1970: El Año de la Transformación. Cuando Don Shula Convirtió el Dolor en Gloria
El 18 de febrero de 1970, mientras el sur de Florida se desperezaba bajo un sol aún invernal, un hombre de mandíbula cuadrada y mirada de acero cruzó las puertas de las oficinas de los Miami Dolphins. Su nombre era Don Shula. Y con su llegada, la historia de la franquicia dejó de ser un relato de promesas incumplidas para convertirse en una epopeya de grandeza.
Cuatro años después de su fundación, los Dolphins habían acumulado 15 victorias, 39 derrotas y 2 empates. Un 27.7% de triunfos. El equipo era un cadáver deportivo que vagaba por el Orange Bowl sin rumbo ni identidad. Pero Shula, el hombre que había llevado a los Baltimore Colts al Super Bowl III y había caído ante la artimaña de Joe Namath, llegó a Miami con una convicción inquebrantable: el dolor de las derrotas era el abono necesario para la gloria futura.
1970 no fue solo el primer año ganador de la franquicia. Fue el año en que los Dolphins aprendieron a ganar. Fue el año de la transformación.
La Tormenta en los Despachos: La Contratación que Sacudió la NFL
El fichaje de Don Shula no fue un simple movimiento de personal. Fue un terremoto que sacudió los cimientos de la recién fusionada NFL. Las negociaciones entre Joe Robbie y Shula comenzaron antes de que la AFL y la NFL se integraran oficialmente, pero no concluyeron hasta después de la temporada de 1969 .
Cuando se anunció la contratación, los Baltimore Colts, el antiguo equipo de Shula, montaron en cólera. Acusaron a los Dolphins de tampering, de negociar ilegalmente con un entrenador que aún tenía contrato. El comisionado Pete Rozelle, en un fallo que pasaría a la historia, dio la razón a los Colts. El 13 de abril de 1970, Rozelle dictó sentencia: los Dolphins entregarían su primera ronda del draft de 1971 a Baltimore como compensación .
Era un precio alto. Pero, como el tiempo demostraría, fue la inversión más rentable de la historia de la franquicia.
En su rueda de prensa de presentación, Shula fue claro: “No tengo fórmulas mágicas para ganar. La única manera de hacer exitoso a este equipo es mediante el trabajo duro” . Y el trabajo duro llegó en forma de cuatro sesiones diarias de entrenamiento en la Universidad de St. Thomas, donde los jugadores sudaron, sufrieron y, sobre todo, aprendieron a creer .
El Draft del Cambio: Warfield y la Cosecha del Futuro
El draft de 1970 fue el reflejo perfecto de la nueva filosofía: calidad sobre cantidad, veteranía sobre promesas. Los Dolphins, liderados ya por la sombra de Shula, ejecutaron el primer gran movimiento maestro de su historia.
El 27 de enero de 1970, en las reuniones del draft celebradas en Nueva York, Miami intercambió la tercera selección global a los Cleveland Browns. A cambio, recibieron a un receptor abierto de Ohio State llamado Paul Warfield .
Warfield, con seis años de experiencia y dos selecciones al Pro Bowl, era un velocista elegante, un bailarín que convertía los pases en obras de arte. En su primera temporada en Miami, atraparía 28 pases para 703 yardas y 6 touchdowns . Pero su verdadero valor era imposible de cuantificar: abría defensas, estiraba campos y, sobre todo, enseñaba a los jóvenes qué significaba ser profesional.
El resto del draft, aunque menos mediático, sembró el futuro con mano firme :
- 2ª ronda (29): Jim Mandich, tight end de Michigan. Nueve años de carrera, 23 touchdowns. Un seguro en las recepciones cortas.
- 3ª ronda (55): Tim Foley, defensive back de Purdue. Once temporadas, un Pro Bowl, 8 temporadas como titular. Un pilar de la secundaria durante una década.
- 4ª ronda (81): Curtis Johnson, defensive back de Toledo. Nueve años, nueve como titular. Firmeza y consistencia.
- 7ª ronda (159): Jake Scott, defensive back de Georgia. Nueve años, nueve como titular, dos All-Pro, cinco Pro Bowls, y un futuro Salón de la Fama (aunque aún no reconocido oficialmente). Posiblemente el mejor robo de la historia del draft.
- 12ª ronda (289): Mike Kolen, linebacker de Auburn. Siete años, seis como titular. El “Capitán Crack” de la defensa.
En una sola cosecha, Shula y su equipo añadieron cinco titulares de larga duración y, lo más importante, el ADN ganador que Warfield trajo consigo.
La Pretemporada del Aprendizaje
Antes de que las hojas del calendario señalaran septiembre, los Dolphins ya mostraban signos de vida. La pretemporada de 1970 fue un laboratorio donde Shula experimentó con sistemas, alineaciones y, sobre todo, con la mentalidad de sus jugadores.
Los resultados fueron prometedores, aunque no espectaculares: victorias sobre Chicago Bears y Minnesota Vikings, derrotas ajustadas ante equipos sólidos. Lo importante no era el marcador, sino la sensación de que, por primera vez, había un plan, una dirección, un timonel.
La Montaña Rusa de Septiembre a Diciembre
La temporada regular de 1970 fue un viaje de emociones encontradas, una montaña rusa que llevó a los Dolphins desde el abismo hasta las nubes.
Septiembre: El Arranque Titubeante
20 de septiembre: Boston. El estreno liguero fue un baño de realidad. 27-14 en casa de los Patriots . Bob Griese lanzó, la defensa sufrió, y el 0-1 inicial recordó a los viejos tiempos. Pero Shula, impasible, corrigió.
27 de septiembre: Houston. Astrodome, 39,840 almas. Los Dolphins viajaron a Texas y regresaron con una victoria. 20-10 . Primera sonrisa de la temporada. 1-1.
Octubre: La Revelación
3 de octubre: Orange Bowl. Oakland Raiders, uno de los cocos de la AFL, visitó Miami. 57,140 espectadores contemplaron algo inédito: los Dolphins vencieron a los Raiders por primera vez en su historia . 20-13. 2-1.
10 de octubre: Shea Stadium, Nueva York. 62,712 almas vieron cómo Miami derrotaba a los New York Jets, también por primera vez . 20-6. 3-1. La ofensiva encontraba el ritmo; la defensa, con Dick Anderson y Jake Scott ya asentados, comenzaba a asfixiar.
18 de octubre: Buffalo. War Memorial Stadium, 41,312 espectadores. 33-14. Cuarta victoria consecutiva. 4-1 . Los Dolphins volaban y el optimismo inundaba el sur de Florida.
25 de octubre: Orange Bowl. Cleveland Browns, un equipo de la vieja NFL, visitó Miami. 75,313 almas —la mayor entrada de la temporada hasta ese momento— vieron cómo la magia se esfumaba. 28-0. Derrota por paliza. 4-2 .
Noviembre: El Abismo y la Resurrección
1 de noviembre: Baltimore. Memorial Stadium, 60,240 espectadores. Los Colts, el antiguo equipo de Shula, recibieron a los Dolphins con saña. 35-0. Segunda derrota consecutiva sin anotar un solo punto. 4-3 . El equipo se desangraba.
8 de noviembre: Filadelfia. Franklin Field, 58,171 almas. 24-17. Tercera derrota consecutiva. 4-4 . La racha de cuatro victorias era ya un recuerdo lejano. El equipo estaba contra las cuerdas.
Pero entonces, Shula hizo lo que mejor sabía hacer: ganar.
15 de noviembre: Orange Bowl. New Orleans Saints visitó Miami. 52,866 espectadores vieron cómo los Dolphins regresaban a la vida. 21-10. 5-4 .
22 de noviembre: Orange Bowl. Baltimore Colts, los verdugos de tres semanas antes, regresaban a Miami. 67,699 almas contemplaron la venganza. 34-17. Victoria dulce, catártica, necesaria. 6-4 .
30 de noviembre: Atlanta. Atlanta Stadium, 54,036 espectadores. Lunes por la noche, bajo las luces, los Dolphins volaron. 20-7. 7-4 .
Diciembre: La Consagración
6 de diciembre: Orange Bowl. Boston Patriots, el equipo que había derrotado a Miami en el estreno, visitaba el sur. 51,032 almas vieron la revancha. 37-20. 8-4 .
13 de diciembre: Orange Bowl. New York Jets, 75,099 espectadores. El partido fue un sufrimiento, un 16-10 que supo a gloria. 9-4 . Los Dolphins, matemáticamente, tenían asegurado su primer récord ganador.
20 de diciembre: Orange Bowl. Buffalo Bills, 70,990 almas para despedir la temporada regular. 45-7. Una paliza, una exhibición, una declaración de intenciones. 10-4 .
Los Dolphins habían logrado lo imposible: pasar de 3-10-1 a 10-4. Seis victorias consecutivas para cerrar la temporada. Primer puesto de la división Este para los Baltimore Colts, con 11-2-1, y segundo puesto para Miami, con el primer wild card de la historia de la franquicia .
El Primer Playoff: La Lección de Oakland
El 27 de diciembre de 1970, los Dolphins viajaron a Oakland para enfrentarse a los Raiders en el Oakland-Alameda County Coliseum. 54,401 almas esperaban la venganza de Oakland, que había caído en Miami en octubre .
El partido comenzó con un sueño. En el segundo cuarto, Bob Griese encontró a Paul Warfield para un pase de touchdown de 16 yardas. 7-0, Dolphins . La veteranía de Warfield, la precisión de Griese, la ilusión de toda una ciudad.
Pero los Raiders, liderados por Daryle Lamonica, respondieron. Un pase de 22 yardas a Fred Biletnikoff empató el partido antes del descanso. 7-7 .
En el tercer cuarto, la tragedia. Willie Brown, el esquinero de Oakland, interceptó un pase de Griese y lo devolvió 50 yardas para touchdown. 14-7, Raiders .
En el cuarto cuarto, Lamonica lanzó un misil de 82 yardas a Rod Sherman. 21-7 . Miami respondió con un pase de touchdown de Griese a Willie Richardson, pero fue demasiado tarde. 21-14 .
Los Dolphins habían perdido su primer partido de playoffs. Pero, como Shula repetiría después, habían ganado algo más valioso: experiencia. Saber lo que era jugar en enero, sentir la presión de un partido de eliminación directa, aprender a competir con los grandes.
Los Héroes de la Transformación
Cuando las luces se apagaron, la liga reconoció el talento de aquel equipo renacido. Tres Dolphins fueron seleccionados para el Pro Bowl :
Bob Griese, el mariscal de campo, completó 142 de 245 pases para 2,019 yardas, 12 touchdowns y 17 intercepciones . Sus números no eran espectaculares, pero su liderazgo, su capacidad para dirigir la ofensiva de Shula, era incuestionable. Tercer Pro Bowl de su carrera.
Paul Warfield, el receptor llegado de Cleveland, atrapó 28 pases para 703 yardas y 6 touchdowns . Su velocidad, su elegancia, su capacidad para abrir defensas, cambiaron por completo el ataque de Miami. Primer Pro Bowl como Dolphin.
Larry Csonka, el martillo de Syracuse, corrió para 874 yardas y 6 touchdowns en 193 acarreos . Su estilo, directo y brutal, era el complemento perfecto para la velocidad de Warfield. Primer Pro Bowl de su carrera.
Pero hubo más héroes anónimos. Jim Kiick sumó 658 yardas terrestres y 497 yardas por recepción, un comodín ofensivo de valor incalculable . Dick Anderson interceptó 8 pases, liderando una defensa que fue quinta de la liga en puntos encajados . Jake Scott, en su año de rookie, añadió 5 intercepciones desde la posición de safety .
La defensa, coordinada por Bill Arnsparger, comenzaba a forjar su leyenda. Nick Buoniconti dirigía desde el centro; Bill Stanfill y Manny Fernandez apretaban desde la línea; Curtis Johnson y Lloyd Mumphord cerraban las esquinas. Era el embrión de la No-Name Defense.
Las Cifras de la Gloria
Las estadísticas de 1970 dibujan el retrato de un equipo equilibrado, sólido, con hambre .
- Puntos anotados: 297 (11º de 26)
- Puntos encajados: 228 (5º de 26)
- Yardas totales ofensivas: 4,039 (11º)
- Yardas terrestres: 2,082 (3º)
- Yardas aéreas: 2,284 (20º)
- Pérdidas de balón forzadas: 30 (11 intercepciones, 19 fumbles recuperados)
- Pérdidas de balón cometidas: 30 (19 intercepciones, 11 fumbles perdidos)
El dato más revelador: la defensa terrestre de Miami fue la segunda mejor de la liga, concediendo solo 1,453 yardas en 14 partidos . El front seven, con Buoniconti dirigiendo y Stanfill castigando, era una muralla infranqueable.
El Legado de 1970
Cuando la historia del fútbol americano mira atrás, 1970 ocupa un lugar sagrado en la memoria de los Dolphins. No fue un año de títulos. No hubo Super Bowl, ni siquiera victoria en el primer playoff. Pero fue el año en que todo cambió.
Fue el año en que Don Shula llegó para quedarse 26 temporadas, 274 victorias, dos Super Bowls y una temporada perfecta. Fue el año en que Paul Warfield, Jake Scott, Tim Foley y Curtis Johnson se unieron a Larry Csonka, Bob Griese, Larry Little y Nick Buoniconti. Fue el año en que los Dolphins aprendieron a ganar.
De aquella clase de 1970, cinco rookies —Jake Scott, Tim Foley, Curtis Johnson, Mike Kolen y Jim Mandich— se convertirían en pilares de los equipos que, dos años después, alcanzarían la perfección. Ellos fueron los últimos reclutas de la era de la construcción, los soldados que pelearon en la primera batalla ganada para ganar las guerras futuras.
Shula, al final de la temporada, resumió el sentir de todos: “Hemos dado el primer paso. Ahora sabemos lo que se siente al ganar. Ahora sabemos lo que se siente al perder en playoffs. El año que viene, volveremos más fuertes”.
Y volvieron. Pero esa es otra historia.
En 1970, los Dolphins no ganaron el Super Bowl. Pero ganaron algo más importante: ganaron el respeto de la liga, la confianza en sí mismos y la certeza de que, por fin, estaban en el camino correcto.
Bienvenidos a 1970: el año de la transformación.
Ficha estadística: Miami Dolphins 1970
- Récord: 10-4 (2º en la AFC Este)
- Entrenador: Don Shula (10-4)
- Estadio: Orange Bowl (asistencia media: aproximadamente 62,000)
- Postemporada: Derrota 21-14 en el Divisional Playoff vs Oakland Raiders
- MVP ofensivo: Larry Csonka (874 yardas terrestres, 6 TD, Pro Bowl)
- MVP defensivo: Dick Anderson (8 intercepciones, líder de la defensa)
- Quarterback principal: Bob Griese (142/245, 2,019 yardas, 12 TD, 17 INT, 78.1 rating)
- Líder receptor: Paul Warfield (28 recepciones, 703 yardas, 6 TD, Pro Bowl)
- Líder terrestre: Larry Csonka (874 yardas, 6 TD, Pro Bowl)
- Líder en sacks (estadística no oficial): Bill Stanfill (estimado 8-10) [estimación del autor]
- Líder en intercepciones: Dick Anderson (8)
- Pro Bowlers: Bob Griese (QB), Paul Warfield (WR), Larry Csonka (FB)
- Novatos destacados: Jake Scott (5 INT, titular), Tim Foley (14 partidos), Curtis Johnson (14 partidos, 3 INT), Mike Kolen (14 partidos como titular)
- Hito histórico: Primera temporada ganadora de la franquicia; primera aparición en playoffs; primera victoria sobre New York Jets y Oakland Raiders
- Movimiento del año: Contratación de Don Shula como head coach (18 de febrero de 1970) y adquisición de Paul Warfield vía trade con Cleveland Browns
