Temporada

1991: El Año de la Ofensiva Incomprendida. Cuando la Magia de Marino no Bastó y la Defensa se Apagó

1991 Miami Dolphins

El 1 de septiembre de 1991, en el Rich Stadium de Buffalo, Dan Marino despertó después de un verano de incertidumbre. Había sido el verano del contrato récord, aquella extensión por cinco años y 25 millones de dólares que le convertía en el jugador mejor pagado del planeta, superando a Joe Montana. Había sido el verano de las expectativas renovadas, después de que los Dolphins regresaran a los playoffs en 1990 con la cuarta mejor defensa de la liga.

Enfrente, los Buffalo Bills, los campeones de la AFC, los verdugos de Miami en la ronda divisional ocho meses antes. Era el primer partido de la temporada, y los Dolphins estaban listos para la revancha. Marino completó 17 de 28 pases para 267 yardas y tres touchdowns, con un rating de 128.1. Y, sin embargo, perdieron 31-35. La defensa, que había sido tan fiable en 1990, había concedido 35 puntos.

Fue el presagio de una temporada que prometía tanto y entregó tan poco. Ocho victorias, ocho derrotas. La sexta vez que los Dolphins se quedaban fuera de los playoffs en ocho años. La defensa, que en 1990 había terminado 4ª de la liga en puntos encajados, se derrumbó hasta el 25º puesto. Fue el año de la ofensiva incomprendida, el año en que los Marks Brothers —Clayton y Duper— se convirtieron en el primer dúo de la historia de la franquicia en superar las 1.000 yardas cada uno en la misma temporada.

Fue, sobre todo, el año en que Miami aprendió la lección más cruel del deporte profesional: por muy bueno que sea tu ataque, si tu defensa es un coladero, no llegarás a ninguna parte.

Bienvenidos a 1991: el año de la magia incomprendida.

El Draft de la Nueva Era: Randal Hill, Bryan Cox y la Semilla del Futuro

Los días 21 y 22 de abril de 1991, los Dolphins afrontaron un draft de doce rondas con la necesidad de rejuvenecer una defensa envejecida y añadir profundidad a una ofensiva que, con Marino al mando, siempre era una amenaza .

En la primera ronda, con la selección 23, Miami eligió a Randal Hill, un receptor abierto de la Universidad de Miami de 1,80 metros y 86 kilos . Hill, conocido como “The Thrill”, llegaba con la vitola de ser un receptor explosivo, capaz de estirar las defensas y complementar a los envejecidos Marks Brothers. El frontis esperaba que Hill se convirtiera en la respuesta al problema de velocidad en los exteriores, heredando el manto de un Duper que ya había cumplido los 32 años. Desgraciadamente, su paso por Miami sería breve (solo tres temporadas), aunque desde el primer día aportó una amenaza vertical que las defensas rivales no podían ignorar.

En la tercera ronda, con la selección 60, llegó Aaron Craver, un running back de Fresno State de 1,80 metros y 95 kilos . Craver, con su versatilidad, añadió profundidad a un backfield que ya contaba con Mark Higgs y Tony Paige.

Pero la joya de la corona, la que marcaría una época, llegó en la quinta ronda, con la selección 113. Los Dolphins eligieron a Bryan Cox, un linebacker de Western Illinois de 1,93 metros y 113 kilos . Durante la década siguiente, el veterano probowl se encargaría de que sus rivales (especialmente los Bills) no olvidaran su nombre . Desde su llegada a Miami, se convirtió en el corazón de la defensa, liderando a la unidad desde el interior con una ferocidad que recordaba a los grandes linebackers de la historia de la liga.

El resto del draft, con nombres como Chris Green (séptima ronda), Roland Smith (octava), Scott Miller (novena), Michael Titley (décima), Ernie Rogers (undécima) y Joe Brunson (duodécima), aportaría escasa contribución a la franquicia .

Además, en febrero de 1991, los Dolphins ejecutaron un movimiento que parecía menor en su momento pero que tendría repercusiones directas en la línea ofensiva: adquirieron al tackle/guardia Billy Milner de los Georgia Bulldogs en la ronda suplementaria . Milner, con el tiempo, se convertiría en un pilar de la línea, protegiendo el lado ciego de Marino durante años.

La cosecha de 1991, con Cox como joya indiscutible y Hill como promesa de velocidad, fue una de las más importantes de la década desde el punto de vista defensivo. Cox, con el tiempo, sería seleccionado para tres Pro Bowls y se convertiría en el alma de una defensa que, aunque en 1991 se derrumbó, encontraría su identidad en los años siguientes.

El Personal de la Continuidad

El cuerpo técnico de los Dolphins mantuvo su núcleo duro, con la continuidad de Tom Olivadotti como coordinador defensivo en su quinto año al frente de la unidad :

  • Don Shula: head coach y vicepresidente, máximo responsable del equipo.
  • John Sandusky: assistant head coach y línea ofensiva, el veterano que había estado con Shula desde los años de gloria .
  • Gary Stevens: coordinador ofensivo (pass game) y quarterbacks .
  • Tom Olivadotti: coordinador defensivo .
  • Dan Sekanovich: línea defensiva .
  • George Hill: linebackers .
  • Mel Phillips: defensive backs .
  • Larry Seiple: wide receivers, el exjugador de la dinastía que había regresado como entrenador .
  • Carl Taseff: offensive backs .
  • Mike Westhoff: special teams .
  • Mike Shula: coaches’ assistant (el hijo de Don, en su primera temporada como asistente) .
  • Tony Nathan: coaches’ assistant, el exrunning back de la dinastía .
  • Junior Wade: strength and conditioning .

En los despachos, Tim Robbie ejercía como presidente, Eddie Jones como vicepresidente ejecutivo y gerente general, Bryan Wiedmeier como asistente del gerente general, Charley Winner como director de personal profesional, y Tom Heckert, Sr. como director de scouting universitario .

El Verano del Contrato Récord: Marino se Convierte en el Mejor Pagado

El 20 de agosto de 1991, menos de dos semanas antes del inicio de la temporada regular, Dan Marino firmó una extensión de contrato por cinco años y 25 millones de dólares, que le convertía en el jugador mejor pagado de la historia de la NFL hasta ese momento . El acuerdo superaba el contrato de Joe Montana y situaba a Marino en la cima de la élite de la liga.

Fue un verano de optimismo desmedido. Los Dolphins, que en 1990 habían regresado a los playoffs con una defensa dominante, parecían listos para dar el salto definitivo. Las apuestas de pretemporada situaban a Miami con un over/under de nueve victorias y un +1500 para ganar el Super Bowl . La expectativa era legítima.

Pero el fútbol americano, como la vida misma, rara vez sigue el guion previsto.

La Temporada Regular: La Montaña Rusa de la Inconsistencia

Septiembre: El Arranque Prometedor y la Primera Grieta

1 de septiembre: Buffalo. Rich Stadium, 79.509 espectadores. El primer partido de la temporada fue una declaración de intenciones de la ofensiva: Marino completó 17 de 28 pases para 267 yardas y tres touchdowns, con un rating de 128.1. Mark Higgs anotó por tierra, Mark Clayton atrapó un pase de touchdown de 43 yardas, y los Dolphins lideraron durante gran parte del partido. Pero la defensa, tan segura en 1990, concedió 35 puntos a Jim Kelly y los Bills. Derrota 31-35. 0-1.

8 de septiembre: Joe Robbie Stadium, 59.796 espectadores. Buffalo Bills, 17-14. La venganza fue inmediata. Los Dolphins, en su primer partido en casa, se impusieron a los Bills en un duelo defensivo de bajo vuelo. La defensa, herida por la derrota de la semana anterior, limitó a Kelly y Thurman Thomas a solo 14 puntos. 1-1.

15 de septiembre: Joe Robbie Stadium, 59.162 almas. Green Bay Packers, 16-13. Tercera semana, tercera victoria consecutiva después de la derrota inicial. Miami encontraba su ritmo cerca de casa. 2-1.

22 de septiembre: Joe Robbie Stadium, 62.733 espectadores. Pittsburgh Steelers, 22-17. La ofensiva y la defensa comenzaron a funcionar en sincronía. Marino lanzó con precisión; Higgs castigó por tierra; y la defensa sufrió pero sobrevivió. 3-1.

29 de septiembre: Chicago. Soldier Field, 66.093 almas. Chicago Bears, 6-19. La primera gran decepción en carretera. Los Bears, liderados por Jim Harbaugh, barrieron a Miami. La ofensiva solo pudo anotar seis puntos. 3-2.

Octubre: El Desplome Defensivo

6 de octubre: Miami tiene la semana de descanso (bye).

13 de octubre: Joe Robbie Stadium, 61.428 espectadores. Cleveland Browns, 30-30 (OT). El primer empate de la temporada supo a derrota. Marino lanzó para 390 yardas y tres touchdowns, pero la defensa concedió 30 puntos a los Browns de Bernie Kosar. El equipo mostraba una bipolaridad preocupante: una ofensiva eléctrica (primera de la liga en yardas aéreas) y una defensa porosa (24ª en puntos encajados). 3-2-1.

20 de octubre: Joe Robbie Stadium, 52.417 almas. New England Patriots, 20-10. Los Dolphins se recuperaron con una victoria sólida sobre los Patriots, que seguían siendo el patito feo de la división. 4-2-1.

27 de octubre: Tampa. Tampa Stadium, 72.321 espectadores. Tampa Bay Buccaneers, 30-33 (OT). La segunda derrota consecutiva en tiempo extra fue un golpe durísimo. Los Bucs, con el mariscal de campo suplente a la cabeza, remontaron y vencieron en la prórroga. 4-3-1.

Noviembre: La Ofensiva Vuela, la Defensa se Hunde

3 de noviembre: Joe Robbie Stadium, 63.074 espectadores. New York Jets, 41-23. La ofensiva de Miami firmó una de las mejores actuaciones de la década. Marino lanzó para 342 yardas y cuatro touchdowns; Mark Clayton y Mark Duper combinaron para 14 recepciones, 236 yardas y tres touchdowns. La defensa, a pesar de conceder 23 puntos, forzó tres pérdidas de balón. 5-3-1.

10 de noviembre: Joe Robbie Stadium, 65.401 almas. Indianapolis Colts, 10-7. Victoria defensiva, de trincheras, que demostraba que, cuando la defensa se lo proponía, podía competir. 6-3-1.

17 de noviembre: Fat Dome (New Orleans). Louisiana Superdome, 68.591 espectadores. New Orleans Saints, 20-13. Séptima victoria de la temporada. Marino lanzó para 279 yardas; Higgs corrió para 104 yardas; la defensa limitó a los Saints a 315 yardas totales. 7-3-1.

25 de noviembre: Joe Robbie Stadium, 68.319 almas. Monday Night Football. Chicago Bears, 17-13. La venganza por la derrota de septiembre fue dulce y agónica a partes iguales. Marino, bajo la presión de una defensa feroz, orquestó una remontada en los minutos finales para llevarse la victoria. 8-3-1.

En ese momento, con 8-3-1, los Dolphins volaban. Los playoffs parecían un sueño alcanzable, y la ofensiva, con Marino al mando, era la mejor de la liga en yardas aéreas.

Diciembre: El Desplome Final

1 de diciembre: Joe Robbie Stadium, 62.043 espectadores. Tampa Bay Buccaneers, 33-14. Los Dolphins se desquitaron de la derrota en tiempo extra de octubre con una paliza a los Bucs. Marino lanzó para 302 yardas y tres touchdowns. 9-3-1.

En ese mismo partido, Dan Marino estableció un récord de la NFL al alcanzar las 3.000 yardas de pase por octava vez en su carrera, durante la victoria de Miami por 33-14 sobre Tampa Bay. Era la confirmación de que, incluso en una temporada de altibajos, Marino seguía siendo el mejor pasador del planeta.

8 de diciembre: Miami viaja a Houston para enfrentarse a los Oilers, que habían empezado la temporada con Warren Moon al mando. Derrota. 9-4-1.

15 de diciembre: Joe Robbie Stadium, 61.630 espectadores. San Diego Chargers, 30-38. La defensa de Miami firmó su peor actuación de la temporada. Los Chargers, liderados por John Friesz, acumularon 350 yardas aéreas y 38 puntos. Marino lanzó para 394 yardas y tres touchdowns, pero no fue suficiente. 9-5-1.

22 de diciembre: Foxboro. Sullivan Stadium, 32.620 espectadores. New England Patriots, 10-7. Los Dolphins, ya con un pie fuera de los playoffs, perdieron ante los Patriots en un partido de bajo vuelo. La ofensiva, sorprendentemente inoperante, no logró encontrar el ritmo. 9-6-1.

29 de diciembre: Joe Robbie Stadium, 53.446 espectadores. New York Jets, 20-23 (OT). El partido que selló la eliminación. Marino lanzó tres intercepciones que terminaron por definir la derrota, y los Jets, con Ken O’Brien al mando, se llevaron la victoria en la prórroga. 9-7-1. Pero en el recuento final, al poseer únicamente 8 victorias frente a 8 derrotas, y un empate que no contaba en el porcentaje, la temporada se consumó en un 8-8.

Los Números de una Temporada de Descompensación

Las estadísticas de 1991 dibujan el retrato de un equipo bipolar, con la sexta mejor ofensiva de la liga y la vigésimo cuarta defensiva:

  • Puntos anotados: 343 (21.4 por partido) — 6º de 28
  • Puntos encajados: 349 (21.8 por partido) — 24º de 28
  • Diferencia de puntos: -6
  • Yardas totales ofensivas: 5.241 — 7º de la liga
  • Yardas aéreas: 3.970 — 1º de la liga
  • Yardas terrestres: 1.352 — 23º de la liga
  • Pérdidas de balón forzadas: 21 (11 intercepciones, 10 fumbles recuperados)
  • Pérdidas de balón cometidas: 28 (14 intercepciones, 14 fumbles perdidos)
  • Diferencia de turnovers: -7
  • Sacks del equipo: 32

La ofensiva aérea fue la mejor de la liga, un reflejo del talento de Marino y los Marks Brothers. Pero la defensa fue la quinta peor en puntos encajados, la sexta peor en yardas totales concedidas (5.406), y la octava peor en yardas terrestres permitidas (2.301). La defensa, que en 1990 había terminado cuarta en puntos encajados con una media de 15.1 por partido, se derrumbó hasta una media de 21.8 puntos por partido, el 24º puesto de la liga.

Los Líderes Individuales: Los Héroes de la Ofensiva

Dan Marino, en su novena temporada, firmó una campaña sólida a pesar del rendimiento del equipo:

  • Pases completados/intentos: 318 de 549 (57.9%)
  • Yardas: 3.970
  • Touchdowns: 25
  • Intercepciones: 13
  • Rating de pasador: 85.8
  • Récord como titular: 8-8

Marino fue seleccionado para su noveno Pro Bowl consecutivo.

Los Marks Brothers se convirtieron en el primer dúo de la historia de la franquicia en superar las 1.000 yardas cada uno en la misma temporada:

  • Mark Clayton: 70 recepciones, 1.053 yardas, 12 touchdowns (Pro Bowl). Clayton tuvo una de las mejores temporadas de su carrera a los 30 años, demostrando que seguía siendo una de las mejores armas de la liga.
  • Mark Duper: 70 recepciones, 1.085 yardas, 5 touchdowns. Duper, en su novena temporada, encontró el rejuvenecimiento con los pases precisos de Marino.

Mark Higgs, el corredor de Kentucky en su cuarta temporada, fue el líder terrestre:

  • Acarreos: 231 para 905 yardas, 4 touchdowns .
  • Promedio: 3.9 yardas por acarreo.

Tony Paige, el fullback veterano, contribuyó como receptor:

  • Recepción: 57 recepciones para 469 yardas, 1 touchdown .
  • Acarreos: 10 para 25 yardas .

Greg Baty, el tight end, añadió 20 recepciones para 269 yardas y un touchdown .

La línea ofensiva, con Richmond Webb (tackle izquierdo, Pro Bowl), Keith Sims (guardia izquierdo), Jeff Dellenbach (centro), Harry Galbreath (guardia derecho) y Mark Dennis (tackle derecho), permitió solo 24 sacks en toda la temporada. Webb fue seleccionado para su segundo Pro Bowl consecutivo, consolidándose como el mejor tackle izquierdo de la AFC.

La defensa, a pesar de sus problemas, tuvo figuras destacadas:

  • Bryan Cox (LB rookie): 77 tacleadas, 4.0 sacks, 2 intercepciones, 1 fumble recuperado. Cox fue nombrado Novato Defensivo del Año por la liga, liderando a una defensa que necesitaba desesperadamente una chispa.
  • Jeff Cross (DE): 7.0 sacks, líder del equipo .
  • Louis Oliver (FS): 5 intercepciones, líder del equipo .
  • John Offerdahl (LB): 14 partidos como titular, afectado por las lesiones.
  • T.J. Turner (DE): 4.5 sacks .
  • J.B. Brown (CB): 2 intercepciones .
  • Tim McKyer (CB): 2 intercepciones .

Los Tres Magníficos: Pro Bowlers 1991

A pesar del récord mediocre, tres Dolphins fueron seleccionados para el Pro Bowl:

  • Dan Marino (QB) : En su novena temporada, fue seleccionado para su noveno Pro Bowl consecutivo.
  • Mark Clayton (WR) : En su novena temporada, fue seleccionado para su quinto Pro Bowl. Con 1.053 yardas y 12 touchdowns, Clayton demostró que aún era uno de los mejores de la liga.
  • Richmond Webb (T) : En su segunda temporada, fue seleccionado para su segundo Pro Bowl consecutivo. Webb se consolidaba como el mejor tackle izquierdo de la AFC, el guardián silencioso del lado ciego de Marino.

El Partido de la Temporada: La Victoria sobre los Bears en Monday Night

El 25 de noviembre de 1991, los Dolphins recibieron a los Chicago Bears en el Monday Night Football. Era la revancha de la derrota de septiembre, y los Bears llegaban con una defensa feroz liderada por Richard Dent y Mike Singletary. El partido fue un duelo defensivo de principio a fin, con ambos equipos intercambiando golpes de campo durante tres cuartos.

En el último cuarto, con el marcador 10-10, Marino orquestó una de esas remontadas que habían definido su carrera. Condujo a Miami 80 yardas en 12 jugadas, encontrando a Mark Clayton en la end zone para el touchdown de la victoria con menos de dos minutos por jugar. La defensa resistió el asalto final de los Bears, y los Dolphins se llevaron una victoria por 17-13.

Fue el octavo partido de la temporada, la octava victoria, y el punto álgido de una temporada que prometía playoffs. Pero fue también el canto del cisne de un equipo que, después de aquella noche, empezaría a desmoronarse.

La Estadística que Duele: Primero en Anotar, Último en Ganar

A pesar de la decepción final, los Dolphins de 1991 dejaron una estadística notable: fueron uno de los mejores equipos de la liga en anotar primero en los partidos. Marino y su ofensiva se adelantaban en el marcador con una regularidad pasmosa, forzando a los rivales a jugar a remontada.

El problema era que, cuando la defensa entraba en el campo, la ventaja se desvanecía. Los Dolphins perdieron varios partidos en los que habían liderado al descanso, y su récord en partidos decididos por una posesión o menos fue decepcionante. Era la paradoja de 1991: un equipo que podía con cualquiera durante 30 minutos, pero que no sabía cerrar los partidos.

El Legado de 1991

Cuando la historia del fútbol americano mira atrás, 1991 ocupa un lugar extraño en la memoria de los Dolphins. Fue el año de la ofensiva incomprendida, el año en que los Marks Brothers volaron más alto que nunca juntos, el año en que Marino se convirtió en el jugador mejor pagado de la liga y batió el récord de 3.000 yardas por octava vez. Fue el año en que Bryan Cox, un novato de quinta ronda, se convirtió en el Novato Defensivo del Año y empezó a forjar una carrera de leyenda.

Pero también fue el año del derrumbe defensivo, el segundo puesto en la división lejos de los Bills campeones, y la exclusión de los playoffs por sexta vez en ocho años. Fue el año en que Don Shula, el hombre que había ganado dos Super Bowls y una temporada perfecta, admitió que su equipo era víctima de sus propias limitaciones.

De aquella clase de 1991, Bryan Cox se convertiría en el alma de la defensa durante los años siguientes, siendo seleccionado para tres Pro Bowls y liderando a Miami con una intensidad que recordaba a los grandes linebackers de los setenta. Randal Hill, a pesar de su prometedor debut, no alcanzaría el estrellato que se esperaba de él; su velocidad era electrizante, pero su contribución se diluiría al cabo de tres años. Y Billy Milner, el tackle llegado en la ronda suplementaria, se convertiría en un pilar de la línea ofensiva durante casi una década.

Al final de la temporada, Don Shula reunió a sus jugadores en el vestuario de Joe Robbie Stadium. “Hemos tenido una temporada difícil”, les dijo. “Pero hemos visto destellos de lo que podemos ser. El año que viene, volveremos más fuertes”.

Shula no sabía entonces que 1991 sería el preludio de una nueva era. Al año siguiente, con el mismo núcleo ofensivo y una defensa revitalizada por la experiencia de Cox y la madurez de los jóvenes, los Dolphins volverían a los playoffs y alcanzarían la Final de la AFC. Pero esa es otra historia.

En 1991, los Dolphins no ganaron nada. Pero demostraron que, incluso en los años de mediocridad, la magia de Dan Marino y la fiereza de una defensa en ciernes podían iluminar el sur de Florida. Y a veces, en el deporte profesional, la esperanza es la única medicina que mantiene viva a una franquicia.


Ficha estadística: Miami Dolphins 1991

  • Récord: 8-8 (3º en la AFC Este)
  • Entrenador: Don Shula (8-8)
  • Estadio: Joe Robbie Stadium (asistencia media: aproximadamente 59,000)
  • Postemporada: No clasificó (sexta vez en ocho años)
  • MVP ofensivo: Dan Marino (3.970 yardas, 25 TD, 13 INT, 85.8 rating, 9º Pro Bowl)
  • MVP defensivo: Bryan Cox (77 tacleadas, 4.0 sacks, 2 INT, Defensive Rookie of the Year)
  • Quarterback principal: Dan Marino (318/549, 3.970 yardas, 25 TD, 13 INT, 85.8 rating)
  • Líder receptor: Mark Duper (70 recepciones, 1.085 yardas, 5 TD)
  • Líder terrestre: Mark Higgs (231 acarreos, 905 yardas, 4 TD)
  • Líder en sacks: Jeff Cross (7.0)
  • Líder en intercepciones: Louis Oliver (5)
  • Pro Bowlers (3): Dan Marino (QB), Mark Clayton (WR), Richmond Webb (T)
  • Novatos destacados: Bryan Cox (LB, Defensive Rookie of the Year, 4.0 sacks, 2 INT), Randal Hill (WR, 16 partidos), Aaron Craver (RB, 16 partidos)
  • Hito histórico: Mark Clayton y Mark Duper se convierten en el primer dúo de la historia de la franquicia en superar las 1.000 yardas cada uno en la misma temporada; Dan Marino establece un récord de la NFL al alcanzar las 3.000 yardas de pase por octava vez en su carrera (1 de diciembre de 1991); Marino se convierte en el jugador mejor pagado de la historia de la NFL con una extensión de 5 años y 25 millones de dólares (20 de agosto de 1991)
  • Movimiento del año: La selección de Bryan Cox en la quinta ronda del draft, que se convertiría en el corazón de la defensa durante los años siguientes

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