1972: El Año de la Perfección. Cuando los Dolphins se Convirtieron en Inmortales
El 16 de enero de 1972, en el vestuario del Tulane Stadium de Nueva Orleans, Don Shula miró a sus jugadores a los ojos y pronunció una frase que se convertiría en profecía: “Recordad esta sensación. Recordadla cada día de entrenamiento. Porque no volveremos a sentirla”.
La derrota por 24-3 ante Dallas en la Super Bowl VI había sido un golpe durísimo. Pero también fue el combustible perfecto. Durante los meses siguientes, los Dolphins trabajaron con una obsesión casi enfermiza. Cada sprint, cada bloqueo, cada gota de sudor en los entrenamientos de la Universidad de St. Thomas tenía un único objetivo: regresar al gran escenario y, esta vez, no fallar.
Lo que nadie podía imaginar es que no solo regresarían. Lo harían sin perder un solo partido. Catorce victorias en temporada regular. Tres más en playoffs. Diecisiete triunfos consecutivos. Una temporada perfecta.
Cincuenta años después, sigue siendo la única en la historia de la NFL.
Bienvenidos a 1972: el año en que los Dolphins alcanzaron la inmortalidad.
El Draft de los Complementos Perfectos
Después de ceder su primera ronda del draft de 1971 a Baltimore como compensación por la contratación de Shula, los Dolphins recuperaron su selección de primera ronda en 1972. Con la vigesimoquinta elección global, Miami eligió a Mike Kadish, un tackle defensivo de Notre Dame que tendría una carrera discreta pero que aportaría profundidad a la línea defensiva .
Pero la verdadera riqueza del draft de 1972 no estaba en las primeras rondas, sino en el talento que emergió más tarde. En la cuarta ronda, con la selección 91, llegó Larry Ball, un linebacker de Louisville que jugaría diez temporadas en la NFL y sería un sólido contribuyente en equipos especiales . En la quinta ronda, con la selección 129, apareció Charlie Babb, un safety de Memphis que disputaría 14 partidos como novato y aportaría una intercepción en su temporada de estreno .
El draft de 1972 no fue espectacular en términos de estrellas, pero cumplió su función: añadir profundidad a una plantilla que ya era, probablemente, la mejor de la liga.
El Cuerpo Técnico de los Sueños
Para 1972, el staff de Shula estaba perfectamente engrasado. Howard Schnellenberger dirigía una ofensiva cada vez más letal. Bill Arnsparger, el genio defensivo, había construido una unidad que pronto recibiría un apodo legendario. Monte Clark moldeaba la mejor línea ofensiva de la liga. Carl Taseff, Mike Scarry y Tom Keane completaban un equipo de ensueño .
La química entre ellos era perfecta. Y se notaba en el campo.
La Pretemporada del Ajuste Fino
Antes de que comenzara la temporada regular, los Dolphins disputaron seis partidos de preparación. Los resultados fueron irregulares, pero Shula, como siempre, utilizó cada minuto para ajustar tuercas y probar combinaciones.
- 5 de agosto: Derrota 23-31 ante Detroit Lions en Tiger Stadium .
- 12 de agosto: Derrota 13-14 ante Green Bay Packers en el Orange Bowl .
- 19 de agosto: Victoria 35-17 ante Cincinnati Bengals en Riverfront Stadium .
- 25 de agosto: Victoria 24-10 ante Atlanta Falcons en el Orange Bowl .
- 31 de agosto: Derrota 24-27 ante Washington Redskins en RFK Memorial Stadium, un aperitivo de lo que sería la Super Bowl .
- 10 de septiembre: Victoria 21-19 ante Minnesota Vikings en el Orange Bowl, cerrando la pretemporada con un balance de 3-3 .
El equipo estaba listo. La maquinaria, engrasada. Solo faltaba el rugido.
La Tormenta Perfecta: El Inicio
17 de septiembre: Kansas City. Arrowhead Stadium, 79,829 espectadores. El mismo escenario donde, nueve meses antes, los Dolphins habían ganado el partido más largo de la historia. Esta vez, no hicieron falta dos prórrogas. Victoria 20-10. Larry Csonka corrió para 118 yardas; la defensa interceptó dos pases. 1-0 .
24 de septiembre: Orange Bowl. Houston Oilers, 77,821 almas. Paliza 34-13. Mercury Morris anotó dos touchdowns; la ofensiva terrestre acumuló 274 yardas. 2-0 .
1 de octubre: Minnesota. Metropolitan Stadium, 47,900 espectadores. Los Vikings, siempre peligrosos, plantaron cara. Pero Garo Yepremian acertó tres goles de campo y los Dolphins resistieron 16-14. 3-0 .
8 de octubre: Nueva York. Shea Stadium, 63,841 almas. New York Jets, 27-17. Bob Griese lanzó para 220 yardas y un touchdown. 4-0 .
Cinco de cinco. El equipo volaba. Y entonces, en el quinto partido, ocurrió lo inesperado.
La Caída del Héroe: La Lesión de Griese
15 de octubre: Orange Bowl, 80,010 espectadores. San Diego Chargers visitaba Miami. En el segundo cuarto, Bob Griese fue capturado por el tackle defensivo Ron East y el ala defensiva Deacon Jones. Cayó mal. Tobillo roto. Temporada regular terminada .
El silencio en el Orange Bowl fue ensordecedor. El líder, el cerebro, el hombre que había guiado a los Dolphins hasta la Super Bowl el año anterior, yacía en el césped. La temporada perfecta, pensaron muchos, había muerto con él.
Pero en el banquillo esperaba un veterano de 38 años, con dieciséis temporadas a sus espaldas y una carrera de altibajos. Se llamaba Earl Morrall. Y tenía una cuenta pendiente con la gloria.
Morrall, que había sido el MVP de la NFL en 1968 bajo las órdenes de Shula en Baltimore, entró al campo y completó 9 de 13 pases para 86 yardas y dos touchdowns. Los Dolphins vencieron 24-10 . 5-0.
Lo que vino después fue una lección de profesionalidad. Morrall, el veterano que había pasado gran parte de su carrera como suplente de estrellas como Johnny Unitas y Bobby Layne, asumió el mando con una naturalidad pasmosa. No pretendía ser Griese. Solo quería ganar .
La Racha Continúa: Octubre y Noviembre
22 de octubre: Orange Bowl, 80,010 almas. Buffalo Bills, 24-23. El partido más ajustado de la temporada. Los Dolphins ganaron por un punto, gracias a un gol de campo de Yepremian y tres touchdowns terrestres. 6-0 .
29 de octubre: Baltimore. Memorial Stadium, 60,000 espectadores. Los Colts, el antiguo equipo de Shula, fueron aniquilados 23-0. La defensa firmó su primera blanqueada de la temporada. 7-0 .
5 de noviembre: Buffalo. War Memorial Stadium, 46,206 almas. Segunda visita a los Bills en tres semanas. Victoria 30-16. 8-0 .
12 de noviembre: Orange Bowl, 80,010 espectadores. New England Patriots. 52-0. La mayor paliza de la temporada. La ofensiva anotó siete touchdowns; la defensa no concedió nada. 9-0 .
19 de noviembre: Orange Bowl, 80,010 almas. New York Jets, 28-24. Otro partido ajustado, otra victoria. 10-0 .
27 de noviembre: Orange Bowl, 80,010 espectadores. St. Louis Cardinals, 31-10. Lunes por la noche, bajo las luces, los Dolphins volaron. 11-0 .
Diciembre: La Recta Final hacia la Historia
3 de diciembre: Boston. Schaefer Stadium, 60,999 almas. New England Patriots, 37-21. La ofensiva terrestre explotó: 304 yardas por tierra. 12-0 .
10 de diciembre: Nueva York. Yankee Stadium, 62,728 espectadores. New York Giants, 23-13. El histórico estadio del béisbol fue testigo de cómo Miami seguía invicto. 13-0 .
16 de diciembre: Orange Bowl, 80,010 almas. Baltimore Colts, 16-0. Segunda blanqueada de la temporada. La defensa, simplemente, no concedió nada. 14-0 .
Temporada regular terminada. Catorce victorias, cero derrotas. El primer equipo en la historia de la NFL en lograr un récord perfecto desde que la liga adoptó un calendario de 14 partidos en 1961 .
Pero la obra no estaba completa. Faltaba el playoff. Faltaba la Super Bowl.
Los Playoffs: El Camino hacia la Gloria Eterna
24 de diciembre de 1972: Orange Bowl, 80,010 espectadores. Divisional Playoff contra Cleveland Browns. El partido fue más ajustado de lo esperado. Los Browns, liderados por el mariscal de campo Mike Phipps, compitieron durante tres cuartos. Pero la defensa de Miami, con dos intercepciones de Dick Anderson, sostuvo el tipo. Victoria 20-14 .
31 de diciembre de 1972: Pittsburgh. Three Rivers Stadium, 50,350 almas. AFC Championship contra los Pittsburgh Steelers. El partido más difícil de la temporada.
Los Steelers, liderados por Terry Bradshaw y una defensa feroz, se adelantaron 7-0. En la segunda mitad, con Miami perdiendo 10-7, Don Shula tomó una decisión que cambiaría el curso de la historia. Envió al campo a Bob Griese.
El quarterback, aún renqueante por su lesión de tobillo, no había jugado un solo snap desde octubre. Pero su presencia en el campo electrizó al equipo. Griese completó 3 de 5 pases para 70 yardas, suficiente para abrir la defensa .
Y entonces, ocurrió la jugada del partido. Larry Seiple, el pateador de despeje, recibió el balón en cuarta oportunidad y, en lugar de patear, echó a correr. 37 yardas de ganancia. Un fake punt que engañó a toda la defensa de Pittsburgh .
Los Dolphins anotaron. Luego anotaron de nuevo. 21-17. Victoria. Primer título de conferencia consecutivo. Segunda Super Bowl en dos años .
Super Bowl VII: La Consagración
14 de enero de 1973. Los Ángeles. Memorial Coliseum, 90,182 espectadores. Enfrente, los Washington Redskins, dirigidos por el legendario George Allen.
El partido comenzó con un dominio absoluto de Miami. En el primer cuarto, Bob Griese conectó con Howard Twilley para un pase de touchdown de 28 yardas. 7-0 .
En el segundo cuarto, Jim Kiick anotó desde la yarda 1. 14-0 .
La defensa de los Dolphins, la No-Name Defense, era una muralla. Bill Stanfill, Manny Fernandez, Nick Buoniconti, Jake Scott, Dick Anderson… todos firmaron una actuación magistral. Los Redskins no encontraban huecos, no generaban yardas, no respiraban.
Y entonces, a falta de minutos para el final, ocurrió el momento más extraño de la temporada. Garo Yepremian, el pequeño pateador chipriota, intentó un gol de campo de 42 yardas que habría sentenciado el partido. El balón salió mal, rebotó en un casco, Yepremian lo atrapó, intentó lanzar un pase desesperado y el balón salió disparado hacia atrás. Mike Bass, de los Redskins, lo atrapó y lo devolvió 49 yardas para touchdown .
14-7. Partido apretado. Corazones en un puño.
Pero la defensa, una vez más, respondió. Jake Scott interceptó un pase de Billy Kilmer en los minutos finales y sentenció la historia.
14-7. Super Bowl VII para Miami. Temporada perfecta: 17-0 .
En el vestuario, Don Shula abrazó a sus jugadores. Nadie lloraba. Solo sonreían. La profecía se había cumplido: nunca volverían a sentir aquella derrota.
Los Héroes de la Perfección
Cuando la NFL celebró su centenario en 2019, eligió a los Dolphins de 1972 como el mejor equipo de todos los tiempos . Y no era para menos.
Nueve Dolphins fueron seleccionados para el Pro Bowl :
- Larry Csonka (FB): 213 acarreos, 1,117 yardas, 6 touchdowns. Pro Bowl y Primer Equipo All-Pro .
- Mercury Morris (RB): 190 acarreos, 1,000 yardas exactas, 12 touchdowns. Primeros compañeros en la historia de la NFL en superar las 1,000 yardas terrestres cada uno .
- Paul Warfield (WR): 29 recepciones, 606 yardas, 3 touchdowns. Su velocidad y elegancia abrían defensas constantemente .
- Larry Little (RG): El guardia de Bethune-Cookman era ya el mejor de la liga en su posición. Pro Bowl y Primer Equipo All-Pro .
- Norm Evans (RT): El tackle de TCU, uno de los dos supervivientes de 1966, fue reconocido con su primer Pro Bowl .
- Nick Buoniconti (MLB): El cerebro de la No-Name Defense, a sus 32 años, dirigía la mejor defensa de la liga. Pro Bowl .
- Bill Stanfill (DE): El ala defensiva de Georgia, en su cuarto año, fue Primer Equipo All-Pro y Pro Bowl .
- Dick Anderson (SS): El safety de Colorado, con tres intercepciones y cinco balones sueltos recuperados, fue Primer Equipo All-Pro y Pro Bowl .
- Jake Scott (FS): El safety de Georgia lideró la secundaria con cinco intercepciones y fue Pro Bowl .
Además, Earl Morrall fue nombrado Primer Equipo All-Pro por su excepcional temporada como suplente: 83 de 150 pases completados, 1,360 yardas, 11 touchdowns y solo 7 intercepciones en 9 partidos como titular .
La línea ofensiva, con Jim Langer (centro, futuro Hall of Fame), Bob Kuechenberg (guardia) y Doug Crusan (tackle), fue la mejor de la liga . La defensa, apodada “No-Name Defense” por Tom Landry precisamente por su falta de estrellas mediáticas, fue la número uno en puntos encajados y yardas totales concedidas .
Las Cifras de la Inmortalidad
Las estadísticas de 1972 son sencillamente abrumadoras :
- Puntos anotados: 385 (1º de la liga)
- Puntos encajados: 171 (1º de la liga)
- Yardas totales ofensivas: 5,036 (1º de la liga)
- Yardas terrestres: 2,960 (1º de la liga)
- Yardas aéreas: 2,235 (19º, reflejo del equilibrio del equipo)
- Diferencia de puntos: +214 (1º de la liga)
- Pérdidas de balón forzadas: La defensa recuperó 31 balones y sumó 26 intercepciones
- Sacks: La línea defensiva, con Stanfill y Vern Den Herder, generó una presión constante
Miami lideró la liga en puntos anotados, puntos encajados, yardas totales ofensivas y yardas totales defensivas. Es el único equipo en la historia de la NFL que ha logrado semejante dominio estadístico en una misma temporada .
El Legado de 1972
Cuando la historia del fútbol americano mira atrás, 1972 ocupa un lugar sagrado. No solo por lo que se logró, sino por cómo se logró. En una liga diseñada para la paridad, para que ningún equipo domine demasiado tiempo, los Dolphins de 1972 demostraron que la perfección era posible.
Cincuenta años después, cada vez que el último equipo invicto de la temporada cae derrotado, los miembros supervivientes de aquel equipo alzan una copa —de champán o de Diet Coke, según la versión— para brindar por su exclusividad . Es una tradición que comenzó como una broma y se ha convertido en leyenda.
De aquel equipo, muchos ya no están. Garo Yepremian falleció en 2015. Jim Kiick, en 2020. Jim Langer, en 2019. Bob Kuechenberg, en 2019. Nick Buoniconti, en 2019. Earl Morrall, en 2014. Jake Scott, en 2020. La muerte, implacable, ha ido mermando las filas de los inmortales .
Pero los que quedan —Larry Csonka, Mercury Morris, Bob Griese, Paul Warfield, Larry Little, Dick Anderson, Tim Foley, Curtis Johnson, Vern Den Herder, Manny Fernandez— siguen siendo los guardianes de la llama. Cada año, cuando llega diciembre y el último invicto cae, ellos sonríen. Saben que su lugar en la historia es único. Intocable. Eterno.
En 1972, los Dolphins no solo ganaron todos los partidos. Se convirtieron en algo más grande que ellos mismos: en el símbolo de que, en el deporte, a veces, la perfección es posible.
Bienvenidos a 1972: el año en que los Dolphins alcanzaron la inmortalidad.
Ficha estadística: Miami Dolphins 1972
- Récord: 14-0 (1º en la AFC Este)
- Entrenador: Don Shula (14-0)
- Estadio: Orange Bowl (asistencia media: aproximadamente 79,000)
- Postemporada:
- Victoria 20-14 en Divisional Playoff vs Cleveland Browns
- Victoria 21-17 en AFC Championship vs Pittsburgh Steelers
- Victoria 14-7 en Super Bowl VII vs Washington Redskins
- MVP ofensivo: Larry Csonka (1,117 yardas terrestres, 6 TD, Pro Bowl, 1er Equipo All-Pro) / Mercury Morris (1,000 yardas terrestres, 12 TD, Pro Bowl)
- MVP defensivo: Jake Scott (5 intercepciones, Pro Bowl) / Dick Anderson (3 intercepciones, 5 fumbles recuperados, 1er Equipo All-Pro, Pro Bowl)
- Quarterback principal (temporada regular): Earl Morrall (83/150, 1,360 yardas, 11 TD, 7 INT, 1er Equipo All-Pro)
- Quarterback principal (playoffs/Super Bowl): Bob Griese (53/97, 638 yardas, 4 TD, 4 INT en total de la temporada)
- Líder receptor: Paul Warfield (29 recepciones, 606 yardas, 3 TD, Pro Bowl)
- Líder terrestre: Larry Csonka (1,117 yardas, 6 TD, Pro Bowl, 1er Equipo All-Pro)
- Líder en sacks (estadística no oficial): Bill Stanfill (estimado 10-12) [estimación del autor]
- Líder en intercepciones: Jake Scott (5)
- Pro Bowlers (9): Larry Csonka (FB), Mercury Morris (RB), Paul Warfield (WR), Larry Little (G), Norm Evans (RT), Nick Buoniconti (MLB), Bill Stanfill (DE), Dick Anderson (SS), Jake Scott (FS)
- All-Pros (Primer Equipo): Earl Morrall (QB), Larry Csonka (FB), Larry Little (G), Bill Stanfill (DE), Dick Anderson (S)
- Hito histórico: Primera y única temporada perfecta (17-0) en la historia de la NFL; único equipo en liderar la liga en puntos anotados y puntos encajados en la misma temporada; primeros compañeros (Csonka y Morris) en superar las 1,000 yardas terrestres cada uno
- Movimiento del año: La lesión de Bob Griese y la irrupción de Earl Morrall como quarterback suplente, que mantuvo vivo el sueño de la perfección
