Temporada

1993: El Año del Récord Mudo. Cuando Shula Destronó al Emperador y los Dolphins Murieron de Pie

1993 Miami Dolphins

El 25 de noviembre de 1993, en el Texas Stadium de Irving, Pete Stoyanovich se disponía a patear un gol de campo de 41 yardas que habría dado la victoria a Miami contra los Dallas Cowboys. El balón salió mal. Mientras los aficionados locales se preparaban para celebrar, un gigante con el número 71 de los Cowboys —Leon Lett— cometió uno de los errores más estúpidos y gloriosos de la historia de la NFL. Se lanzó sobre el balón, lo tocó y lo desvió hacia atrás. Los Dolphins recuperaron. En el segundo intento, Stoyanovich sí acertó. 14-13. Novena victoria consecutiva. Récord de 9-2. El equipo, sin Dan Marino, sin su tendón de Aquiles, seguía invicto en la carrera hacia los playoffs.

Lo que nadie sabía aquel Día de Acción de Gracias es que aquella sería la última victoria de la temporada. Los Dolphins perderían los cinco partidos restantes. Se convertirían en el único equipo en la historia de la NFL en alcanzar un 9-2 y quedarse fuera de la postemporada. Un récord mudo. Un colapso legendario. La melodía perfecta para una temporada llena de récords vacíos: la 325ª victoria de Don Shula en Philadelphia, superando a George Halas como el entrenador más ganador de la historia; la 40.000ª yarda de pase de Dan Marino antes de romperse el tendón en Cleveland; y la certeza, al final de todo, de que los Dolphins se habían quedado sin gasolina en mitad de la autopista.

Bienvenidos a 1993: el año del récord mudo.

El Draft del Relevo Generacional: O.J. McDuffie, Terry Kirby y el Cambio de Color

Los días 25 y 26 de abril de 1993, los Dolphins afrontaron un draft de ocho rondas con la necesidad de reemplazar a los Marks Brothers. Mark Clayton y Mark Duper, los dos receptores que habían aterrorizado a las defensas rivales durante una década, ya no estaban. Sus días en aqua y naranja habían terminado. Era el momento de la savia nueva.

En la primera ronda, con la selección 25, Miami eligió a O.J. McDuffie, un receptor abierto de Penn State de 1,78 metros y 84 kilos. McDuffie, con su agilidad y sus manos seguras, se convertiría en un pilar de la ofensiva durante siete temporadas, acumulando 415 recepciones para 5.074 yardas y 29 touchdowns en su carrera como profesional.

En la tercera ronda, con la selección 78, los Dolphins añadieron a Terry Kirby, un running back de Virginia que se convertiría en el arma más utilizada del ataque. Kirby, con su capacidad para correr y recibir, lideraría al equipo con 75 recepciones en su año de novato, estableciendo un récord de franquicia para un rookie en su posición.

En la cuarta ronda, con la selección 105, llegó Ronnie Bradford, un cornerback de Colorado que jugaría diez temporadas en la NFL, contribuyendo como titular en varias de ellas. En la quinta ronda, con la selección 132, los Dolphins encontraron a Chris Gray, un guardia de Auburn que se convertiría en un pilar de la línea ofensiva durante 11 años en la NFL, 42 de ellos con Miami antes de brillar en Seattle.

El resto del draft, con nombres como John Fina (sexta ronda), Ron Dickerson (séptima) e Ronnie Woolfork (octava), aportaría escasa contribución a la franquicia.

Pero el draft no fue el único cambio de imagen en 1993. Por primera vez en la historia de la franquicia, los Dolphins cambiaron el color de su equipación local de blanco a aqua. Un cambio cosmético en un año de transiciones forzadas.

El Personal de la Época

El cuerpo técnico de los Dolphins mantenía una estructura de hierro con pocos cambios respecto a años anteriores:

  • Don Shula: head coach y vicepresidente, a punto de convertirse en el entrenador más ganador de la historia.
  • Gary Stevens: coordinador ofensivo y quarterbacks.
  • Tom Olivadotti: coordinador defensivo.
  • John Sandusky: assistant head coach y línea ofensiva.
  • George Hill: linebackers.
  • Mel Phillips: defensive backs.
  • Larry Seiple: wide receivers.
  • Tony Nathan: offensive backs.
  • Mike Westhoff: special teams.
  • Junior Wade: strength and conditioning.

En los despachos, Tim Robbie ejercía como presidente (presidiendo la herencia de Joe Robbie hasta que se encontrara un comprador para la franquicia), Eddie Jones como vicepresidente ejecutivo y gerente general, y Tom Heckert, Sr. seguía como director de scouting universitario.

El Verano de la Esperanza: Un 3-1 que Engañó a Todos

La temporada regular comenzó con la ilusión intacta. El 5 de septiembre, en Indianápolis, Dan Marino lideró a los Dolphins a una victoria por 24-20 sobre los Colts, completando 22 de 40 pases para 236 yardas y tres touchdowns. Una semana después, en casa, los Jets les devolvieron la moneda con un 14-24. Marino, a pesar de sus 267 yardas y dos touchdowns, no pudo evitar la derrota.

La semana 3 fue de descanso. En la semana 4, los Dolphins viajaron a Buffalo y se impusieron 22-13, con Marino moviéndose al tercer puesto de la lista de pasadores de todos los tiempos de la NFL, superando a Johnny Unitas. Fue la 40.720ª yarda de su carrera, un hito histórico en el Rich Stadium.

En la semana 5, en casa, los Dolphins vencieron a los Washington Redskins 17-10. Mari-no era el amo y señor de una ofensiva que había encontrado su ritmo. Con un récord de 3-1 y 4-1 tras la semana 6, el equipo parecía encaminado.

La Noche en Cleveland: La Rotura del Héroe

El 10 de octubre de 1993, en el Cleveland Municipal Stadium, Dan Marino cayó al césped en el último minuto de la primera mitad. Su pie derecho se quedó atrapado en el césped cuando el tackle defensivo James Jones le golpeó. El tendón de Aquiles cedió. El quarterback más valioso de la NFL se retorcía de dolor mientras era trasladado en camilla al vestuario.

Marino, que había completado 14 de 19 pases para 161 yardas en la primera mitad, ya no volvería a jugar en 1993. Su racha de 155 partidos como titular (en partidos sin huelga) se rompía en el momento más inoportuno. Mientras Scott Mitchell, el suplente de 25 años, entraba al campo y lanzaba una intercepción que fue devuelta 96 yardas para touchdown, el futuro de los Dolphins se oscurecía.

Pero Mitchell tenía otros planes. En la segunda mitad, lideró la remontada. Un pase de touchdown de 19 yardas a Tony Martin puso a Miami por delante. La defensa aguantó. Victoria 24-14. Los Dolphins, sin su estrella, seguían vivos.

La Marcha hacia Philadelphia: Cuando Shula Destronó a Halas

El 14 de noviembre de 1993, en el Vet Stadium de Philadelphia, Don Shula se disponía a escribir su nombre en la historia. El entrenador de los Dolphins, con 63 años, necesitaba una victoria para superar a George Halas como el técnico más ganador de la historia de la NFL. Tenía 324 triunfos. Halas, 324. El partido sería el 325º.

El problema es que los Dolphins llegaban a Philadelphia hechos unos pellas. Dan Marino estaba en el dique seco. Scott Mitchell, el quarterback suplente que había mantenido el equipo a flote, se lesionó el hombro en la primera mitad. El encargado de dirigir la ofensiva en el segundo tiempo fue un novato sin experiencia llamado Doug Pederson, que había pasado la temporada entrando y saliendo del equipo de prácticas.

Con Pederson al mando, los Dolphins remontaron un 14-13 en contra. Un touchdown de Mark Higgs y dos goles de campo de Pete Stoyanovich dieron la victoria por 19-14. La defensa, liderada por Jeff Cross (tres capturas de mariscal y una recuperación de balón clave en cuarta oportunidad), selló la victoria. En el vestuario, los linieros ofensivos Richmond Webb y Keith Sims alzaron a Shula a hombros.

El entrenador, emocionado, recibió el balón del partido de manos de Doug Pederson. “Este es el momento más grande de mi vida”, declararía Shula después, visiblemente afectado. Había llegado a 325 victorias, 23 años después de haber llegado a Miami, 42 años después de su primer partido como profesional. Shula terminaría su carrera con 347 victorias, un récord que aún perdura.

El Regalo de Acción de Gracias: El Error de Leon Lett

Once días después, en el Texas Stadium de Irving, los Dolphins se enfrentaban a los Cowboys en el tradicional partido de Acción de Gracias. Con un récord de 7-2, Miami volaba. Los Cowboys, liderados por Troy Aikman y Emmitt Smith, llegaban como favoritos.

El partido fue un duelo defensivo. En el último cuarto, con el marcador 14-13 a favor de los Cowboys, Pete Stoyanovich se preparó para intentar un gol de campo de 41 yardas que habría dado la victoria a Miami. La patada salió desviada. Mientras los jugadores de los Dolphins se lamentaban, Leon Lett, el defensive tackle de los Cowboys, se lanzó sobre el balón en lugar de dejarlo salir. Lo tocó. Lo desvió hacia atrás. Los Dolphins recuperaron la posesión en una posición inmejorable. En el segundo intento, Stoyanovich no falló. Victoria 14-13. Novena victoria consecutiva.

Los Dolphins llegaban a 9-2. Parecían invencibles. Luego llegó el desplome.

El Desplome de Cinco Partidos

Semana 14 (12 de diciembre): en casa ante los New York Giants. Derrota 14-19. La ofensiva, liderada por un Scott Mitchell ya renqueante, no pudo con la defensa de Lawrence Taylor y compañía.

Semana 15 (19 de diciembre): en casa ante los San Diego Chargers. Derrota 20-45. La defensa, harta de jugar, concedió 45 puntos. El equipo parecía desmoronarse. Récord de 9-4.

Semana 16 (26 de diciembre): en Buffalo. Derrota 0-47. La humillación. Los Bills, que se jugaban la vida, barrieron a Miami sin piedad. El equipo ya estaba muerto. Récord de 9-5.

Semana 17 (2 de enero de 1994): en Foxboro, contra los New England Patriots. En el partido que podría haber salvado la temporada, los Dolphins cayeron en tiempo extra 27-33. Drew Bledsoe, el novato de los Patriots, lanzó un pase de touchdown de 36 yardas en la prórroga para sellar la derrota.

Nunca antes un equipo había llegado a 9-2 y se había quedado fuera de los playoffs. Los Dolphins consiguieron el dudoso honor de ser los primeros en la historia.

El Análisis de los Números: Una Temporada de Extremos Descompensados

Las estadísticas de 1993 dibujan el retrato de un equipo que vivía de las rentas ofensivas y se ahogaba en su propia defensa:

CategoríaTotalPor PartidoRango NFL
Puntos Anotados34921.8
Puntos Encajados35121.924º
Diferencia de Puntos-2--
Yardas Totales Ofensivas5.812363.3
Yardas Aéreas4.353272.1
Yardas Terrestres1.20075.028º
Pérdidas de Balón Forzadas27 (17 fumbles, 10 intercepciones)--
Pérdidas de Balón Cometidas34 (18 intercepciones, 16 fumbles)--

Fuentes:

La ofensiva fue la segunda mejor de la liga en yardas aéreas, un reflejo del talento de Marino antes de su lesión y de la explosión de Scott Mitchell como sustituto. Pero la defensa fue la quinta peor en puntos encajados, la penúltima en yardas terrestres permitidas y la peor en intercepciones forzadas.

Los Líderes Individuales: Los Héroes del Caos

Dan Marino jugó solo cinco partidos completos (4-1 de récord) antes de romperse el tendón. Sus estadísticas en ese breve espacio de tiempo fueron de 91 pases completados en 150 intentos (60.7%), 1.096 yardas, 8 touchdowns y 4 intercepciones, con un rating de 90.6. A pesar de la lesión, fue seleccionado para su noveno Pro Bowl consecutivo.

Scott Mitchell, el quarterback de Utah, tomó el relevo con una eficacia pasmosa antes de lesionarse también. En sus siete partidos como titular (5-2), completó 133 de 233 pases (57.1%) para 1.773 yardas, 12 touchdowns y 8 intercepciones. Fue nombrado Jugador Ofensivo del Mes de octubre por sus destacadas actuaciones.

Doug Pederson y Steve DeBerg completaron el carrusel de quarterbacks cuando las lesiones dejaron el puesto vacante.

Irving Fryar, el veterano agente libre llegado de New England, fue la revelación ofensiva de la temporada: 64 recepciones para 1.010 yardas y 5 touchdowns, estableciéndose como el compañero favorito de Mitchell.

Terry Kirby, el novato de Virginia, fue la válvula de escape del ataque: 75 recepciones para 874 yardas y 3 touchdowns, estableciendo un récord de franquicia para un novato en recepciones.

Mark Higgs lideró la ineficaz ofensiva terrestre con 186 acarreos para 693 yardas y 3 touchdowns, mientras que Keith Byars contribuyó como fullback con 61 recepciones para 613 yardas.

Richmond Webb y Keith Sims fueron los pilares de una línea ofensiva que permitió la magia de los mariscales de campo.

La defensa, con Bryan Cox (Pro Bowl en 1992) y Troy Vincent (aunque lesionado gran parte de la temporada), fue incapaz de detener a nadie.

Los Cuatro Magníficos: Pro Bowlers 1993

A pesar del colapso, la liga reconoció el talento de cuatro jugadores de Miami:

  • Dan Marino (QB): a pesar de jugar solo cinco partidos, fue seleccionado para su noveno Pro Bowl consecutivo.
  • Irving Fryar (WR): seleccionado para su primer Pro Bowl en su primera temporada como Dolphin.
  • Richmond Webb (T): seleccionado para su cuarto Pro Bowl consecutivo.
  • Keith Sims (G): seleccionado para su segundo Pro Bowl consecutivo.

El Legado de 1993

Cuando la historia del fútbol americano mira atrás, 1993 ocupa un lugar extraño en la memoria de los Dolphins. Fue el año del récord vacío: la victoria 325 de Shula, la yarda 40.000 de Marino, el 9-2 de un equipo que se quedó fuera de los playoffs. Fue el año del error de Leon Lett, una jugada que resume a la perfección la temporada de los Dolphins: un regalo inesperado que acabó siendo insuficiente. Fue el año en que Don Shula, el hombre que lo había ganado todo, se convirtió en el entrenador más ganador de la historia de la NFL sin poder celebrarlo con un anillo.

De aquella clase de 1993, O.J. McDuffie se convertiría en un receptor fiable durante siete años. Terry Kirby sería el arma más utilizada del ataque durante varias temporadas antes de emigrar a otros destinos. Chris Gray, el guardia de quinta ronda, se convertiría en un pilar de la línea ofensiva durante más de una década, acumulando 170 partidos como titular en su carrera profesional.

Al final de la temporada, Don Shula reunió a sus jugadores en el vestuario de Foxboro, después de que Drew Bledsoe sellara la eliminación. “Hemos tenido un año extraño”, les dijo. “Hemos establecido récords que nadie va a olvidar. Pero no es suficiente. Nunca es suficiente hasta que estamos en la Super Bowl”.

Shula no sabía entonces que 1993 sería el principio del fin. Al año siguiente, con Dan Marino recuperado, los Dolphins ganarían 10 partidos y volverían a los playoffs. Pero nunca más volverían a estar tan cerca de la cima como lo estuvieron en aquel noviembre mágico de 1993.

En 1993, los Dolphins no ganaron nada. Pero dejaron una colección de récords y anécdotas que los convirtieron en el equipo más infame de la historia de la NFL. Un récord vacío. Un colapso legendario. La melodía perfecta para una franquicia que seguía sin encontrar el camino de regreso a la gloria.


Ficha estadística: Miami Dolphins 1993

  • Récord: 9-7 (2º en la AFC Este)
  • Entrenador: Don Shula (9-7)
  • Estadio: Joe Robbie Stadium (asistencia media: aproximadamente 64,000)
  • Postemporada: No clasificó (colapsó tras 9-2, único equipo en la historia en alcanzar ese récord y no llegar a playoffs)
  • MVP ofensivo: Irving Fryar (64 recepciones, 1.010 yardas, 5 TD, Pro Bowl) / Terry Kirby (75 recepciones, récord de novato en la franquicia)
  • MVP defensivo: Bryan Cox (líder emocional de la defensa)
  • Quarterback principal: Dan Marino (91/150, 1.096 yardas, 8 TD, 4 INT, 90.6 rating, récord 4-1) / Scott Mitchell (133/233, 1.773 yardas, 12 TD, 8 INT, 82.9 rating, récord 5-2)
  • Líder receptor: Irving Fryar (64 recepciones, 1.010 yardas, 5 TD)
  • Líder terrestre: Mark Higgs (186 acarreos, 693 yardas, 3 TD)
  • Líder en sacks: (Información no disponible)
  • Líder en intercepciones: (Información no disponible)
  • Pro Bowlers (4): Dan Marino (QB), Irving Fryar (WR), Richmond Webb (T), Keith Sims (G)
  • Novatos destacados: O.J. McDuffie (WR), Terry Kirby (RB, 75 recepciones, récord de novato), Ronnie Bradford (DB), Chris Gray (G)
  • Hito histórico: Don Shula se convierte en el entrenador más ganador de la historia de la NFL, con 325 victorias, superando a George Halas el 14 de noviembre de 1993 en Philadelphia; los Dolphins se convierten en el primer equipo en la historia de la NFL en alcanzar un récord de 9-2 y no clasificarse para los playoffs; Leon Lett protagoniza uno de los errores más famosos de la historia en el partido de Acción de Gracias contra Dallas, permitiendo la remontada de Miami; los Dolphins cambian el color de su equipación local de blanco a aqua por primera vez en la historia
  • Movimiento del año: La selección de O.J. McDuffie y Terry Kirby en el draft, estableciendo las bases de la ofensiva de la segunda mitad de la década; la lesión de Dan Marino, que rompió una racha de 155 partidos como titular; la contratación de Irving Fryar como agente libre, que se convirtió en el primer receptor de 1.000 yardas de la era post-Marks Brothers.

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