de ser reemplazado. Lamar Smith, el corredor de 30 años, firmaría su mejor temporada como profesional y nunca volvería a repetirla. Y la defensa, con Zach Thomas, Jason Taylor, Sam Madison y Patrick Surtain como estandartes, seguiría siendo una de las mejores de la liga durante los primeros años de la década.
Pero, como escribió el historiador de los Dolphins, “la temporada de 2000 fue el espejismo de una década que nunca llegó a cuajar”. Los Dolphins ganaron la división y un partido de playoffs, pero nunca volvieron a estar tan cerca de la gloria como lo estuvieron en aquella temporada de transición. Wannstedt construiría equipos competitivos durante los tres años siguientes, con récords de 11-5, 9-7 y 10-6, pero siempre se toparía con el muro de los playoffs. Y la semilla plantada en 2000, con una defensa de hierro y una ofensiva justita, no daría los frutos esperados.
En 2000, los Dolphins no ganaron el Super Bowl. Pero demostraron que se podía sobrevivir a la retirada de una leyenda. Y, en el camino, construyeron los cimientos de una década que, aunque sin títulos, estaría llena de buenos recuerdos y grandes actuaciones defensivas.
Ficha estadística: Miami Dolphins 2000
- Récord: 11-5 (1º en la AFC Este)
- Entrenador: Dave Wannstedt (11-5)
- Estadio: Pro Player Stadium (asistencia media: aproximadamente 68.000)
- Postemporada:
- Victoria 23-17 (OT) en Wild Card Playoff vs Indianapolis Colts
- Derrota 0-27 en Divisional Playoff vs Oakland Raiders
- MVP ofensivo: Lamar Smith (1.139 yardas terrestres, 14 TD, 2 TD recepción)
- MVP defensivo: Trace Armstrong (16.5 sacks, Pro Bowl) / Zach Thomas (131 tacleadas, 4º Pro Bowl consecutivo)
- Quarterback principal: Jay Fiedler (204/357, 2.402 yardas, 14 TD, 14 INT, 74.5 rating, récord 10-4)
- Líder receptor: Oronde Gadsden (56 recepciones, 786 yardas, 6 TD)
- Líder terrestre: Lamar Smith (309 acarreos, 1.139 yardas, 14 TD)
- Líder en sacks: Trace Armstrong (16.5)
- Líder en intercepciones: Brian Walker / Sam Madison (7 y 6 respectivamente)
- Pro Bowlers (8): Tim Ruddy (C), Trace Armstrong (DE), Jason Taylor (DE), Larry Izzo (LB), Zach Thomas (LB), Sam Madison (CB), Brock Marion (S), Olindo Mare (K)
- Novatos destacados: Todd Wade (OT, 16 partidos como titular), Ben Kelly (DB, 13 partidos), Deon Dyer (FB, 45 partidos), Arturo Freeman (S, 4 temporadas)
- Hito histórico: Primera temporada de los Dolphins sin Dan Marino desde 1982; Dave Wannstedt es nombrado cuarto head coach de la historia de la franquicia; los Dolphins ganan la AFC Este por primera vez desde 1994; Lamar Smith se convierte en el primer corredor de 1.000 yardas de los Dolphins desde Karim Abdul-Jabbar en 1997; Trace Armstrong establece un récord de franquicia con 16.5 sacks; el “Monday Night Miracle” (Jets 40, Dolphins 37 en OT) pasa a la historia como una de las remontadas más famosas de la NFL.
- Movimiento del año: La llegada de Dave Wannstedt como head coach; la selección de Todd Wade en la segunda ronda del draft; la irrupción de Lamar Smith como el corredor de 1.000 yardas que Miami llevaba años esperando; el draft de 2000 que, con Wade como joya, sentó las bases de la línea ofensiva de la siguiente década.
