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1975: El Año de la Reconstrucción Silenciosa. Cuando los Dolphins Aprendieron a Vivir sin Sus Leyendas

1975 Miami Dolphins

El 21 de diciembre de 1974, cuando Clarence Davis emergió de un mar de manos en la end zone del Oakland Coliseum, algo más que un partido de playoffs murió en aquella noche californiana. Aquella derrota fue el epitafio de una era. Pero el verdadero golpe, el que dejaría cicatriz permanente en la franquicia, llegaría meses después, cuando Larry Csonka, Jim Kiick y Paul Warfield —tres pilares de la dinastía bicampeona— anunciaron que abandonaban el barco.

La World Football League (WFL), una liga rival con cheques en blanco y sueños de grandeza, había seducido al trío con un contrato de 3.5 millones de dólares, el más rico de la historia del deporte hasta ese momento . Csonka, el martillo; Kiick, el bailarín; Warfield, la elegancia personificada. Todos se marchaban a Memphis.

De repente, los Dolphins de Don Shula, el equipo que había ganado 32 de 34 partidos entre 1972 y 1973, el que había disputado tres Super Bowls consecutivas, se quedaba sin su columna vertebral ofensiva. Los expertos auguraban el desastre. Pronosticaban que Miami se hundiría en el pozo de la mediocridad del que tanto había costado salir.

Pero se equivocaban.

Porque 1975 no fue el año de la caída. Fue el año de la reconstrucción silenciosa. El año en que Don Shula demostró que su genio no dependía de las estrellas, sino del sistema. El año en que los Dolphins, con diez victorias y un empate en la cima de la división, se quedaron a las puertas de los playoffs por culpa de un desempate, pero demostraron al mundo que la dinastía no había muerto. Solo estaba mutando.

Bienvenidos a 1975: el año en que Miami aprendió a vivir sin sus leyendas.

El Éxodo: Adiós a los Héroes

En marzo de 1974, antes incluso de que comenzara la temporada que acabaría con la derrota ante Oakland, la bomba había estallado. Csonka, Kiick y Warfield firmaron con los Memphis Southmen de la WFL para jugar a partir de 1975 . Los números del contrato eran mareantes para la época: 1.4 millones para Csonka, 900.000 para Warfield, 700.000 para Kiick . Una fortuna que la NFL, con sus rígidas estructuras salariales, no podía igualar.

La noticia cayó como un jarro de agua fría sobre el sur de Florida. El trío, además, no estaba solo. Jim Kiick, en declaraciones a Sports Illustrated, resumió el sentir de muchos: “Estamos sonriendo y aguantando” . Sonreían por los millones. Aguantaban las críticas.

Cuando la temporada 1975 comenzó, Csonka, Kiick y Warfield ya vestían otros colores. La WFL, sin embargo, duraría poco: la liga quebró en la decimosegunda semana de su segunda temporada, y el trío regresaría a la NFL en 1976 con otros equipos . Pero para entonces, los Dolphins ya habían aprendido a vivir sin ellos.

El Draft de la Nueva Ola: Llega Freddie Solomon

Los días 28 y 29 de enero de 1975, los Dolphins afrontaron un draft de diecisiete rondas con la necesidad imperiosa de encontrar sangre nueva . La cosecha, sin ser espectacular, sentó las bases del futuro.

En la primera ronda, con la selección 23, Miami eligió a Darryl Carlton, un tackle ofensivo de Tampa que jugaría cinco temporadas en la NFL, 71 partidos, y sería titular en tres de ellas . Carlton, con sus 1,93 metros y 123 kilos, aportaría solidez a una línea que seguía siendo el orgullo de la franquicia.

Pero la joya de la cosecha llegó en la segunda ronda, con la selección 36. Los Dolphins adquirieron a Freddie Solomon, un receptor de Tampa procedente de los Green Bay Packers a cambio del quarterback Jim Del Gaizo . Solomon, con su velocidad eléctrica y su capacidad para generar jugadas explosivas, se convertiría en un pilar durante once temporadas en la NFL . En su carrera, Solomon atraparía 371 pases para 5,846 yardas y 48 touchdowns, además de sumar 61 acarreos para 519 yardas y 4 touchdowns . En Miami, su impacto sería inmediato: en 1975, ya como novato, disputó 14 partidos y comenzó a forjar su leyenda.

En la misma segunda ronda, con la selección 49, llegó Stan Winfrey, un running back de Arkansas State que jugaría tres temporadas discretas . En la tercera ronda (75), Gerald Hill, linebacker de Houston, ni siquiera llegó a disputar un partido en la NFL . En la cuarta ronda (100), Bruce Elia, linebacker de Ohio State, jugaría cuatro temporadas y 55 partidos, con un año como titular .

En la quinta ronda, con la selección 106, apareció Morris Owens, un receptor de Arizona State que disputaría cinco temporadas y 62 partidos, con cuatro años como titular y 116 recepciones para 2,062 yardas y 14 touchdowns . En la misma quinta ronda, con la selección 127, Barry Hill, defensive back de Iowa State, jugaría dos temporadas y 20 partidos, con un año como titular .

En la sexta ronda, con la selección 143, llegó Steve Towle, un linebacker de Kansas que se convertiría en el hallazgo de la cosecha. Towle jugaría seis temporadas y 78 partidos, con cuatro años como titular . En su año de novato, ya disputó 14 partidos y comenzó a labrarse un nombre en la defensa.

El resto del draft, con nombres como Joe Danelo (pateador de Washington State que jugaría diez temporadas en la NFL, aunque no en Miami) o Clyde Russell (running back de Oklahoma), aportaría escasa contribución a la franquicia .

El draft de 1975 no fue espectacular, pero cumplió su función: traer savia nueva a un equipo que necesitaba reconstruirse. Freddie Solomon y Steve Towle, con el tiempo, justificarían la cosecha.

El Personal de la Continuidad

El cuerpo técnico de los Dolphins, una de las claves del éxito sostenido, se mantuvo prácticamente intacto :

  • Don Shula: head coach y gerente general de facto, el hombre que lo había ganado todo.
  • Howard Schnellenberger: coordinador ofensivo, responsable del juego de pase.
  • Monte Clark: línea ofensiva, el artífice de la mejor línea de la liga.
  • Carl Taseff: running backs y equipos especiales.
  • Mike Scarry: línea defensiva.
  • Don Doll: linebackers.
  • Tom Keane: secundaria.

En los despachos, Bobby Beathard ejercía como director de personal, sembrando el futuro con mano firme .

La Pretemporada del Ajuste

La preparación para 1975 fue intensa, aunque los registros de partidos concretos son escasos. Lo que sí sabemos es que Don Shula, como siempre, utilizó la pretemporada para experimentar con combinaciones y dar minutos a los novatos. El equipo, a pesar de las bajas, llegaba en forma.

La Temporada Regular: Montaña Rusa hacia un Final Agridulce

22 de septiembre: Orange Bowl, 78,744 espectadores. Lunes por la noche, bajo las luces, los Oakland Raiders visitaban Miami. Era el estreno liguero, y también el fin de una era. Los Raiders, liderados por Ken Stabler, derrotaron a los Dolphins 31-21. Bob Griese lanzó cuatro intercepciones; Mercury Morris, con 65 yardas y dos touchdowns, fue de lo poco salvable. Pero lo más doloroso, lo que realmente dolió, fue la estadística: aquella derrota rompió una racha de 27 victorias consecutivas como local de los Dolphins, un récord de la NFL que aún permanece . 0-1.

28 de septiembre: Foxboro. Schaefer Stadium, 60,602 almas. Los Dolphins visitaban a New England Patriots y respondieron con autoridad: 22-14. Don Nottingham, el fullback de 26 años apodado “The Human Bowling Ball”, corrió para 120 yardas y lideró la ofensiva . 1-1.

5 de octubre: Green Bay. Lambeau Field, 56,267 espectadores. Los Packers, en su casa mítica, fueron arrollados 31-7. Mercury Morris (125 yardas) y Don Nottingham (102 yardas y tres touchdowns) firmaron una actuación memorable. Bob Griese añadió 133 yardas y un touchdown por aire . 2-1.

12 de octubre: Orange Bowl, 60,127 almas. Philadelphia Eagles visitó Miami. Los Dolphins, remontando un comienzo titubeante, se impusieron 24-16. 3-1.

19 de octubre: Nueva York. Shea Stadium, 47,191 espectadores. Enfrente, los New York Jets de Joe Namath. El partido fue una pesadilla para el quarterback de los Jets, que lanzó seis intercepciones, tres de ellas al cornerback Curtis Johnson. El marcador: 43-0. La mayor paliza de la temporada . 4-1.

26 de octubre: Buffalo. Rich Stadium, 79,141 almas. El partido de la temporada. Los Bills, liderados por O.J. Simpson, se adelantaron 13-0 en el primer cuarto. Simpson, que solía sufrir contra Miami, fue “contenido” con 88 yardas, su primer partido de la temporada por debajo de las 100 . Pero los Dolphins, liderados por Mercury Morris (124 yardas), remontaron. Con 3:09 por jugar, Jake Scott interceptó un pase de Joe Ferguson en la yarda 22 de Buffalo. Seis jugadas después, Don Nottingham anotó desde la yarda 1. Victoria 35-30. Quinta victoria consecutiva . 5-1.

2 de noviembre: Chicago. Soldier Field, 57,455 espectadores. Los Bears fueron barridos 46-13. La ofensiva, imparable. La defensa, asfixiante. 6-1.

9 de noviembre: Orange Bowl, 72,896 almas. New York Jets, de nuevo. Los Dolphins repitieron la dosis: 27-7. Los Jets solo anotaron un touchdown en el primer cuarto; después, un monólogo local . 7-1.

En el ecuador de la temporada, con 7-1, los Dolphins volaban. El fantasma de las bajas parecía disipado. Pero entonces llegó el bache.

16 de noviembre: Houston. Astrodome, 48,892 espectadores. Los Houston Oilers, con 6-2, recibían a Miami. Los Dolphins lideraban en el último cuarto, pero los Oilers remontaron y ganaron 20-19. Una derrota por un punto que supo a puñalada . 7-2.

23 de noviembre: Orange Bowl, 61,986 almas. Baltimore Colts, el rival directo por la división, visitó Miami. Los Dolphins se adelantaron con un pase de touchdown, pero los Colts respondieron con una seguridad y dos touchdowns. 33-17. Segunda derrota consecutiva . 7-3.

El equipo se desangraba. Dos derrotas seguidas, y la sensación de que el sueño de los playoffs se escapaba.

1 de diciembre: Orange Bowl, 61,963 espectadores. Lunes por la noche, New England Patriots. Bob Griese se rompió un dedo del pie al principio del partido. Entró Earl Morrall, el veterano de 41 años, el héroe de 1972. Morrall lideró a los Dolphins a un 14-0 en la primera mitad y sostuvo la ventaja hasta el final: 20-7 . 8-3.

7 de diciembre: Orange Bowl, 78,701 almas. Buffalo Bills, la revancha. Don Strock, el tercer quarterback de la temporada, inició el partido y lideró un 21-0 en la primera mitad. Los Bills remontaron hasta el 21-18, pero Miami respondió y ganó 31-21 . 9-3.

14 de diciembre: Baltimore. Memorial Stadium, 59,398 espectadores. El partido decisivo. Dolphins y Colts llegaban empatados a 9-3, con Miami líder por un juego. Una primera mitad sin puntos. En el tercer cuarto, Mercury Morris anotó para Miami. Baltimore respondió en el cuarto. El partido se fue a la prórroga. Y en el tiempo extra, los Colts patearon un gol de campo y ganaron 10-7 . Los Colts empataban a Miami en récord, pero les ganaban el desempate por haber barrido la serie particular. 9-4.

20 de diciembre: Orange Bowl, 43,064 almas. Denver Broncos, último partido de la temporada. Miami ganó 14-13, cumplió con su parte. Pero los Colts, horas después, vencieron a New England Patriots en Baltimore y se llevaron el título divisional . 10-4.

Diez victorias, cuatro derrotas. El mismo récord que Baltimore. Pero los Colts, por el desempate, fueron a los playoffs. Los Dolphins, por primera vez desde 1969, se quedaron en casa.

El Análisis de los Números

Las estadísticas de 1975 dibujan el retrato de un equipo sólido, equilibrado, que supo sobreponerse a las bajas :

  • Puntos anotados: 357 (6º de 26)
  • Puntos encajados: 222 (4º de 26)
  • Diferencia de puntos: +135 (2º de la liga, solo por detrás de Los Angeles Rams)
  • Yardas totales ofensivas: 4,509 (11º)
  • Yardas terrestres: 2,500 (3º)
  • Yardas aéreas: 2,009 (20º)
  • Yardas por partido: 321.4 (11º)
  • Puntos por partido: 25.5 (6º)
  • Puntos encajados por partido: 15.9 (4º)

La ofensiva terrestre, con Mercury Morris (875 yardas, 4 touchdowns) y Don Nottingham (718 yardas, 12 touchdowns), fue el motor del equipo . Nottingham, el fullback de pelo largo apodado “The Human Bowling Ball”, se convirtió en la gran revelación ofensiva.

Bob Griese, a sus 30 años, firmó una temporada sólida antes de su lesión: 118 de 191 pases completados (61.8%), 1,693 yardas, 14 touchdowns y 13 intercepciones, con un rating de 86.6 . Earl Morrall, con 41 años, demostró que la clase no se jubila: 26 de 43, 273 yardas, 3 touchdowns y 2 intercepciones .

Nat Moore, el receptor de Florida seleccionado en 1974, emergió como la principal amenaza aérea: 40 recepciones, 705 yardas (17.6 de media) y 4 touchdowns . Howard Twilley, el veterano de 1966, añadió 24 recepciones para 366 yardas y 4 touchdowns .

La defensa, como siempre, fue el orgullo de la franquicia. Segunda de la liga en defensa total según la métrica SRS (Simple Rating System) con 9.33, solo por detrás de los Rams . Curtis Johnson lideró la secundaria con 4 intercepciones; Charlie Babb añadió otras 4; Bob Matheson, 3; y Jake Scott, el safety de Georgia, firmó 6 intercepciones y fue el líder indiscutible de la defensa .

Los Tres Magníficos: Pro Bowlers 1975

A pesar de no llegar a los playoffs, la liga reconoció el talento de tres Dolphins :

  • Jim Langer (C): El centro de South Dakota State, futuro Hall of Fame, fue seleccionado para su cuarto Pro Bowl consecutivo. En 1975, Langer fue también Primer Equipo All-Pro, consolidándose como el mejor centro de la liga .
  • Bob Kuechenberg (G): El guardia de Notre Dame, siempre en la sombra de Larry Little, fue reconocido con su segundo Pro Bowl . Su versatilidad y su consistencia eran el pegamento de la línea ofensiva.
  • Jake Scott (FS): El safety de Georgia, con sus 6 intercepciones, fue seleccionado para su quinto Pro Bowl consecutivo . Scott, el último baluarte de la defensa, seguía siendo el faro de la secundaria.

Tres nombres. Tres estrellas. Tres razones para creer que la defensa de los Dolphins, incluso sin las grandes figuras ofensivas, seguía siendo temible.

Además, Larry Little, aunque no fue al Pro Bowl en 1975 según los registros, había sido seleccionado en los cinco años anteriores y seguía siendo uno de los mejores guardias de la liga . La línea ofensiva, con Langer, Kuechenberg, Little, Norm Evans y Wayne Moore, seguía siendo la envidia de la NFL.

El Legado de 1975

Cuando la historia del fútbol americano mira atrás, 1975 ocupa un lugar extraño en la memoria de los Dolphins. No fue un año de gloria. No hubo playoffs, ni títulos divisionales, ni Super Bowls. Fue, simplemente, el año en que los Dolphins demostraron que eran algo más que un puñado de estrellas.

Don Shula, el maestro, había logrado lo imposible: perder a tres miembros del Salón de la Fama (Csonka, Warfield y, años después, Kiick sería reconocido como una leyenda) y aun así ganar diez partidos. Había construido un equipo alrededor de la defensa, del juego terrestre, de la filosofía del “próximo hombre arriba”.

De aquella clase de 1975, Freddie Solomon se convertiría en un receptor legendario, aunque su mejor época llegaría años después con los San Francisco 49ers. Steve Towle, el linebacker de Kansas, sería un pilar de la defensa durante seis temporadas. Darryl Carlton, el tackle de primera ronda, cumpliría sin estridencias.

Pero el verdadero legado de 1975 fue la demostración de que la dinastía no había muerto. Solo estaba en reconstrucción. Al año siguiente, con el regreso de algunos de los exiliados (aunque no a Miami) y la consolidación de los jóvenes, los Dolphins volverían a los playoffs. Pero esa es otra historia.

En 1975, los Dolphins no ganaron nada. Pero enseñaron al mundo que, en el deporte profesional, las leyendas pasan, pero los sistemas permanecen. Y el sistema de Don Shula, aquel que había construido dos Super Bowls y una temporada perfecta, seguía más vivo que nunca.


Ficha estadística: Miami Dolphins 1975

  • Récord: 10-4 (2º en la AFC Este, empatado con Baltimore Colts, pero pierde el desempate por la serie particular)
  • Entrenador: Don Shula (10-4)
  • Estadio: Orange Bowl (asistencia media: aproximadamente 65,000)
  • Postemporada: No clasificó (primera vez desde 1969)
  • MVP ofensivo: Don Nottingham (168 acarreos, 718 yardas, 12 touchdowns) / Mercury Morris (219 acarreos, 875 yardas, 4 touchdowns)
  • MVP defensivo: Jake Scott (6 intercepciones, líder de la defensa, Pro Bowl)
  • Quarterback principal: Bob Griese (118/191, 1,693 yardas, 14 TD, 13 INT, 86.6 rating)
  • Quarterback suplente: Earl Morrall (26/43, 273 yardas, 3 TD, 2 INT, 82.8 rating)
  • Líder receptor: Nat Moore (40 recepciones, 705 yardas, 4 touchdowns)
  • Líder terrestre: Mercury Morris (219 acarreos, 875 yardas, 4 TD)
  • Líder en touchdowns terrestres: Don Nottingham (12)
  • Líder en intercepciones: Jake Scott (6)
  • Pro Bowlers (3): Jim Langer (C, 1er Equipo All-Pro), Bob Kuechenberg (G), Jake Scott (FS)
  • Novatos destacados: Freddie Solomon (WR, 14 partidos), Steve Towle (LB, 14 partidos), Darryl Carlton (T, 14 partidos)
  • Hito histórico: Fin de la racha de 27 victorias consecutivas como local (récord de la NFL que aún permanece) tras la derrota ante Oakland en la semana 1 ; primera temporada desde 1969 sin playoffs
  • Movimiento del año: La adquisición de Freddie Solomon vía trade con Green Bay, que aseguró el futuro de la posición de receptor para los años venideros

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